Cartagena


Un cable atado al cuello del cadáver de la holandesa

Casi cinco años después, aún no se resuelve el caso de Durdana Bruijn, la extranjera asesinada en las Islas del Rosario. Este año se haría en Holanda el juicio contra su esposo, sospechoso del crimen.

WILSON MORALES GUTIÉRREZ

11 de agosto de 2019 12:00 AM

Ver a la cara a Roderik Putker era examinar de frente un drama familiar complejo y doloroso: a su madre Durdana Bruijn la asesinaron y su padre Peter Putker podría ser condenado por ello, pues las autoridades lo llevarán a juicio por el crimen.

Fue a mediados de junio pasado cuando me encontré con Roderik. Este regresó a Cartagena nuevamente, en busca de argumentos que demuestren lo que su corazón le dicta: cree firmemente en que Peter es inocente.

Lo acompañaban su hermano menor, el abogado de su familia en Holanda, Bob Fink; y un productor de televisión. Ese mediodía nos saludamos de inmediato, pues ya era la tercera vez que nos encontrábamos, al fin y al cabo motivados por la búsqueda de respuestas a lo que pasó ese 19 de septiembre de 2015, cuando a Durdana, de 54 años, la estrangularon en el yate en el que estaba con Peter, en Isla Grande (Islas del Rosario).

A Roderik lo vi por primera vez sólo una semana después de que mataron a su madre. Junto a otros parientes, acompañó a su padre, cuando este concedió una entrevista. En esta también estuvo Hernando Osorio Rico, abogado de Putker en Cartagena. Esa vez Peter dio su versión acerca de lo que ocurrió en el Lazy Duck (pato perezoso), el velero en el que ocurrió el fatídico hecho.

Recuerdo que mientras Peter explicaba que, mientras estaba en la parte interna del velero, dos sujetos enmascarados lo sorprendieron y lo golpearon en la cabeza, causándole una herida y dejándolo inconsciente, Roderik escuchaba atento sus palabras.

“Yo soy la víctima”, indicó Peter entonces, haciendo referencia a que los sujetos mataron a su mujer y luego hurtaron varios elementos. Las autoridades declararon que la versión de Peter era sospechosa y que algunas cosas “no cuadraban”. Además, que no había elementos perdidos en la nave.

Sin poder procesar penalmente a Peter por la falta de acuerdos internacionales entre Colombia y Holanda, las autoridades locales no tuvieron más remedio que permitir que este hiciera las diligencias para repatriar el cadáver de su esposa y luego permitirle que se marchara a su natal Holanda. Allá, en la ciudad de Utrecht, el veterinario pensionado continuó con su vida, alegando que esperaba justicia por el asesinato de su esposa a manos de enmascarados que subieron a su bote cuando estaba a punto de tener una cena romántica con ella. La pareja de holandeses tenía pocos días de haber fondeado la nave en ese sector de Isla Grande, llamado Bahía de Las Mantas, tras una travesía en el Lazy Duck por distintos puntos turísticos de Colombia. De hecho, la travesía la emprendieron desde Holanda, por lo que llevaban muchas semanas viajando.

Unos nueve meses después del asesinato, en el 2016, volví a encontrarme con Roderik. Esa vez lo acompañé a Isla Grande, y allí, junto a su esposa Nienke y un equipo de periodistas, recorrió el lugar y escuchó lo que dijeron nativos acerca de lo que notaron en la zona el día del crimen. “Había fiesta en el pueblo y no escuchamos nada”, dijo uno de los lugareños.

Hace un par de meses, Roderik regresó a Cartagena junto al abogado de su familia en Holanda, Bob Fink, quien recoge elementos materiales y testimonios para armar la defensa de Peter Putker. Este último no puede salir de su país porque tiene una restricción de la Interpol. Será enjuiciado en Holanda por el asesinato de su esposa, luego que las autoridades de ese país y las colombianas hallaran la forma legal para procesarlo.

“Peter es inocente. Le han matado a su esposa, lo han robado y fuera de eso lo culpan de algo que no hizo. Él no tiene intención de salir de Holanda, así es que le da igual la restricción de la Interpol. Él se va a presentar en el juicio y está en su casa, jubilado”, me dijo Fink, un hombre mayor, de cabellos rubios y tez blanca, quien aprendió a hablar español gracias a la interacción con su esposa, quien es latina.

Esa vez fue el jurista holandés quien hizo las veces de traductor para establecer la comunicación con Roderik, quien también ha aprendido un poco de español.

Fink recordó que en el 2016 las autoridades colombianas llevaron las pruebas a Holanda y el acuerdo para procesar a Putker en ese país se logró en el 2018, aunque hay que recordar que la policía de Holanda estuvo antes en Cartagena e inspeccionó el Lazy Duck, llevando una investigación paralela.

El abogado dice que este año se hará el juicio. Que comience, depende de él, en gran parte; y de su negociación con la Fiscalía en Holanda, pues puede tomarse el tiempo que crea necesario para recolectar elementos probatorios. Cuando considere que tiene armada su defensa, avisará a las autoridades y entonces empezará el juicio contra Pútker. Será una diligencia rápida que, incluso, podría demorar solo un día. Eso, porque no hay jurado; y quienes actuarán como jueces se basarán en lo presentado en los expedientes, sin tener que escuchar a testigos, me explicó Fink.

“Queremos asegurarnos, en alguna forma, de que la Policía en Cartagena sigue investigando y no dan el caso por cerrado. No hemos visto otra hipótesis distinta a que Peter mató a su mujer, pero él no lo hizo. En los primeros días la Policía dijo que no faltaban cosas en el barco y que las que él dijo las hallaron, pero no es cierto, sí hay cosas perdidas, como una cámara, que fue reconfirmado que estaba en el barco, porque trabajó con su computadora y dejó la información de la cámara en la computadora hasta las 5:30 de la tarde de ese día. Estaba trabajando con esa cámara y esta desapareció. También un bolso, la billetera de la víctima. El arma con que lo golpearon tampoco la encontraron. Las autoridades hicieron una búsqueda submarina con buzos y no hallaron nada, ninguno de los elementos perdidos en el fondo del mar.

“Peter logró sacar la máscara de uno de los asaltantes. El tipo lo mordió en la mano y dejó una marca bien profunda, dejándole una herida pronunciada. En vez de investigar eso, porque era importante para la defensa de Putker, demoraron cuatro días en registrarlo y analizarlo, entonces se perdieron rastros, pruebas, todo ese tipo de cosas. Tenemos una serie de cosas, muchas. Esas son cosas ajenas a la persona misma, recomprobado que fueron otras personas -las responsables del crimen- que estaban allí. Se encontraron huellas en el barco, sabemos que hubo terceras personas en el barco. Hay rastros de eso, pero no tengo la libertad de decir qué rastros encontraron”, explicó Fink.

Además, señaló que la investigación por parte de la Fiscalía en Cartagena no se ha cerrado, pero el caso está “congelado”.

Un día después de nuestra conversación, Fink regresó a Holanda junto a Roderik y el hermano menor de este.

El juicio contra Putker está próximo y hay detalles que siguen saliendo a la luz. Por ejemplo, que a Durdana no solo la asfixiaron, también le hallaron múltiples golpes, lo que indica que la mujer luchó contra su agresor o agresores.

Así mismo, se conoció que cuando peritos forenses fueron a hacer la inspección técnica del cadáver en el velero, le habrían hallado a la mujer un cable alrededor del cuello, lo que deja ver que con dicho cable podrían haberla estrangulado, asfixiándola. Hay que recordar que el dictamen de la muerte fue asfixia mecánica y lo dieron las autoridades colombianas pocos días después del asesinato de Durdana. Todo se tendrá que desembrollar en el juicio contra Putker. ¿Fue el veterinario retirado o enmascarados quienes mataron a Durdana?

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