Durante la audiencia pública realizada en el complejo judicial de Paloquemao, en el centro de Bogotá, el ente acusador señaló que los dos religiosos fueron quienes decidieron pagar para que les quitaran la vida.
Pese a que los familiares de los occisos rechazan desde todo punto de vista las versiones del ente investigador, durante la diligencia judicial se conoció que Reátiga estaba enfermo de Sífilis y VIH, y que por esto habría decidido, junto con su compañero, con el que podría tener algún tipo de relación sentimental, terminar con su vida pagándoles a Peñate y Castiblanco, para que los ultimaran.
Según la Fiscalía, los sacerdotes Reátiga y Píffano contrataron a sus sicarios por 15 millones de pesos, luego de un intento fallido de suicidio durante un viaje a Bucaramanga. Los dos religiosos al parecer quisieron hacer creer que el hecho de muerte se dio durante un atraco.
Los hombres señalados de cometer el homicidio fueron capturados luego de una serie de seguimiento e interceptaciones a los celulares realizadas por los sacerdotes antes de su muerte y que de ser hallados culpables podrían pagar hasta 60 años de cárcel; además son acusados de dedicarse al tráfico de armas, falsificaciones y robos.
Jaime Reátiga, hermano del sacerdote Rafael Reátiga, rechazó las manifestaciones que se han hecho entorno a los motivos que habrían rodeado la muerte de los dos religiosos.
“Le pido a la Fiscalía que haga justicia, pero que no se ponga una ‘columna de humo’ para tapar otras cosas y se manche el nombre de mi hermano”, dijo Reátiga en un claro cuestionamiento frente a las versiones acerca de que Richard y Rafael habrían pagado por su propio asesinato, señalamiento que es vinculado con la enfermedad terminal que uno de ellos tendría.



