Cartagena de Indias celebra un hito que marca un nuevo momento en la protección de su identidad: la declaratoria oficial de las Fiestas de Independencia del 11 de Noviembre como Patrimonio Cultural Inmaterial del Distrito.
Esta decisión del Concejo Distrital, adoptada de manera unánime por los 18 concejales presentes en el recinto, representa la coronación de una gestión apasionada y visionaria liderada por figuras claves de la administración pública local y ciudadanos que merecen toda nuestra consideración.
Es imperativo resaltar el dinamismo y el entusiasmo de Lucy Espinosa Díaz, quien desde la dirección del IPCC formuló y lideró las bases de este proyecto, así como la continuidad de la actual directora, Shirley Tuñón Vásquez, y el compromiso del alcalde Dumek Turbay, así como el papel decisivo que jugaron la Reina Popular, Faylin Yiret Rodríguez, actores festivos, artistas, y gestores culturales.
Nuestras Fiestas de la Independencia del 11 de Noviembre, enmarcadas en las festividades novembrinas, es la celebración republicana más antigua de Colombia, y ahora cuenta con un blindaje jurídico que propiciará su permanencia y dignidad para las generaciones venideras.
Por supuesto, este reconocimiento no es solo un título, es una herramienta poderosa que proyecta a nuestras fiestas como lo que también son: un motor de desarrollo económico y social, y la proyección nacional e internacional de la ciudad.
Con la sanción de este acuerdo se abren puertas definitivas para la gestión de recursos que fortalecerán manifestaciones esenciales como los cabildos, las comparsas, las danzas tradicionales y el Reinado Popular.
La declaratoria es importante porque también dignifica el trabajo de los actores festivos y gestores culturales, reconociendo que el 11 de Noviembre es el alma del avivamiento de nuestra historia y el símbolo máximo de nuestra bien sufrida y ganada libertad. Es una invitación a que el mundo vea en Cartagena mucho más que murallas: un ecosistema vivo de arte, música y tradición que une al Centro Histórico con cada barrio de nuestras tres localidades y zonas insulares.
Sin embargo, este logro administrativo nos entrega a todos los cartageneros una responsabilidad sagrada: convertirnos en los principales salvaguardas de este legado.
El patrimonio no vive en el papel, sino en el respeto y el orgullo con que cada ciudadano asume su identidad. Honrar esta declaratoria significa participar con civismo, proteger nuestras expresiones autóctonas y transmitir a los más jóvenes, a las generaciones venideras, el significado profundo de la Independencia.
Hoy, Cartagena reafirma que su riqueza más grande es su gente, su cultura y tradiciones; por ello, el compromiso es colectivo: cuidar la Fiesta es cuidar nuestra propia historia y asegurar que el brillo de la tradición novembrina nunca se apague.
