Un estudio de la Universidad de la Sabana asegura que si se legaliza el consumo de cocaína, marihuana y heroína, la demanda de estas drogas disminuye, se bajan los precios en el mercado y se recortan considerablemente los recursos de los narcotraficantes.
El estudio titulado 'El régimen internacional antinarcóticos: análisis crítico de la prohibición', indica que el consumo de estas sustancias, “nunca ha sido tan alto como en la actualidad”, pese a las medidas que los gobiernos de América Latina y Norteamérica han implementado en la lucha para su erradicación.
El análisis revela que los países que mayor producción de cocaína tienen son Bolivia, Colombia y Perú. Con relación a la producción de heroína, se indica que Afganistán es el principal productor para el mundo.
La investigación, realizada por Alfonso Aza, calcula que actualmente “el mercado ilícito de las drogas genera ingresos anuales superiores por 153 millones de dólares. Solo en el comercio de la cocaína se producen dividendos por 88 mil millones de dólares, por la heroína 55 mil millones de dólares y por los opiáceos 10 mil millones”.
Uno de los puntos clave que la investigación toca, es que según ésta, la solución para el tema de la comercialización, consumo y producción de drogas, no es la prohibición total. Por eso, el estudio dice que a pesar de que existan políticas para controlar el uso de estas sustancias en muchos países, esta estrategia puede traer consigo consecuencias y preguntas sin resolver.
Dentro de ellas, estarían por ejemplo, ¿por qué la prohibición de algunas drogas como la marihuana no es cobijada por las mismas reglas restrictivas que se aplica para el consumo de alcohol o cigarrillo?
Al respecto, la investigación concluye que hay que cuestionar la manera como Colombia y, en especial, el mundo combaten la problemática del consumo y comercialización de drogas. Así mismo, sostiene que se deben replantear los modelos políticos en la lucha contra los narcóticos, pues el negocio ha cambiado y sus dificultades para rastrearlo también.
En ese sentido, para la comunidad internacional y especialmente para las autoridades colombianas, las cuales han combatido durante décadas el narcotráfico, las drogas presentan un fenómeno enorme. Según el informe, esto ocurre no solo por el número de vidas y enfermedades que causa cada año el consumo, si no también por la “magnitud de las consecuencias que el narcotráfico genera en los países productores, en los de tránsito y en los consumidores”.
Para Aza, otra problemática se ha vislumbrado en los últimos años y es el abuso por parte de gran parte de la población de fármacos, lo cual, hace pensar sobre la verdadera rigidez de los programas de régimen internacional de control de narcóticos.
“Casi todos los días aparecen en el mercado nuevas sustancias que no están reglamentadas, algunas de ellas con efectos muy parecidos a los de las drogas tradicionales, e internet ofrece nuevos canales de distribución difíciles de controlar”, señaló.
Por eso, una de las grandes conclusiones de la investigación plantea que pensar en una prohibición estricta y total del consumo y la producción de estupefacientes, para de ese modo ganarle la amplia guerra que se libra contra ella, “es una utopía”.
LEGALIZAR, ¿ES EL CAMINO?
Un panorama parecido ofrece el experto internacionalista de la Universidad del Rosario, Ricardo Abello, quien ve en la lucha incesante contra la droga y todo su contexto un problema de estados.
Para Abello, la lucha contra las drogas, tal y como hasta el momento se ha venido librando está casi perdida. El catedrático expone que durante estas décadas no se ha logrado erradicar no con los cultivos ni mucho menos con el tráfico, por eso habría que pensar en otras medidas para acabar el negocio.
El experto también manifestó que tiene que hacerse una política en conjunto con la comunidad internacional, ya que según él, no es una decisión que los estados puedan tomar unilateralmente.
“Aparentemente la solución para acabar con ese flagelo es legalizar y ejercer unos controles contra el consumo y no una penalización de todos sus procedimientos”, concluyó.
DATO
En términos de cifras, el informe señala que en 1998 había un total de 12,9 millones de personas que usaban la heroína, cifra que para 2012 se incrementó a 16,7 millones. Eso indica, un aumento de un 23 por ciento en la última década. Panorama parecido con el uso de cocaína y marihuana.
