La abogada, escritora y ambientalista cartagenera Nelcy Polo Vega publicó el libro de memorias ‘Alma de titanio’ (2023), en cuyas 141 páginas y en 27 capítulos teje la novela de su propia existencia a través de recuerdos, instantes, epifanías y experiencias. Estas memorias han nutrido su poemario ‘Al otro lado del espejo’, textos epigramáticos intimistas, en donde se abraza el amor, la nostalgia y la memoria de seres ausentes. Lea: Nelcy Polo: al otro lado del espejo
Y este libro, ‘Alma de titanio’, en el que su autora revela su visión de la vida ante las adversidades, y su concepción de la belleza, la creación artística y las diversas estaciones que han sido su propia existencia.
“Ella ha bebido y se ha acompañado de los poetas, de allí los aforismos presentes en cada capítulo de la obra. Su intensa admiración y conversación presencial e intelectual con Raúl Gómez Jattin es sorprendente”, señalaba Rafael Vergara Navarro, abogado ambientalista y escritor, quien hizo el prólogo poco antes de partir. En este encuentro con el poeta Gómez Jattin, “se adentró en su obra y en su locura, sin miedo tocó al poeta. Sintió su voz de trueno declamándole mientras intentaba curar sus pies sangrantes. Confieso que me sorprendió la sensibilidad y riqueza vivencial de Nelcy, a quien conocí e invité a trabajar conmigo en la defensa de Cartagena y el ambiente, lo que ella hacía en el Inderena, antes del inesperado y cruel accidente que casi trunca su vida”. Lea: Condecoran a ciudadanos que hacen de Cartagena un lugar mejor
El título de su libro alude como bien lo confiesa Nelcy Polo Vega no a la metáfora de los sentimientos duros, sino a la fortaleza y valentía del espíritu. Los episodios que narra de su infancia son novelescos, como la historia de su abuelo sembrador de mangos y anturios, que al final de su vida perdió la memoria y salió de casa un día y se perdió y toda la familia salió en su búsqueda, hasta que lo encontraron días después en un basurero sentado y con los pies hinchados.
Su personaje entrañable en el libro es su madre “de la que nunca me canso de hablar. Fue mi motor, testigo de mi divertida niñez con los juguetes que me proporcionaba la naturaleza: lluvia, flores, mariposas, colibríes” bajo la sombra de los árboles. También la figura del padre, quien era un lector voraz y se sentaba en un taburete a leer. La vivencia en Sincelejo y el arribo a Cartagena. La experiencia magistral narrada en el Capítulo 23: ‘El misterioso encanto de la locura’, en el que cuenta su encuentro con el poeta Gómez Jattin, evocando además a criaturas callejeras, pintorescos y populares de Cartagena, como Pocheche, La Carioca, Botellita, entre otros.
