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Cultural

Kike Sierra, el cartagenero que ilustra a una ciudad que todos añoramos

Plasmar la cotidianidad cartagenera es un trabajo que involucra sensibilidad y nostalgia. Kike Sierra se puso este reto y esto nos dijo.

Kike Sierra, el cartagenero que ilustra a una ciudad que todos añoramos

Cartagena ilustrada. // Foto: cortesía.

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Evocar recuerdos puede ser tan efectivo como contraproducente a la vez, casi que un arma de doble filo, y más si se trata de episodios de la vida que marcaron un antes y un después. Los años pasan y es inevitable no sentir nostalgia por los momentos vividos, sobre todo en un lugar como Cartagena, donde yacen innumerables historias por contar, o pintar...

Remitirse al pasado y rememorar instantes permiten de alguna manera constatar que todo ha cambiado, que evidentemente nada es ni será como antes, y no por un necio y pueril capricho, sino porque las formas de comunicación, entre otras tantas razones más, dieron un vuelco completo.

Jorge Enrique Sierra Cabarcas, o Kike Sierra -como es popularmente conocido- nació en 1979, y justo aquello de traer memorias al presente lo sabe hacer muy bien, pero a través del arte. Es un nostálgico empedernido que, en algún momento de su vida, por 11 años, estuvo lejos de su tierra y de su gente, pero solo físicamente hablando. Seguía recordando a Cartagena, día y noche, a una Cartagena nostálgica que lo había enamorado. (Lea aquí: Náfer Durán, el juglar que le canta a las historias pueblerinas)

Regresó en 2011, y por una razón que jamás habría imaginado, pero la vida tan efímera como impredecible así lo dispuso. Asesinaron a su madre y a su hermano.

Su conflicto con Cartagena fue inminente. La defendió siempre, a través de sus pinturas rememoraba las más hermosas vivencias de cuando apenas era un niño y un adolescente que frecuentaba icónicos lugares de la ciudad, pero de repente, le fueron arrebatadas dos de las personas que más amaba en el mundo. Sin embargo, el amor siempre vence y el arte cura, dicen.

Los dibujos que hace son su terapia, de hecho, con claridad y melancolía recuerda lugares y sitios que transitaba cuando era niño y universitario, espacios que, en su mayoría, ya no existen, pero que lo hicieron inmensamente feliz.

Se fue conectando con las personas a través de las redes sociales, más exactamente en Twitter, donde la interacción daba inicio una vez compartía algún emblemático lugar con el propósito de reconstruir un poco esas imágenes que tenía en sus recuerdos. A partir de ahí se forja todo. “Yo estuve allí”, una de las respuestas más repetitivas de usuarios que reviven fragmentos de su vida gracias a sus ilustraciones.

Transmitir la herencia cultural de Cartagena es uno de sus propósitos, y precisamente hacerlo resulta favorable con ese componente emocional que trae consigo desde muy niño y que le permite plasmar recuerdos. “Todos esos instantes que viví en Cartagena en los 80 y 90, sobre todo con mi mamá y mi familia, hoy busco homenajearlos”, manifestó. (Lea aquí: ¡Alista el paladar! Se viene el XIII Festival del Dulce Cartagenero)

Indudablemente la memoria gráfica que trabaja involucra la cotidianidad cartagenera que está impregnada en sus habitantes. Su sensibilidad y emotividad hacia todo aquello que hizo parte de su día a día lo marcaron a tal punto de querer mostrar, desde su experiencia, todo ello a las nuevas generaciones que, de alguna manera, se privan por imposibilidad de revivir determinados acontecimientos que forman parte de los elementos identitarios de quien vivió años atrás en la ciudad.

‘Cartagena ilustrada’, por ejemplo, es un proyecto que rinde homenaje a la Cartagena popular, y que además resaltó el valor de los personajes que son protagonistas en el día a día, como el sparring, el que cuida los carros, el que lustra los zapatos, entre otros. “Es la primera vez que muestran a Cartagena como verdaderamente es”, contaron quienes disfrutaron de estas exposiciones.

Esta manifestación tiene un poder sensorial que toca las fibras y hace que el hombre despierte, en pocas palabras, el código del lenguaje que transmite el arte, dependiendo de la persona o del ente que lo comunica, logra de alguna manera detonar sentimientos, da paso al cuestionamiento y el análisis del día a día, de cuánto han cambiado las cosas y qué es aquello que debe prevalecer, al menos plasmado a través de la pintura.

El arte en general es un medio positivo para transformar. Ahora, esta interpretación implica revisar todo aquello que no está bien en la ciudad, y no porque los 80 y 90 hayan sido años perfectos, sino porque transmitir un mensaje por medio del arte resulta clave para lograr repensar y replantear muchas problemáticas que azotan a Cartagena. (Lea aquí: Detalles de la película sobre el genocidio armenio en el FICCI)

“Esta ciudad tiene tantas cosas bonitas, que no me voy a dejar llevar por las malas... Vamos a seguir trabajando por lo bonito”, comentó Kike, quien continuamente se sienta a escuchar relatos de personas de las tercera edad que, de algún modo, le refrescan la memoria y lo motivan a pintar, a hacer sus ilustraciones.

Y aunque todo suene utópico y un poco idealista, alguna vez dijeron “el arte nos salvará”, frase que no está alejada de lo que hoy busca un soñador como Kike Sierra a través de sus proyectos, y que lo ayuda a hacer una catarsis después de todo lo que vivió y lo marcó.

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