La historia del servicio de energía en la Costa Caribe parece haber entrado en un círculo del que no logramos salir. Hace más de 30 años el país decidió liquidar las Electrificadoras de la Costa. La apuesta fue concentrar la operación en una sola empresa, Electricaribe, bajo la premisa de que una organización de mayor escala tendría la capacidad financiera y técnica para modernizar el servicio.
Cuando Electricaribe fracasó, tras pasar por operadores como Houston Industries, Electricidad de Caracas, Unión Fenosa y Gas Natural Fenosa, la respuesta volvió a ser empresarial: dividir el mercado entre Air-e y Afinia.
Hoy se abre un nuevo capítulo con la creación de Atenea, producto de la escisión de parte del mercado de Afinia en el Cesar y algunos municipios de Magdalena y Bolívar. La pregunta es la siguiente: ¿estamos resolviendo el problema o simplemente reorganizando empresas?
La experiencia demuestra que cambiar operadores no elimina las causas estructurales de la crisis. Las pérdidas de energía, el fraude, la insuficiencia de redes, la baja capacidad de pago de muchos usuarios, los rezagos regulatorios y la necesidad de cuantiosas inversiones siguen siendo prácticamente los mismos. Incluso en mercados como el Cesar, con pérdidas cercanas al 40% y recaudo del 60%, cabe preguntarse si tiene sentido renunciar a economías de escala y fragmentar aún más la operación, en lugar de integrarla para facilitar su recuperación.
Si esos factores no cambian, tampoco cambiarán los resultados. Corremos el riesgo de pasar de dos grandes problemas a varios problemas más pequeños como las antiguas electrificadoras de la Costa.
La discusión no debería centrarse en el nombre de la nueva empresa. Atenea puede contar con una excelente administración y un equipo altamente competente. El verdadero desafío es corregir las fallas estructurales del modelo de prestación del servicio, más que cambiar de operador o de propietario.
El nuevo gobierno tiene la oportunidad de romper este ciclo. Más allá de proteger los intereses de EPM o de cualquier empresa, la prioridad debe enfocarse en garantizar un servicio confiable y sostenible, evitando en todo caso que la solución recaiga de nuevo en los bolsillos de los usuarios del Caribe colombiano.
*Analista del sector energético.

