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Cultural

Con éxito culminó el Cartagena Festival de Música

Culminó en el Centro de Convenciones, el Cartagena Festival de Música, luego de siete días de conciertos. El final fue una apertura a la música de Colombia.

Con éxito culminó el Cartagena Festival de Música

Músicos de la Filarmónica Juvenil de Cámara en el concierto ‘Los colores de Colombia’.

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Culmina su travesía el Cartagena Festival de Música de Cartagena ‘El color del sonido’ sobre la música de cámara del siglo XIX, con la música matizada y diversa de la Colombia del Caribe, el Pacífico, los Llanos y la Región Andina. Los dos primeros días del Festival fueron consagrados a Austria y Alemania, el tercer día a Francia, el cuatro a Italia, el sexto a los países del Este de Europa y el séptimo día a Colombia. Este enfoque acertado de Antonio Miscená, el director general del Festival, permitió conocer las diversas expresiones de la música de cámara, un fenómeno que en el país fue posterior al siglo XIX.

Hay que reconocer y exaltar que fue el Cartagena Festival de Música el primer evento cultural del Caribe y Colombia, que retomó su agenda en junio de 2021, después de más de un año y medio de pandemia, expresó Julia Salvi, presidenta de la Fundación Salvi. La agenda se redujo en 2021 por los inconvenientes que generó la pandemia, pero la agenda no perdió la dignidad y el esplendor de su grandeza. El Festival mantuvo a sus aliados en el sector público y privado, y reabrió senderos para nuevas alianzas que favorecerán proyectos culturales de Cartagena hacia el mundo.

Suena el mar y la montaña

A la Orquesta Sinfónica de Cartagena, bajo la dirección de Glass Marcano, le tocó abrir la rica cadencia de un país tan diverso en su música: ‘Los colores de Colombia’, al mediodía del sábado, con siete obras que abrazan los dos mares, las alturas de las cordilleras y los llanos, en obras de José Rozo Contreras (1894-1976), ‘Suite Tierra colombiana’; Pedro Morales Pino (1863-1926), ‘Fantasía sobre motivos colombianos’; Luis Quinitiva (1950-1991), ‘Chaflán’ (Quirpa); Lucho Bermúdez (1912-1994), ‘Fiesta de negritos’; Hugo Candelario González (1927), ‘Pacífico amoroso’; y Soukous Stars, ‘Tantina: El Satanás’, con arreglos del joven músico cartagenero Ludsen Martinus (1999).

En las siete composiciones suenan más de tres matrices culturales: Europa, América y África. Las tres a su vez mezcladas con los mundos árabes y europeos y las cadencias africanas. Ese mismo sábado, el Cuarteto Q-Arte integrado por Santiago Medina (violín), Liz Ángela García (violín), Sandra Arango (viola); Diego García (violonchelo), interpretaron magistralmente obras de cuatro creadores colombianos en el concierto ‘Policromía colombiana’, en el Palacio de la Proclamación.

Obras de Adolfo Mejía (1905-1973), el más grande compositor sinfónico colombiano del siglo XX, que logró la conjunción sinfónica de la cumbia en uno de los cuatro movimientos de su Pequeña Suite; pero en Mejía resonaba el mar de Cartagena, donde vivió desde niño hasta su muerte, pero también la música de la sabana y del Caribe, y también del interior del país. Sus pasillos y bambucos forman parte de su música que trasciende lo regional y nacional. Ese sábado también la música de Luis Carlos Figueroa (1923), Francisco Cristancho (1905-1977), ‘Tricolor’; y Gentil Montaña (1942-2011), ‘Suite colombiana N° 4’.

Los imaginarios populares ancestrales unidos a mitos como el de Bochica, en el caso de Cristancho, y la música del Caribe con su cumbia en la suite de Mejía, el recrear en formato sinfónico la champeta cartagenera en el caso de Ludsen Martinus o Pacho Lequerica, nos permiten visualizar un mapa sonoro con resonancias indígenas, europeas y africanas en Colombia.

El concierto de clausura del Festival: ‘Entre el pasado y el presente: Los colores de la música colombiana’, fue una reafirmación de esas identidades nacionales en la música, en la interpretación excelsa de la Orquesta Filarmónica Juvenil de Cámara, bajo la dirección de Federico Hoyos.

En la Suite para cuerdas ‘Acuarelas colombianas’, de Adolfo Mejía hay una tentativa de abarcar todo el mapa sonoro y rítmico con el Bambuco (Cauca), Cumbia (Caribe), Negroide (Pacífico), Pasillo (Cundinamarca) y Torbellino (Vélez).

Y el cierre inspirador, evocador de ancestros africanos en el Caribe: la obra ‘Karibanías para orquesta de cuerdas y percusión’, del maestro Francisco Zumaqué (1945), quien ha sido el más privilegiado de los músicos colombianos al interactuar con el mismo Adolfo Mejía, Guillermo Uribe, Lucho Bermúdez, los Gaiteros de San Jacinto, Nadia Boulanger, las músicas regionales del país y la música popular de todo el Caribe, el mapa sinfónico y jazzístico nacional e internacional.

Un cierre apoteósico, que es a su vez, una apertura a la música de Colombia.

XVI Festival de Música 2022: Concierto en el Centro de Convenciones. //Fotos: Óscar Díaz-EU
XVI Festival de Música 2022: Concierto en el Centro de Convenciones. //Fotos: Óscar Díaz-EU

La clausura del Cartagena Festival de Música fue una apertura al rico y diverso mapa de la música de Colombia.

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