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Mujeres rurales que siembran esperanza en sus territorios

En la semana en la que se conmemora el Día Internacional de la Mujer,Radio Nacional de Colombia estrena el especial sonoro y audiovisual con historias de resiliencia, emprendimiento y valentía.

REDACCIÓN CULTURAL

07 de marzo de 2022 10:17 AM

“Muchas veces no miramos hacia el futuro porque nos sentimos estancadas, pero el futuro del campo no es posible sin la mujer. Tenemos tanto por hacer y aportar que lo que nos queda es camino”, dice Ana Leonor Rodríguez, integrante de la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Guatavita y quien junto con sus compañeras se dedica a producir derivados lácteos, a pesar del machismo que por años han tenido que padecer.

A su vez, en Ovejas, un municipio ubicado en el departamento de Sucre, poco se sabía del poder transformador del cultivo de frutas, hortalizas y la cría de animales. Pero gracias a las decididas iniciativas agrícolas de los grupos de apoyo mutuo de las mujeres rurales, ahora no sólo ellas son las que sostienen la adecuada alimentación de la comunidad, sino la seguridad alimentaria del país y la protección de la fauna y flora nacional multiplicando las posibilidades de salir adelante dejando atrás al fantasma de la violencia.

El campo en la radio, es un espacio que se ha logrado consolidar como la principal fuente de información para el sector rural, mostrando su diversidad, tradiciones, forma de vida, entre otras.

Una de esas lideresas y emprendedoras es Celis María Reyes Marulanda, mujer rural montemariana, y quien junto a Ana Leonor y otras excepcionales colombianas protagonizan el especial de crónicas sonoras y audiovisuales Mujeres campesinas: esperanza en los territorios que llega a las frecuencias y plataformas digitales de Radio Nacional de Colombia desde este 8 de marzo por medio del programa El Campo en la Radio.

Encabezado por los periodistas Deysa Rayo, Gloria Elizabeth Morad y Wilson Bonilla, este especial busca visibilizar la labor de las lideresas rurales, sus emprendimientos y la transformación social que han generado en sus territorios.

“Nos fuimos por el campo de Colombia a buscar las historias de mujeres que, como el Ave Fénix, tuvieron que renacer de sus propias cenizas. Luego de que muchas de ellas enfrentaron la peor cara del conflicto armado, con total resiliencia y empuje vencieron las adversidades para convertirse en valientes lideresas y emprendedoras que ahora son el orgullo de su región inspirando a otras mujeres a través de su incansable trabajo”, comenta la periodista Gloria Morad.

Desde el Amazonas hasta el Atlántico, el equipo informativo de RTVC se adentró en la Colombia profunda para mostrarles a los colombianos historias de vida que develan la fortaleza de las mujeres rurales. “Muchas de ellas viven o han vivido en zonas afectadas por el conflicto armado, por esta razón la presencia de las emisoras de paz ha sido fundamental en la construcción de estas historias”, detalla Morad.

Y es que tres de las historias que allí se narran son de mujeres que se destacan en los territorios donde ya funciona una Emisora de Paz: Bojayá (Chocó), San Jacinto (Bolívar) y Algeciras (Huila) y que se suman a otras en territorios donde operan emisoras descentralizadas de Radio Nacional de Colombia como Valledupar, Atlántico y Meta.

RTVC, cumpliendo con el punto 6.5 y el 2.2.3 del Acuerdo de paz, tiene la labor de poner al servicio de las comunidades en territorios que sufrieron el conflicto armado emisoras que transmitan contenidos culturales, musicales e informativos para contribuir al fortalecimiento de la identidad cultural de las regiones. En junio de 2019 se inauguró la primera emisora de paz en Chaparral, Tolima y desde entonces se han puesto en funcionamiento doce de ellas.

Así, en Bojayá, Mujeres campesinas: esperanza en los territorios destaca los esfuerzos de cultivadoras y procesadoras de la caña de azúcar, que con más de 20 años de experiencia producen viche a través de un consolidado proyecto que impulsa a más mujeres a salir adelante.

“En Algeciras, encontramos a Marinella Prada Cortés, una de las lideresas del gremio cacaotero en esta región y quien logró retornar al territorio tras la firma del Acuerdo de paz para convertirse en símbolo de la lucha de los nuevos tiempos haciendo parte de una asociación de producción de cacao que brinda nuevas oportunidades de vida”, explica Morad.

“Quiero que todas las mujeres de Colombia puedan salir adelante y que jamás padezcan del yugo de que un hombre las abandone o no les dé permiso de trabajar. Sueño con que seamos luchadoras, emprendedoras y capaces de hacer todo lo que nos propongamos”, relata la propia Marinella sobre uno de sus más grandes sueños.

Según la ONU, las mujeres rurales, en especial las indígenas, desempeñan un papel fundamental en los tres componentes de la seguridad alimentaria: la producción, la distribución y la utilización de los alimentos. Para lograr dicha seguridad alimentaria como productoras, agricultoras e integrantes de cooperativas, las mujeres están adoptando cada vez más prácticas tecnológicas ancestrales, indígenas y modernas sostenibles para sacar adelante sus iniciativas.

Colombia no es la excepción. Campesinas cacaoteras de Guatapurí (Cesar), cultivadoras de maíz en Baranoa (Atlántico) y hasta productoras de amasijos tradicionales y de cacao en Guamal (Meta) así lo demuestran.

Loida Ángel, indígena Ticuna de la comunidad San Martín de Amacayacu (Amazonas) es una maestra rural que ha sabido vencer las lógicas donde nació. En una comunidad donde las labores de la mujer están relegadas al hogar, Loida luchó por llegar a ser maestra.

“Era muy difícil entrar a ser maestra porque todos estos cargos eran dados a hombres, ellos eran los elegidos por el pueblo. Desde pequeña, mi papá me infundió ese valor para salir adelante sin importar las dificultades y hoy en día quiero demostrar dentro de mi propia comunidad que los hombres y las mujeres tenemos el mismo derecho de trabajar en cualquier cosa”, resalta Loida.

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