Hay rincones en Cartagena que nos habitan. El nuestro, el Museo de Arte Moderno ‘Enrique Grau’, vive entre los muros históricos del antiguo Almacén de Galeras y está cobijado por el Baluarte de San Ignacio; ya no es solo un guardián de obras, es un organismo vivo que respira al ritmo de lo que sentimos. Este renacer no llegó por casualidad, sino por ese amor compartido que nos mueve a no rendirnos.
Después de años de caminar el mismo sendero, pero separados por el tiempo, el gobierno departamental se ha reencontrado con su museo. Ese vínculo, que los Amigos del MAMC tejimos con paciencia desde la sociedad civil, nos devuelve la certeza de que nuestro arte debe latir en todo el territorio, mucho más allá de sus paredes y murallas.
El secreto es la química de nuestro ‘cuarteto’: Dirección, administración, Junta Directiva y, con el alma puesta en cada detalle, los Amigos del MAMC. Dejamos de ser una simple red de apoyo para convertirnos en un motor que empuja este sueño.

De las Electrificadoras de la Costa a Atenea
Javier Lastra FuscaldoLa clave ha sido el poder de las relaciones y las ganas de tocar puertas, sumadas a la generosidad de quienes creen en nosotros. Con una red que no descansa -donde la gestión desde la Presidencia de la Junta ha sido un imán de voluntades-, hemos visto milagros: desde la complicidad de nuestra Gala Benéfica hasta la llegada de obras donadas y la restauración de piezas que nuestra colección tanto anhelaba, cada paso ha sido una victoria de la voluntad.
Al cruzar la puerta se percibe una energía renovada. Los trabajos de climatización están a punto de terminar para brindarnos ese abrazo fresco que nuestros visitantes merecen y para que puedan disfrutar el arte a sus anchas. Con el éxito del programa de adopción de salas ‘Como Pedro por su casa’, una taquilla fortalecida y nuestra nueva tienda, caminamos firmes hacia la autonomía que tanto soñamos.
El MAM Cartagena es, en esencia, nuestro espejo. Honramos a maestros como Obregón, Grau, Porras y Lemaitre, pero también abrimos los brazos a nuevas miradas que, al compás del Caribe, nos sacuden el alma.
Cartagena vive un auge creativo y el MAM Cartagena es su corazón. No es una foto fija, es un proyecto que sueña y mira al horizonte. Hemos encendido los motores porque sabemos algo fundamental: cuando la herencia de los grandes se suma a la terquedad de los convencidos, el arte cobra nueva vida. Hoy, el MAM Cartagena avanza a paso firme, construyendo con todos el museo que nuestra ciudad merece.
*Representante legal Amigos del MAMC.