A lo largo de esta semana el país se estremeció con el caso de Fredy Armando Valencia Vargas, ‘El Monstruo de Monserrate’, un asesino que convencía a sus víctimas de hospedarse en su cambuche ubicado en el cerro La Paz, al lado del cerro más emblemático de Bogotá, para luego pedirles favores sexuales y, en caso de no acceder, asfixiarlas, violarlas, descuartizarlas y sepultarlas en basura.
El caso llama la atención no solo por la atrocidad y modalidad del crimen, el cual se asemeja a una película de terror, sino también por el tiempo que duró este hombre cometiendo los asesinatos sin ser descubierto, operando en uno de los lugares más concurridos de Bogotá, al lado de la Avenida Circunvalar, donde pasa hasta la caravana presidencial cada día.
Se investigó el perfil criminal de Valencia Vargas, la forma en la que pudo matar a, al menos, 16 mujeres sin ser descubierto y el entramado social en el cual ocurren estos crímenes, mucho más recurrentes de lo pensado.
El caso
El día sábado, gracias a la mascota de una familia de recicladores, se destapó el olor fétido que daría la alerta que algo andaba mal en el cerro La Paz, ubicado al lado de Monserrate, justo arriba del semáforo de la Avenida Circunvalar, a la altura de la calle 21 y abajo de la Carrera 3 este.
La madre de dicha familia, quien prefirió no ser identificada, les indicó a los investigadores que ella y su familia llegaron a la zona del cerro de Monserrate el pasado 22 de noviembre, buscando un sitio dónde vivir. Cuando hicieron contacto con Valencia les exigió el pago de 10 mil pesos diarios por habitar el espacio, la familia accedió pero encontraron grandes tumultos de basura, la cual removieron y donde su perro empezó a olfatear.
La familia alertó a autoridades, que empezaron a encontrar los restos en descomposición de un par de personas. El caso se dio a conocer el día martes, cuando se logró la captura de Fredy Armando Valencia Vargas, un hombre de 33 años, que aseguraba ser el dueño del terreno donde se hallaron los cadáveres de siete mujeres.
Sin embargo en versiones de la Fiscalía fue gracias a que otros habitantes de cambuches ubicados en el mismo cerro, señalaron a Valencia como el responsable de los cadáveres que se estaban encontrando. Para este día Freddy admitió haber asesinado a una de las mujeres, sin embargo hasta el momento, ya se habían hallado siete cuerpos, pertenecientes a mujeres, habitantes de calle y en su mayoría entre los 18 y 22 años.
Las excavaciones continuaron y mientras la Sijín sacaba las más de tres toneladas de basura en la que Valencia sepultaba a sus víctimas, el día miércoles el implicado aceptó acordarse de haber asesinado a siete mujeres. Sin embargo, para la mañana del jueves ya se habían encontrado ocho cadáveres.
En interrogatorio, el capturado le manifestó a la Fiscalía que él mantenía experiencias con mujeres que conseguía en la calle que veía necesitadas o que estaban buscando comida en las basuras. "A ellas les regalaba ropa, dinero, joyas, pegante o vicio a cambio de tener sexo, y las que no cumplían la palabra terminaba matándolas, además que con algunas de ellas ya estando muertas tenía relaciones sexuales", aseguraba Valencia a la Fiscalía en interrogatorio, las autoridades que han logrado hablar con el sujeto aseguraron que el hombre habla muy bien y articula una conversación fluida, “no como cualquier indigente”.
Sin embargo acá no pararon las búsquedas, oficiales de la Sijín aseguraban que en la zona iban a encontrar más cuerpos, así que gracias a que el ahora llamado ‘Monstruo de Monserrate’ accedió a indicar donde tenía ocultos más restos, lo llevaron al lugar, en el cual solo señaló uno más, ubicado debajo de un tapete. Para el día viernes ya se habían encontrado nueve cadáveres completos, todos pertenecientes a mujeres, además de un torso sin identificar y una pierna.
Luego de esto Valencia Vargas, indicó que en la zona hay ocultos siete cadáveres más. Además, el implicado confesó que a la primera víctima la asesinó en el año 2010 y se mostró feliz de haber hecho las confesiones, además aseguró que asesinaba a las mujeres porque “no le cumplían”.
El perfil criminal de un asesino en serie
En las investigaciones de la policía se mostrado que de Fredy Armando Valencia Vargas, era un estudiante universitario, además loa agentes que han tenido la posibilidad de hablar con él, afirman que el hombre no habla como un habitante de calle e incluso usa términos que lo hacen parecer un personaje culto.
Valencia asegura que a los 19 años se volvió drogadicto, debido a la muerte de su madre y el abandono de su compañera sentimental. Sin embargo en las versiones del padre del ‘Asesino de Monserrate’, este era violento desde muy temprana edad, tanto así que en el colegio donde estudiaba le sugirieron inscribirlo en cursos de artes marciales.
Esteban Cruz, experto en este tipo de crímenes explicó las características de este criminal y los hechos, exponiendo desde un inicio que este caso no es aislado y tampoco nuevo en nuestro país. Señalando características como la misoginia (odio a las mujeres), tratar como objetos a las víctimas y no sentir culpa al justificar sus actos, son comunes en muchos asesinos en serie como Valencia.
La psicopatía es transversal a la mayoría de estos sujetos, así pues ellos son manipuladores y demagogos, además no sienten culpa, ni miedo. Cruz muestra como Valencia lograba manipular a sus víctimas, darles paseos por el centro de la ciudad y convencerlas de llegar hasta su cambuche, además cómo empieza a cambiar su discurso e intenta manipular a las autoridades con sus declaraciones. “Así como han aparecido muchos cadáveres, es probable que aparezcan muchísimos más, esta es la forma como actúan este tipo de personajes”, explica el experto.
“Este tipo de estafa y treta se asemeja a la de psicópatas como Ted Bundy en Estados Unidos, quien también violaba mujeres, y era una persona muy hábil con la palabra y manipuladora”, menciona Cruz. Pero estas no son las únicas características de los asesinos en serie que encontramos en Valencia. Todo hace parte de una complejidad que enmarca la mente de un asesino en serie.
No tenerle miedo al castigo, ni sentir culpa por sus crímenes, es otro de los factores que comparte el ‘Monstruo de Monserrate’ con otros asesinos, cuando se escuchan las declaraciones del hombre, este las hace con la mayor naturalidad del caso: “Yo las trato como princesas, les doy bazuco o marihuana, trago y a veces más regalos, pero cuando ellas no me cumplen (satisfacen sus deseos sexuales), me da rabia y las ahorco", además de hablar con naturalidad Valencia ve su acto como algo totalmente justificado.
Así también el sujeto ve a las mujeres como un objeto, el cual a cambio de un precio debe cumplir con sus placeres, los psicópatas, asesinos en serie ven a sus víctimas como cosas sin vida ni conciencia.
Si nos preguntamos de dónde viene la psicopatía del asesino, podemos rastrear muchos elementos, para esto la voz de Miguel Pérez, psiquiatra, quien comenta que en muchos casos las personas viven con aberraciones sexuales producidas por sus vivencias en la infancia, que pueden ser controladas con terapias e incluso con educación. Sin embargo el problema llega cuando se convierte en un asusto psiquiátrico, y la mayoría de personas que entran en drogadicción, especialmente con el consumo de bazuco, empiezan a sufrir de psicopatía (un desorden psiquiátrico).
Pérez muestra como para la ciencia, no sería raro que Valencia culpe de sus actos a voces que escucha y que le ordenan cosas. Además se puede encontrar en este problema un comportamiento asocial, donde el psicópata se relaciona con sus víctimas de un modo, pero con el resto de la sociedad es totalmente apático y hostil (como lo era con sus ‘inquilinos’).
“El egocentrismo es otra de las características que vemos en este hombre, se adjudica un terreno como propio, asegura que las mujeres le deben algo y que las trata bien, que merece los favores sexuales que espera recibir”, explica Pérez, además asegura que en las personas que consumen bazuco el comportamiento esquizofrénico es muy común y casi generalizado.
No es un caso aislado
La duda que surge cuando se conoce un caso de estos, el cual aparentemente duró cuatro años oculto en una zona concurrida y emblemática de la ciudad, no solo cuestiona a las instituciones, cuestiona a una sociedad que parece habituada a la violencia, la cual rara vez tiene presente que en Colombia existen los sicópatas que más han matado gente en el mundo.
Así llamó la atención Diana Quigua, de la Casa de la Mujer, quien además dijo que “Es un problema que estos casos queden casi invisibles, muchas veces hasta que no son algo muy grande se ven, pensemos que el caso del ‘Monstruo de Monserrate’, se descubrió casi por casualidad, fue un perro, de una familia que encontraron algo anormal”.
Así pues se hace un llamado a las autoridades, las cuales tienen un desconocimiento muy grande en los casos que se refieren especialmente a las mujeres. “El Estado no actúa de forma inmediata cuando hay una alerta, y este debe garantizar a cabalidad la seguridad e muchas personas, no solo por víctimas, si no de personas más vulnerables a las cuales no pueden acceder fácilmente a justicia”, explicó Quigua.
Para Esteban Cruz, este caso no es aislado, en el país tenemos muchos casos de este tipo y existen muchos más que aún están sin descubrir. “Estamos en un entorno de conflicto interno, las personas están acostumbradas a escuchas masacres y asesinatos sistemáticos, además las autoridades están ocupadas en los mismos temas, en las bandas delincuenciales, la guerrilla y los paramilitares, estos casos pasan a ser parte de un entramado de violencia a la cual se ha habituado la sociedad”, explicó.
Siguiendo esta línea es preciso aclarar que en la historia de Colombia ha habido muchos más asesinos seriales (Garavito, el Doctor Mata, el ‘Monstruo de Los Andes’), los cuales han cometido el mayor número de asesinatos individuales registrados en la historia del mundo. Sin embargo estos casos se olvidan fácilmente y terminan haciendo parte de la agenda diaria de un entorno violento. Cruz, además, comenta que probablemente en poco tiempo este caso ya no esté en boga de la comunidad nacional.
“Casos como los del “Monstruo de la Soga”, un hombre que asesinaba sistemáticamente a bicitaxistas, pasó inadvertido, cuando en la literatura dedicada a estos casos hace parte de un suceso relevante”, explicó Cruz.
Los vulnerables son más propensas a estos crímenes
“Si vemos en Colombia, estos asesinos en serie no atacan altos círculos sociales, si atacaran a la hija de un político o de un empresario caerían muy rápido, por eso prefieren población vulnerable, así sus crímenes son menos conocidos”, explicó Esteban Cruz, quien además aseguró que así como en otros casos los asesinos tienen todo un plan para no ser descubiertos, acá con el solo hecho de atacar personas vulnerables ya duran buen tiempo en el anonimato.
“Existen casos sin revelar, hay muchas niñas desaparecidas en la localidad de Suba en Bogotá, ni siquiera se han encontrado los cuerpos, por esto los asesinos pasan de largo. Un ejemplo es Garavito, el atacaba niños en zonas rurales apartadas, eso hacía que fuera encontrado después de mucho tiempo y asesinatos cometidos”, explicó Cruz.
El caso de estas mujeres se suma a muchos, y muy probablemente cuando sean identificadas, más de la mitad queden sin familiares que las reconozcan. Frente a esto, Diana Quigua afirma que no solo estas mujeres son ‘invisibles’, también muchos tipos de violencia privada lo son. Espera que con el fin del conflicto se mitiguen estos casos de violencia contra la mujer o que, si se cometen, sean castigados como debe ser.
Otros asesinos en serie colombianos
- Pedro Alonso López (el ‘Monstruo de los Andes’): considerado por muchos criminólogos como el peor asesino en serie de la historia, violó y mató a más de 300 niñas; actualmente se desconoce su paradero.
- Daniel Camargo Barbosa (el ‘Sádico del Charquito’): asesinó a más de 150 mujeres en Colombia, Brasil y Ecuador. Escapó de la Isla Gorgona. Hablaba perfectamente inglés y portugués.
- Luis Alfredo Garavito Cubillos (‘Garavito’): un personaje nefasto en la historia de Colombia, un peligro para la sociedad. Se cree que asesinó y violó a más de 197 niños.
- Nepomuceno Matallana (el ‘Doctor Mata’): un criminal que paralizó al país durante los años 40 del Siglo XX. Se cree que estafó y asesinó a más de 20 personas. Se hacía pasar por abogado y logró codearse con la aristocracia bogotana.
- Manuel Octavio Bermúdez (el ‘Monstruo de los cañaduzales’): fue capturado en el Valle del Cauca, a comienzos de este siglo, mientras vendía paletas en los parques infantiles. Asesinó a más de 20 niños y podría quedar en libertad en menos de 10 años.




