Benjamín Villegas Jiménez celebra 53 años de trayectoria como uno de los editores más destacados y laureados del mundo. Su catálogo supera las 300 publicaciones dedicadas a la tradición, el patrimonio y la cultura de Colombia. Sus libros son genuinos objetos de arte, concebidos con rigor, belleza y criterio editorial.
Para conmemorar esta hazaña, seleccionó 100 títulos de su colección con el propósito de que las nuevas generaciones conserven un verdadero tesoro de la memoria y la historia nacional.
En diálogo con El Universal explicó que su criterio “ha sido trabajar casi exclusivamente sobre la cultura colombiana, en todas sus áreas: arte, arquitectura, artesanía, fotografía, naturaleza -con sus ecosistemas, flora y fauna-, arqueología, antropología, cocina, historia, manifestaciones populares y muchos otros temas. Siempre he querido que los libros sean documentos gráficos rigurosos, acompañados por buenos textos que los expliquen, contextualicen y les den permanencia”.
“El segundo criterio ha sido publicar exclusivamente primeras ediciones, concebidas y desarrolladas por mí, con el apoyo del equipo editorial de Villegas Editores, de expertos y profesionales en cada materia para los textos, y de los mejores fotógrafos para las imágenes.
“El tercero ha sido imprimir y encuadernar con la más alta calidad posible, a nivel mundial, para que los libros sean también hermosos objetos editoriales y para que aquello que publicamos pueda permanecer en el tiempo”.
- Cuéntenos un poco acerca de su historia como editor
Aunque estudié Arquitectura, creo que nací siendo editor. En cuarto de bachillerato fundé un periódico, El Alepruz, del que salieron dos números. En quinto ayudé en el diseño y en la coordinación con el impresor del Boletín de Exalumnos del Gimnasio Moderno, que había fundado Daniel Samper Pizano recién graduado.
En sexto dirigí la revista del colegio, El Aguilucho, y colaboré con el intelectual Darío Achury Valenzuela, entonces director de la Radio Nacional, en el diseño del boletín de programación. Este incluía artículos sobre música clásica y ópera, acompañados por hermosas fotografías de intérpretes internacionales, suministradas por los agregados culturales de las embajadas.
Durante mi segundo semestre de universidad se produjo una crisis en Lámpara, la revista cultural más hermosa e importante de la época, patrocinada por la Esso Colombiana, debido a un problema en su diseño y edición. La situación se resolvió dejando la dirección en manos de Fabio Henker, funcionario de relaciones públicas que me conocía desde niño.
Él me contrató para diagramarla, coordinar el material gráfico y llevarla a la imprenta. Me pagaban $2.000 por número. Ese fue mi primer trabajo profesional como editor.
Como mi nombre aparecía en los créditos de esa revista, que circulaba en los más altos niveles culturales del país, comenzaron a buscarme para realizar otras publicaciones. Así, mientras estudiaba en la universidad, monté mi oficina de diseño gráfico y publicaciones.
Un tiempo después de graduarme, me buscaron desde la Presidencia de la República para editar un libro sobre las relaciones diplomáticas y comerciales entre Colombia y Venezuela: ‘Dos naciones hermanas’. Ese fue mi primer libro ilustrado de gran formato y alta calidad, y comenzó a marcar mi camino editorial.
En otras palabras, llevo 53 años publicando primeras ediciones de libros ilustrados de calidad sobre temas colombianos y, hasta el momento, he publicado alrededor de 300 títulos diferentes.

Villegas Editores
Villegas Editores la fundé y desarrollé yo, con el apoyo permanente de mi esposa Clara Lucía Salazar; sin embargo, cabe decir que tengo antecedentes familiares relacionados con la edición.
Mi abuelo materno, Manuel José Jiménez, fue un periodista destacado en los años veinte, con periódicos e imprenta propia, que alcancé a conocer cuando era niño. Mi padre Benjamín Villegas Robledo fue, a finales de los años treinta y durante la década de los cuarenta, el mayor accionista de Litografía Colombia. Además fundó y fue accionista, junto con Alberto Lleras y Abdón Espinosa, de la revista Semana, en 1946. Entre 1948 y 1952 organizó para el Gobierno y construyó la primera gran sede de la Imprenta Nacional, que también conocí de niño.
Es decir, me ensucié con tinta de imprenta desde muy pequeño y dicen, quizá con razón, que eso marca a una persona para toda la vida.

- Editorialmente hablando, ¿en qué está trabajando en este momento?
Estoy haciendo el gran resumen de mis 53 años de trabajo sobre Colombia, mediante la creación de la Colección Antología de Colombia, en la cual reeditaré mis libros ilustrados más exitosos en un formato más pequeño y liviano, pero con la misma calidad editorial y en edición bilingüe.
Esta colección está dirigida especialmente a las nuevas generaciones: nuestros hijos, nuestros nietos y quienes vendrán después. Su propósito es que puedan conocer, a través de fotografías y buenos textos explicativos, parte fundamental de lo que ha sucedido culturalmente en el país durante este periodo, en campos como el arte, la arquitectura, la naturaleza, la arqueología, la antropología, la historia, la cocina y otros temas esenciales de nuestra identidad.
Para quien logre completarla -y de eso se trata, para que los padres lo tengan en cuenta-, será una colección que reunirá, en tantos libros como logremos publicar, que no serán menos de 100, lo mejor de mi trabajo editorial sobre el pasado cultural y natural de Colombia.
Será una manera de conservar reunidos estos libros para consultarlos siempre y heredarlos después. La colección recogerá nuestra historia reciente de forma ilustrada: aquello que todo colombiano debería conocer para amar y proteger lo más valioso de su país en el futuro que le corresponda vivir.

