Colombia

El dilema político del presidente Duque detrás de la Copa América

En medio de las jornadas de protesta que ha vivido el país, la realización del torneo de fútbol continental se convirtió en una apuesta política para el presidente Duque, en la que hay mucho en juego.

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COLPRENSA
14 MAY 2021 - 07:05 PM

Iván Duque, presidente de Colombia. //Colprensa.

El dilema político del presidente duque detrás de la Copa América

Pese a que la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) reiteró este jueves su respaldo a Colombia como una de las sedes de la Copa América, que debe empezar a jugarse exactamente en un mes, el próximo 13 de junio, la realización del torneo está aún llena de incertidumbre por la agitación política que vive el país.

El miércoles en la noche, los ojos del continente estuvieron puestos en la cancha del Romelio Martínez de Barranquilla, en donde los gases lacrimógenos, producto de las protestas en cercanías del estadio, alcanzaron a afectar por momentos a los jugadores de Junior y River Plate.

“Uno no se puede abstraer de lo que está pasando. No es normal venir a jugar un partido de fútbol en una situación tan inestable. No fue normal en la previa ni tampoco en el partido, los que estuvieron presentes tienen que decir que el partido se jugó con humo de gases lacrimógenos”, señaló el técnico de River Plate, Marcelo Gallardo.

La misma noche, en Pereira, el encuentro entre Atlético Nacional de Colombia y el Nacional de Uruguay tuvo que retrasarse una hora por graves incidentes de orden público.

Al cierre de esta edición, había incertidumbre sobre lo que pudiera pasar en el encuentro entre América y Atlético Mineiro que debía disputarse también en Barranquilla, y para el cual llegaron refuerzos de la Policía Nacional.

Los tropiezos que han afectado la Copa América, sin embargo, no son nuevos. Además del aplazamiento del torneo por un año, a causa del COVID-19, los brotes de la pandemia en Colombia y Argentina, las dos sedes del encuentro, han provocado que desde diferentes sectores se pida cancelar la competición.

Y ahora, con los problemas de orden público que vive el país, algunos medios de comunicación han informado que incluso varios patrocinadores de la Copa han manifestado su intención de retirar su patrocinio por los cuestionamientos que se han hecho a la Fuerza Pública del país.

Pese a todas las inquietudes sobre el torneo, el presidente Duque se ha mantenido firme en su decisión de llevarlo a cabo

UNA APUESTA POLÍTICA

Más allá de quién gane la Copa América, la realización del torneo se volvió un juego político en sí mismo. Perder la sede del torneo podría ser visto como una derrota política para el presidente Duque, pero su realización también podría ser un espacio para que los manifestantes busquen hacer más visibles sus protestas a nivel internacional. Además, implica para el Gobierno el reto de ofrecer garantías a los equipos y jugadores que van a participar.

En la discusión hay que tener en cuenta además que se han invertido 12 mil 500 millones de pesos en la adecuación de los escenarios deportivos donde se va a jugar el certamen, como lo informó el Presidente en el programa prevención y Acción del pasado 20 de abril. Los estadios beneficiados fueron los de Medellín, Cali, Bogotá y Barranquilla, algunas de las ciudades en donde se ha sentido con más fuerza el paro.

Para Carlos Arias, profesor de la maestría de Comunicación Política en la Universidad Externado, realizar el certamen “puede generar una indignación mayor porque el ciudadano informado en todas las ciudades del país en donde se vaya hacer la copa, entiende claramente qué es una cortina de humo”.

Según dijo, “hacer el evento tendría un efecto bumerán. Lo que sucedió en Barranquilla ha generado no solo indignación sino señalamiento de la comunidad internacional y sería un grave error de lectura en análisis de opinión pública que el presidente llevara a cabo el evento en las circunstancias que tiene el país”.

Por otro lado no realizar la Copa América en territorio colombiano implicaría no solo la pérdida del dinero invertido en los estadios colombianos sino que sería la evidencia de una derrota política para el presidente Iván Duque, esta vez con visos internacionales.

La comunidad internacional podría interpretar el hecho como una señal de inestabilidad de Colombia, lo cual sería un mensaje negativo para los inversionistas y podría afectar al país como eventual anfitrión de otros eventos no necesariamente deportivos.

Para Bibiana A. Clavijo, profesora de Marketing Político de la Universidad Externado, no hacer la Copa podría tener sin embargo una interpretación positiva.

Implicaría “reconocer que las cosas no están bien y no seguir soslayando más la realidad del país. Esto podría usarse bien como parte de asumir la responsabilidad política de lo que está pasando. Sería decir que no están las condiciones institucionales para hacer el evento y que el coste de hacerlo es más alto de lo que son nuestras prioridades hoy”, dice.

Por el momento, con la sede en firme, pero con las protestas aún activas, al presidente Duque se le agota el tiempo para convertir lo que podría ser una derrota política en una victoria.

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