Sus oídos se agudizan, una voz guía cuenta “un, dos”, y sus manos y dedos empiezan a moverse al compás de un ritmo, a sincronizarse en el toque de diversos instrumentos; y sus sonrisas a asomarse genuinamente ante esa emoción que todos están sintiendo aunque no se estén viendo.
Lo decía la célebre frase del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry en El Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”... Convencidos de ello y dispuestos a ser valorados por lo que son, y no por lo que a la mirada de algunos pueden parecer, un grupo de nueve personas con discapacidad visual está dispuesto a convertirse en una luz de referencia para Cartagena de Indias, Colombia y -por qué no- el mundo. Lea: La pareja de ciegos que palpó por primera vez la ecografía de su hijo
Todo comenzó cuando en el cumpleaños 31 de Mauricio Gómez, quien hoy tiene 34 años y perdió la vista hace casi seis tras un desprendimiento de retina por aumento de la presión intraocular. En ese día de su cumpleaños y de celebrar la vida, decidió junto con personas en su misma condición iniciar un emprendimiento musical: la orquesta ‘Acordes de luz’. Ganas y anhelos son sus acompañantes.
Y las ganas son tantas que vendiendo postres, galletas, yogures, rifas y todo lo que les es posible, a todas las personas posibles -incluida yo al término de esta entrevista-, han ido comprando sus propios instrumentos. No obstante, el camino es duro y por ello, con la esperanza de obtener más apoyo, en 2022 legalizaron la Fundación Luz de la Heroica.
“Con nuestra iniciativa queremos ser una luz para las personas con discapacidad visual en la ciudad, darnos a conocer y concientizar a la ciudadanía de todo lo que podemos hacer con nuestra condición”, expresó Miguel, director de la fundación y quien ensaya para dominar las congas en la orquesta.
Óscar Pacheco, en los bongos y la campana, agregó: “Con la fundación queremos promover la formación musical como proyecto de vida. No solo entre personas con discapacidad visual, sino que con el tiempo todas las discapacidades interesadas puedan sumarse”.
Pero los anhelos de esas almas han tenido que ser pacientes. Pues, a la fecha, tras tres años de la orquesta, sus miembros continúan en proceso de formación, un proceso que aspiran a acelerar este año.
“Primero buscamos estudiar para después sensibilizar a la sociedad y romper con esos estigmas que tiene con nosotros. Sufrimos bastantes cosas, mucha gente cree que ni siquiera pensamos. Nosotros creemos que a partir del arte podemos ir abriendo esas mentes que lamentablemente no tienen acceso a cómo somos nosotros”, explicó Víctor Rojas, quien estudia piano y toca con varias orquestas. Lea: Diez consejos para interactuar con una persona con discapacidad visual

Resaltó que, para formarse en música, buscan el apoyo de establecimientos educativos como la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar (Unibac) y Comfenalco.
“Talento indudablemente hay entre nosotros, pero sin formación se ve mermado, minimizado, porque realmente nos hace falta una disciplina, un entendimiento, una importante dominación del instrumento que se elija estudiar”, manifestó Víctor.
Y agregó: “Nosotros necesitamos de forma urgente formadores para cada línea de instrumentos, formadores desde la parte técnica y la parte teórica, porque estamos en busca del dominio del instrumento para posteriormente producir algo que a la gente le guste y cumpla con nuestros objetivos, que no nos miren como “ay, los cieguitos, a ver qué es lo que hacen”. ¡No!, sino que podamos incluirnos todos, todos sin excepción alguna, en cualquier agrupación sin importar nuestra discapacidad, por eso necesitamos ese apoyo”. Lea: Salud visual, una de las más afectadas durante la pandemia
Los pininos
Pese a estar en proceso de formación, la orquesta ya tuvo su primer pinino. Se presentó en una fiesta con un montaje de cinco canciones de música tropical y en tendencia y le fue bien.
¿Cómo lo lograron? “Víctor tiene bastante conocimiento porque estudia piano en Bellas Artes y nos ayuda bastante. Edwin (timbal) también tiene bastante conocimiento y nos ayuda, nos dice, muchachos la base de la salsa son las congas, nos va indicando y estamos atentos al conteo, “un, dos, va”, y nos vamos acoplando. Para eso ensayamos los domingos, pero necesitamos de una escuela o profesor particular que nos guíe porque yo de pronto me pierdo, entro cruzado (risas), no caigo en la nota o puedo estar ejecutando mal el movimiento de las manos”, explicó Mauricio.

Los instrumentos que hoy posee ‘Acordes de luz’ y para los cuales requiere formación son “percusión, congas, timbal, toda la percusión menor, la armonía como el piano y el bajo e instrumentos de viento como trombón y trompeta”, precisó Víctor, anotando que, además, es necesaria “la preparación vocal para quien interpreta el instrumento más importante en la música, la voz”.
Jairo Zúñiga, quien ensaya para dominar percusión y tambora, agregó que en cuanto a instrumentos, principalmente les hace falta el saxofón, el clarinete y el trompón. Pero “nos hacen falta muchos para llegar a ese nivel de interpretar cualquier género y avanzar en salsa, merengue, vallenato, cumbia; todo ritmo que podamos tocar y montar según el evento que nos requiera”, dijo Óscar.
El sueño de estos siete hombres y dos mujeres entre los 20 y 40 años, todos con ceguera total, es que la fundación crezca a la par de la orquesta. Que la primera pase de emprendimiento musical a brindar otros cursos a personas con discapacidad; y que la segunda, adquiera más instrumentos, toque en importantes escenarios de la ciudad como el Festival del Frito, y la meta es conseguir apoyo para formación musical y tocar en grandes eventos en este 2024.
‘Acordes de luz’ está integrada por:
Mauricio Gómez, congas.
Miguel Lugo, bajo.
Jairo Alberto Zúñiga, tambora.
Víctor Rojas, piano.
Edwin Beleño, timbal.
Brayan de Luque, güira.
Indira Dovale, cantante.
Óscar Pacheco, bongoes y campana.
Shaira Gil, piano.
