"Por favor, sea corroncho", el mensaje de despedida del Hay Festival

31 de enero de 2018 09:30 AM

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Por Gissel Díaz S.

Cada año ir al Hay Festival es una tradición para mí, la acreditación me permite asistir a los eventos que quiera de forma gratuita, pero hay que hacerlo con tiempo, por eso me inscribo desde diciembre.

El evento que más llama mi atención es uno de los que cierra el festival y se titula ¡Por favor, sea corroncho!, que tiene a personajes como el reconocido periodista cachaco Daniel Samper Pizano y, por supuesto, a nuestro periodista y escritor costeño Juan Gossaín y un invitado especial, Hernán Villa Ortega, conocido como ‘el Corroncho Villa’, una persona que lleva 50 años enalteciendo el corronchismo,  y es el autor del porro ‘El Corroncho’.

El evento

Está increíblemente lleno, pero como estoy sola, no me es tan complicado conseguir un puesto en la parte central del Teatro Adolfo Mejía, en el Centro Histórico. La conversación la inicia Gossaín, hablando de como el término “corroncho” se convierte en un adjetivo despectivo. Samper interviene comentando que ese término se empezó a usar de esa forma en Bogotá.

“Sea corroncho”

Gossaín dice que en un inicio la palabra se utilizaba para designar a “un campesino tan puro y tan genuino como un “cagajón de burro”, porque huele a monte y como no ha conocido la ciudad, sigue siendo fiel a sus costumbres”. Agrega, que “también es el nombre del pescado que ahora llaman Coroncoro, como dice la canción. Pero entonces llegan los cachacos y hacen que ser corroncho sea malo y no es malo, al contrario, es buenísimo porque es reafirmar nuestras raíces”, precisa Gossaín y el público aplaude.

Samper felicita a los “corronchos”, a los más puros como el “cagajón de burro” porque no son como los que en Bogotá denominan “lobos”, que son personas que por tirárselas de finos adaptan costumbres, ademanes, formas de vestir y hasta el estilo de alguien que consideran de una clase superior. El público, conformado en su mayoría por cachacos, aplaude y ríe con muchas ganas.

Gossaín, que vivió unos 30 años en Bogotá, pero que es de San Bernardo del Viento, Córdoba, cuenta que acá los costeños también nos reímos de los cachacos.

Una burla

Juan dice que el cachaco es el tipo que viene blanquito y oliendo a bloqueador a Cartagena. Se pone unas medias y unas chanclas para caminar por la arena y el vendedor de la playa le vende más caro porque lo distingue de lejos. El costeño es un “corroncho” que va a Bogotá y pasa por bobo al no dejar atrás sus costumbres de la Costa. “El cachaco es amargado y el costeño es un flojo”, explica Gossaín.

“El Corroncho”, un porro

Villa echa el cuento de su canción ‘El Corroncho’, que lo hace merecedor de un Grammy latino, todo por una muchacha los rechazó por ser “un corroncho san jacintero”. Hernán ha sido elogiado hasta por el papa por una canción que le compuso para su visita en 2017. Con un sombrero vueltiao y una mochila canta: “soy corroncho, no lo niego, ‘zanahorio’, mujeriego”, al ritmo de un porro sabanero, Hernán nos invita a abrazar nuestros orígenes y con música de la mano, acaba el evento con un baile al mejor estilo sabanero, seguido de la oleada de aplausos de los espectadores.

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