La justicia condenó a 21 años de prisión a Katherine Andrea Martínez Martínez, conocida con el alias de Gabriela, tras avalar un preacuerdo en el que aceptó su participación en el magnicidio del senador y entonces precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.
La decisión fue adoptada por la jueza primera especializada de Bogotá, luego de que la procesada reconociera su responsabilidad en los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir y porte ilegal de armas de fuego. De acuerdo con la investigación de la Fiscalía General de la Nación, la mujer desempeñó un papel clave en la logística del ataque ocurrido el 5 de julio de 2025 en el parque El Golfito, ubicado en el barrio Modelia, occidente de la capital. Lea: Caso Miguel Uribe: alias “Gabriela” llega a un acuerdo con la Fiscalía
Según el expediente judicial, Martínez fue quien entregó el arma al menor de edad que disparó contra el dirigente político mientras intervenía en un acto público. Las autoridades sostienen que su participación no fue circunstancial, sino que hizo parte de una estructura criminal que venía recopilando información sobre los movimientos del congresista.
En una declaración ante una fiscal de la Unidad de Vida, revelada en exclusiva por la revista Semana, la joven relató que fue contactada por un hombre identificado con el alias del Viejo. Según su versión, este sujeto le dio instrucciones precisas para conseguir un arma y ubicar a un menor de edad para ejecutar “un trabajo”.

“Si la persona moría, le iban a dar 10 millones de pesos; de lo contrario, le pagarían 600 o 700 mil pesos”, afirmó la procesada en su testimonio.
Condena por magnicidio de Miguel Uribe Turbay
El material probatorio, que incluyó videos de cámaras de seguridad, peritazgos técnicos y testimonios, permitió establecer que alias Gabriela acompañó al menor en inmediaciones del parque y le suministró información sobre el objetivo del ataque. Las imágenes la ubican en el sector hasta el momento en que se perpetró el atentado.
Las autoridades también determinaron que integraba un grupo conocido como “Plata o Plomo”, desde donde se habría coordinado la recolección de datos y aspectos logísticos para ejecutar la acción criminal.
Investigación y temor por represalias
Tras el atentado, uno de los cabecillas de la organización, apodado el Costeño, le habría recomendado salir de Bogotá y trasladarse a los Llanos Orientales para realizar un curso de drones y de francotirador con disidencias armadas. Martínez fue capturada en Florencia, Caquetá, cuando se disponía a viajar a otro destino sugerido por miembros de la estructura.

En varias intervenciones judiciales, la condenada manifestó temor por su integridad y aseguró que el hombre conocido como el Viejo “es un señor muy poderoso” dentro del mundo criminal.
Durante la audiencia en la que se oficializó el preacuerdo, los sujetos procesales solicitaron que no se le concedan beneficios como prisión domiciliaria o libertad condicional, petición que quedó consignada en la diligencia.

