Cultural

Hemingway y las verdes colinas de África

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AFP
24 JUL 2015 - 12:00 AM

Ochenta  años después de la publicación de “Las verdes colinas de África”, el hijo y el nieto de Ernest Hemingway invitan a echarle una nueva mirada a esta obra que los críticos suelen dejar de lado.

Publicado en 1935, “Las verdes colinas de África” es el relato de un safari de cacería en las llanuras del Serengeti, una crónica de aventura y un desafío literario que Hemingway se formuló a sí mismo. Al anticiparse en varias décadas a “A sangre fría”, el clásico de Truman Capote que relata hechos reales en forma novelada, Hemingway quiso demostrar que “un libro de hechos absolutamente reales” puede “competir con una obra de la imaginación”.
La nueva edición es parte de una serie autorizada por los herederos de Hemingway que ya incluye reediciones de “París era una fiesta”, `’Fiesta” y “Adiós a las armas”. Su nieto Sean Hemingway contribuye una introducción, mientras que su hijo Patrick Hemingway, un niño en el momento en que sus padres estuvieron en África, narra recuerdos personales. El libro también incluye fotografías, primeros borradores de la historia terminada y un diario que escribió la entonces esposa del autor, Pauline Pfeiffer.

“No es una persona muy conocida, así que es maravilloso tener una pieza larga escrita por ella”, dijo Sean Hemingway recientemente de su abuela, la segunda de las cuatro esposas de Ernest Hemingway. “También es un maravilloso complemento al trabajo de mi abuelo”.

Como revelan los diarios de Pfeiffer, “Las verdes colinas de África” no era completamente fáctica. El autor reorganizó algunas cronologías y minimizó un ataque de disentería tan grave que tuvo que ser evacuado del área por un avión. El diario de Pfeiffer también describe un evento casi trágico _ el rifle del autor se cayó de un auto y se disparó _ que inspiró el cuento corto clásico de Hemingway, “La breve vida feliz de Francis Macomber”, en el que el personaje principal muere de un disparo súbito del arma de su esposa.

En la década antes de “Las verdes colinas de África”, la colección de cuentos “En nuestro tiempo” y las novelas “Fiesta” y “Adiós a las armas” habían hecho de Hemingway uno de los escritores más renombrados del mundo. Los críticos vieron “Las verdes colinas de África”, escrito cuando era un treintañero, como una señal de que su fama estaba superando su trabajo.

Más recientemente, “Las verdes colinas de África” ha sido criticada por su detallado catálogo de matanza de animales y por su reducción de África y el pueblo africano como telón de fondo para las experiencias personales del autor. “Espero no ofender con sacrilegio cuando digo que Hemingway nunca tuvo los dos pies sobre África, nunca estuvo realmente en África”, dijo la premio Nobel de literatura sudafricana Nadine Gordimer durante un simposio en 1999 en la Biblioteca John F. Kennedy en Boston, que alberga los documentos literarios de Hemingway.

“Creo que eso es parte del gran valor de este libro, que es un verdadero relato de vida en un safari de verdad de esa época”, dijo Patrick Hemingway.

“Creo que la gente saca algo más (del libro) que del turismo más bien vacío ahora tan común”.
 

Escultura de cera del escritor Ernest Hemingway, en el Museo Histórico de Bayamo (Cuba). Ismael Francisco-AP

Portada de la obra reeditada de Hemingway. AP

Ernest Hemingway se suicidó a sus 61 años. AP

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