Las investigaciones por el caso de envenenamiento con talio de dos menores en Bogotá sigue su curso, mientras se adelanta a su vez, el proceso de extradición de la presunta responsable de la muerte de las dos niñas, Zulma Guzmán, quien se encuentra capturada en Londres, Inglaterra.
Una de las personas mencionadas en la investigación decidió hablar públicamente. Se trata de Jeisson Rosas López, terapeuta y coach de vida, vinculado en el proceso al consultorio desde el cual, según la hipótesis de las autoridades, habría salido el domicilio de frambuesas contaminadas.
Rosas aseguró que su intención no es anticipar conclusiones judiciales, sino ofrecer su versión de los hechos mientras la Fiscalía avanza en la investigación y se concreta la extradición de Guzmán Castro. Lea: Revelan testimonio clave de Juan De Bedout en el caso que se adelanta contra Zulma Guzmán
“No soy brujo”: Jeisson Rosas
Este hombre rompió el silencio tras una entrevista con el podcast La Lupa. Uno de los primeros puntos que aclaró esta persona fue la manera en la que ha sido descrito públicamente desde el inicio del caso.
“Yo no soy brujo ni mentalista. Soy coach de vida, con un enfoque espiritual”, insistió, rechazando los calificativos que, según él, fueron usados de forma ligera por algunas autoridades y medios de comunicación.

Asimismo, indicó que su trabajo se basa en el acompañamiento emocional y espiritual, con técnicas como la sanación reconectiva y la liberación energética. Sin embargo, negó de manera tajante realizar rituales, amarres o prácticas de brujería. “Ella sabía que yo eso no lo hacía. Jamás me lo insinuó”, agregó el terapeuta.

Las visitas de Zulma Guzmán al consultorio del terapeuta
Rosas confirmó que conocía a Zulma Guzmán y que ella asistió a su consultorio en varias ocasiones entre 2022 y 2024. Este hombre declaró que, no obstante, no lleva registros detallados de fechas ni historiales clínicos, una práctica que —según dijo— responde a la ética de su ejercicio profesional.
De acuerdo con su testimonio a La Lupa, durante las sesiones había un tema recurrente: la vida sentimental de Guzmán, en especial su relación con Juan de Bedout, padre de una de las menores fallecidas.
“Aunque hablaba de asuntos personales y laborales, siempre regresaba al tema de pareja. Era algo que ella no lograba resolver”, añadió Rosas.
Por otras parte, el terapeuta señaló que nunca percibió señales que le permitieran anticipar un hecho violento por parte de Zulma Guzmán. “Yo nunca vi en Zulma a una persona psicópata ni capaz de planear hacer daño a alguien”, le dijo a La Lupa. Le puede interesar: Caso Zulma Guzmán: revelan foto de su rescate en el río Támesis de Londres
Entre los puntos claves del caso está la entrega del domicilio con las frambuesas presuntamente envenenadas, ocurrida el 3 de abril. Sobre ese día, Rosas sostuvo que no se encontraba en Colombia y que puede demostrarlo con tiquetes, registros migratorios y testigos.
Esta versión ha sido respaldada por su abogado, Jesús Rafael Vergara, quien previamente aseguró a El Tiempo que existen pruebas documentales que confirmarían la ausencia del terapeuta del país en esa fecha.
Según Rosas, una persona llegó al edificio donde funciona su consultorio, solicitó el domicilio y, al no encontrarlo, pidió que el paquete fuera recibido a nombre de “Jason”. En ese contexto, puso en duda la existencia de Zenaida Pava, la mujer que figura como la persona que entregó el paquete.
“Yo, en lo personal, dudaría de que haya una Zenaida. Creo que pudo haber sido una suplantación”, afirmó durante la entrevista con el citado podcast.
Uno de los señalamientos más contundentes de su declaración estuvo dirigido a la actuación de la Fiscalía. A su juicio, el ente investigador habría construido una hipótesis sin suficientes pruebas técnicas y habría utilizado su perfil profesional para sostener una narrativa mediática.
“La Fiscalía se hizo una película. Armó una novela para decir que aquí había un brujo o un mentalista”, dijo, señalando que esto derivó en un “juicio social” que lo expuso públicamente antes de que se definieran responsabilidades penales.
Aunque evitó hacer afirmaciones concluyentes, Rosas compartió su percepción personal sobre lo ocurrido. “Si fue Zulma, actuó sola”, sostuvo, insistiendo en que no existen indicios de una red criminal ni de participación de terceros desde su consultorio.
Finalmente, reconoció que el caso lo ha llevado a cuestionarse con el paso del tiempo. “Claro que uno se pregunta si pudo hacer algo distinto. Si pudiera devolver el tiempo, pensaría qué más pude hacer”, concluyó.

