Luz Mary Giraldo (Ibagué, Colombia) acaba de ganar en España el Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador 2026 con su libro Orden en la casa. Es una destacada y reconocida poeta, ensayista y antóloga. Graduada en Filosofía y Letras, cuenta con especialización, maestría y doctorado en Literatura, y es profesora de la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia. Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, chino, portugués, turco, aimara y croata.
Es autora de diversas antologías de cuento y poesía de escritores colombianos e hispánicos, entre ellas: Contar la vida como contar los pasos. Antología de cuentistas colombianas (Medellín, Sílaba, 2023 y 2024); Ojos de par en par. Antología de poetas hispánicas (en coautoría con Martha Canfield, Medellín, Sílaba, 2021); Ellas cantan. Antología de poetas iberoamericanas (Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2019); Cuentan. Relatos de narradoras colombianas contemporáneas (Medellín, Sílaba, 2010, con varias reimpresiones); Cuentos y relatos de la literatura colombiana, en cuatro tomos (Bogotá, Fondo de Cultura Económica, 2005, 2020 y 2023); Cuentos caníbales. Jóvenes cuentistas colombianos (Bogotá, Alfaguara, 2002, con varias reimpresiones); Ellas cuentan. Relatos de escritoras colombianas de la Colonia a nuestros días (Bogotá, Planeta-Seix Barral, 1998), y Nuevo cuento colombiano (México, Fondo de Cultura Económica, 1997).
Ha recibido numerosos homenajes y distinciones nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador 2026; el reconocimiento como Huésped Distinguida de la Ciudad de Salamanca, España, en 2022; el Gran Premio Internacional de Poesía Academia Oriente-Occidente, en Rumania, en 2013; el Premio Nacional de Poesía Casa de Poesía Silva, en Bogotá, también en 2013; el Premio Internacional LASA-Monserrat Ordóñez, en 2012, y fue finalista del Premio Internacional Francisco de Aldana de Poesía en Lengua Castellana, en Italia, en 2020.

Luz Mary Giraldo revela cómo nace su poesía
- ¿Cómo fue el proceso de gestación del poemario Orden en la casa, que acaba de recibir el Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador en Salamanca?
-Me pasó algo muy especial con este libro. Puedo decir que se fue escribiendo solo durante el año pasado, de manera continua. De pronto me llegaron unas líneas relacionadas con algo que suele caracterizar la vida de muchas mujeres: poner orden, adelantar los oficios de la casa y limpiar para que todo se vea muy bien.
Pensé en esos oficios de nunca acabar, como los domésticos, en esas rutinas que se repiten. Son labores que parecen no tener fin. La mujer aparece como Sísifo, haciendo cada día lo que cada día vuelve a deshacerse.
En algún momento recordé que una vez escuché a una mujer decirle a la empleada: “Que todo quede muy limpio, como si el presidente fuera a venir de visita”. También tuve en cuenta que, en el campo o en determinados ambientes, algunas casas permanecen impecables para que los patrones no vean mugre ni desorden. Sin embargo, este orden en la casa es, básicamente, una analogía de la historia del hambre, los abandonos, el desorden mundial y los encubrimientos.
- ¿Qué ideas, emociones e imágenes tejen la unidad del libro?
-Es un libro unitario, casi como un largo poema. Se trata de darle orden al caos. Aunque está relacionado con labores que se desempeñan sin mayor estímulo y que deben repetirse todos los días -preparar el desayuno, el almuerzo y la comida; tender las camas, barrer, lavar y limpiar-, también aborda la desigualdad social y la pobreza.
Son oficios generalmente realizados por mujeres, pero el trasfondo del libro es el desorden mundial y nacional, los horrores de la guerra y las distintas violencias, así como las farsas y máscaras de políticos y gobernantes.
- ¿Qué experiencias propias y ajenas enriquecieron la construcción del poemario?
-Fundamentalmente, corresponde a la vida que nos ha tocado vivir, tanto en el ámbito individual como en el colectivo. Aparecen distintas formas de violencia, no solo la de la sangre derramada, que también está presente en algunos poemas, sino la violencia social, la del hambre y la miseria.
Uno de los poemas se refiere a la toma del Palacio de Justicia, en 1985, y al desorden físico que después se intentó ordenar y limpiar infructuosamente. Esa imagen funciona como una metáfora de los desastres de Colombia.
La poesía de Luz Mary Giraldo, contada desde adentro
- ¿Cómo es la génesis y el proceso de un poema? ¿Cuándo siente que ha llegado el punto final?
-En mi caso, un poema puede surgir de una imagen, un ritmo, una historia o una lectura. Puede nacer de algo que me ocurrió remotamente o que le sucedió a alguien más.
De pronto se impone una imagen, algo visual que reclama ser tenido en cuenta. Otras veces aparece el ritmo, cierto sentido de la música que va tejiendo o envolviendo la imagen para hacerla decir o sugerir lo que tiene que expresar. También puede surgir de un fragmento de la historia o de un hecho concreto.
Todo poema contiene una historia mínima que apela al lector. Es la vida condensada al máximo, o la muerte. Siento que está terminado cuando percibo que no le sobra ni le falta nada.
- ¿Los poemas surgen en el resplandor de una epifanía o en el destello de lo vivido y recordado?
-De ambas formas. Una epifanía puede darte una imagen que conduce a un verso o incluso a un poema completo. Pero también hay experiencias vividas que permanecen almacenadas en el lugar más lejano de la memoria y que, de repente, regresan gracias a alguna imagen del presente, como un destello o un relámpago.
Por ejemplo, cuando las noticias transmitieron imágenes de la guerra en Croacia, con edificios, calles y ciudades destruidas, niños corriendo y personas cubiertas de polvo, recordé de inmediato la época de las bombas del narcotráfico en los años ochenta.
También regresó a mi memoria un episodio que viví a los cuatro años, en la casa de mis abuelos, al norte del Tolima: debajo del balcón había una volqueta de las empresas municipales con muertos pálidos, ojos ausentes, ropa empantanada, pies descalzos y cuerpos fragmentados.
Volvieron del olvido imágenes de la muerte y de mis miedos infantiles. De allí surgió un poema largo, que escribí como una exhalación. En una de sus partes dice: “Todas las guerras se parecen en ojos vacíos y en los cuerpos deshechos…”.
