Un vuelo de Lufthansa que cubría la ruta Bogotá-Frankfurt estuvo marcado por un momento de tensión cuando un pasajero intentó manipular las puertas del avión durante el trayecto. La situación generó una rápida reacción entre la tripulación y varios viajeros, quienes intervinieron para impedir que el hombre continuara con su comportamiento.
Michele Carlo Benedetto Cinque, ciudadano alemán de origen familiar italiano y residente en Colombia desde hace casi 20 años, relató en entrevista exclusiva con La FM cómo intervino para controlar al pasajero. Su experiencia militar como paracaidista, según explicó, influyó en su decisión de actuar ante lo que consideró un riesgo para las cerca de 280 personas a bordo.
Según el relato de Benedetto, aproximadamente una hora después del despegue observó a un hombre de entre 30 y 33 años desplazarse rápidamente hacia la parte delantera del avión. El comportamiento le llamó la atención por su experiencia previa.
“Algo está mal aquí”, pensó al verlo dirigirse hacia la zona de la cabina de pilotos. Poco después, escuchó a un miembro de la tripulación gritar en alemán que no hiciera algo.
Al acercarse, encontró al pasajero intentando accionar violentamente la palanca de una de las puertas. El hombre habría empujado a un auxiliar de vuelo que trataba de detenerlo, momento en el que Benedetto decidió intervenir.
“Yo pensé que iba a abrir la puerta, que habría descompresión en el avión y que era un peligro de muerte para mí y para todas las personas”, relató a La FM.
El pasajero consiguió liberarse y se desplazó hasta una puerta ubicada en el lado contrario del avión. Benedetto volvió a intervenir cuando intentó manipular nuevamente la palanca. Durante el forcejeo, otros dos viajeros ayudaron a inmovilizarlo y la tripulación utilizó esposas y correas para mantenerlo sujeto a un asiento.
¿Qué ocurrió con el pasajero al llegar a Frankfurt?
Durante la conversación posterior, el hombre le habría manifestado a Benedetto que quería suicidarse. El ciudadano alemán también aseguró que, con autorización, revisó conversaciones recientes en el teléfono del pasajero y encontró mensajes de una persona que le pedía que no hiciera nada malo.
El vuelo continuó durante aproximadamente ocho horas hasta Frankfurt. Al aterrizar, cerca de seis agentes de la Policía alemana ingresaron al avión, retiraron las correas y se llevaron al pasajero esposado. De acuerdo con el testimonio entregado a La FM, posteriormente habría sido trasladado a un hospital psiquiátrico.
El hombre también le habría dicho que trabajaba como electricista y que era oriundo de Neiva. No obstante, Benedetto aclaró que esos datos corresponden únicamente a lo que el pasajero manifestó durante el vuelo.
La tripulación le pidió al ciudadano alemán permanecer cerca del hombre debido a la preocupación por su comportamiento. Además, los pilotos le explicaron que una alarma en la cabina había advertido sobre la puerta 2L.
“Los pilotos me explicaron que realmente es físicamente muy imposible abrir esa puerta, porque el avión por dentro está más comprimido que por fuera”, señaló Benedetto. Según su relato, los pilotos le indicaron que pudo haberse producido una microapertura que posteriormente volvió a sellarse por efecto de la presión.
Benedetto también dijo que, desde su percepción personal, no observó señales evidentes de consumo de drogas, aunque aclaró que no es médico. “A mí la impresión era que el hombre realmente estaba loco”, afirmó al describir su comportamiento.
Aunque fue considerado un héroe por otros pasajeros y por La FM, rechazó ese calificativo y explicó que simplemente reaccionó ante una situación que consideró peligrosa.
“En ese momento era el deber”, afirmó. Durante las horas restantes del viaje, contó, pensó especialmente en sus diez hijos en Colombia y en los niños que viajaban a bordo.

