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Dos meses en vilo en la Federación Colombiana de Bowling

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Esta semana se presentaron en Bogotá los Juegos Bolivarianos Santa Marta-2017 y en medio de la fiesta, en la que participó Coldeportes con su directora Clara Luz Roldán, no mostraron preocupación por la disciplina que hace cuatro años le dio 16 medallas al país en los Juegos Bolivarianos Trujillo-2013.

En la historia reciente, el Bolo, ahora llamado Bowling (en inglés), ha sido en el área bolivariana uno de los deportes que más medallas aporta, después de la arquería y el atletismo, pues en Perú los bolicheros colombianos ganaron siete oros, siete platas y dos bronces, medallas que tranquilamente se podrían perder para las justas de Santa Marta-2017 si la dirigencia deportiva no le presta atención a la situación actual, calificada como crítica por la Federación Colombiana de Bowling.

Desde el primero de abril, un día después de la Asamblea Ordinaria Electiva, se podría decir que no existe la Federación Colombiana de Bolo, porque Coldeportes no ha validado la inscripción de la nueva Junta Directiva, elegida en la reunión del 31 de marzo. Esto tras una impugnación de la Liga de Bolo de Bogotá.

Así las cosas el bolo colombiano lleva dos meses sin organización, lo que ha obligado a buscar préstamos económicos de los dirigentes y de los mismos deportistas para salvar sus participaciones, algo que no alcanzó para un Iberoamericano en España donde Colombia brilló por su ausencia y al que debían asistir ocho deportistas, el entrenador y un delegado.

A pesar de no contar con aval para desembolsar recursos, “el nuevo órgano de administración ha hecho esfuerzos económicos para cubrir los costos fijos y la oficina sigue funcionando normalmente, así como la realización de los campeonatos nacionales de menores, Sub-35 y Senior; un curso de entrenadores en Cali; un Suramericano Senior de Aruba (con dineros y tarjetas prestados por los dirigentes) y la inscripción de la delegación a los Juegos Mundiales (con tarjeta de crédito de un dirigente)”, afirma la Federación en un documento firmado por los órganos de administración actual (2017-2021), al igual que los anteriores (2013-2017) de la Federación Colombiana de Bowling.

En el comunicado, Fedecobol agrega: “La delegación a Bolivarianos masculina se preparó en el USBC Master de Las Vegas y la selección femenina participó en el USBC Queens en Estados Unidos. Esta semana hay programado un campamento en Wichita con la delegación femenina, así como la participación en el Centroamericano de Guatemala está asegurada, sólo para los deportistas del programa apoyado”, que son cuatro en masculino, dos de ellos no podrían viajar y con cuatro el equipo no puede competir en la modalidad de quintas o por equipos.

“El director técnico nacional los acompaña en toda esta preparación con honorarios pagos por la Federación (préstamos de particulares), la preparación es financiada con dineros del Comité Olímpico; todo esto necesita de un enorme esfuerzo para organizar toda la logística que ello conlleva”, como que en ese campamento en Wichita el entrenador ya recibió la orden de no acompañar a las niñas porque no hay recursos para pagarle.

LA HISTORIA

Y toda esta crisis comenzó el 31 de marzo de 2017, cuando, como estaba convocada, Fedecobol realizó la asamblea general ordinaria en presencia de delegados de Coldeportes y del Comité Olímpico Colombiano y con la asistencia de los miembros en pleno uso de sus facultades estatutarias: Antioquia, Boyacá, Quindío, Risaralda, Valle y Atlántico, igualmente la Liga de Cundinamarca, que participó con voz, pero sin derecho a voto por cuanto no tenía reconocimiento deportivo vigente.

Pero el lío llegó con la Liga de Bolo de Bogotá, que presentó una resolución de reconocimiento deportivo número 532 del 29 de Marzo del 2017, la cual fue objetada por el presidente de la Asamblea, por cuanto la Federación Colombiana de Bowling había presentado un derecho de reposición el día 30 de marzo del 2017, un día después, ante la directora de Coldeportes, Clara Luz Roldán, argumentando que “presentaba vicios”, lo cual tenía como consecuencia que la resolución que otorgaba reconocimiento deportivo para la Liga de Bogotá no quedaba en firme hasta que no se resuelva el recurso interpuesto por Fedecobol.

Además, según aparece en el acta de la Asamblea, en ese momento el delegado de Cundinamarca, César Wilches, preguntó al Representante Legal de la Liga de Bogotá: “Yo sí le haría una pregunta al Representante Legal de la Liga de Bogotá, ¿Cuándo usted se notificó, renunció a términos?”, la respuesta fue negativa.

Esta situación fue un argumento más para no permitir que la Liga de Bogotá ejerciera su derecho al voto. Por lo demás, la Asamblea continuó con su normal desarrollo y fue electo un nuevo órgano de administración. El 6 de abril radicaron la solicitud de inscripción de los nuevos miembros ante Coldeportes, pero ya son dos meses y “solo se ha recibido un oficio el día 25 de abril involucrando la resolución de reconocimiento de Bogotá con la inscripción de miembros, lo que jurídicamente no es concordante y seguimos a la espera de que se cumpla con la solicitud del registro del órgano de administración”, explica la Federación.

Posteriormente, la Liga de Bogotá publicó el siguiente documento: “Es importante informar que la liga se notificó ante Coldeportes y renunció a términos el mismo día 29, lo que dejaba en firme el reconocimiento”, pero esa afirmación no concuerda con lo que está en el acta de la Asamblea, radicada en Coldeportes dentro del proceso de inscripción.

El presidente electo, Iván Ayala, gestionó una reunión con La liga de Bogotá para buscar un acercamiento y analizar fórmulas que permitieran salir del problema, pero según Fedecobol no hubo acercamiento; por el contrario, unos días después la Liga impugnó la asamblea “sin medir las consecuencias que conllevan principalmente el perjuicio a las actividades de los deportistas y a la parte operativa del Bowling en general”, afirma Fedecobol.

¿Pero, por qué la Federación de Bolo apeló el reconocimiento deportivo de la Liga de Bogotá? Porque la situación va más allá, pues como aparece en el oficio de radicación interno de Fedecobol 079-2017 del 30 de marzo de 2017 y número de Coldeportes 2017ER0014682, la situación fue la siguiente:

La Liga de Bogotá tenía Reconocimiento vigente hasta el 29 de Marzo del 2017 mediante resolución 292 del 29 de Marzo 2012, Coldeportes mediante Resolución 1635 del 8 de Septiembre del 2016 actualiza el reconocimiento y en su artículo segundo dice: “El reconocimiento deportivo renovado a la Liga de Bolo de Bogotá, mediante resolución 292 el 29 de Marzo del 2012 mantendrá su vigencia hasta el día 30 de marzo del 2017”.

Coldeportes le otorga un ‘nuevo’ reconocimiento el 29 de Marzo del 2017 (estando vigente la anterior) mediante resolución 532 del presente año, a lo que la Federación asegura: “Es muy fácil deducir que en determinado momento la Liga de Bogotá estuvo con dos reconocimientos vigentes”.

Fedecobol solicitó la renovación de su reconocimiento en el año 2015 y el 26 de noviembre del mismo año, una vez estaban los documentos en regla, envió un oficio a Coldeportes para estudiar la viabilidad de expedir el reconocimiento, ante lo cual fue emitido el siguiente concepto por la Directora de Inspección Vigilancia y Control de Coldeportes, en el oficio 332-00984 del 26 de noviembre del 2015:

“Le aclaramos que la Resolución No. 001324 del 30 de diciembre del 2010 por la cual se renueva reconocimiento deportivo a la Federación Colombiana de Bowling está vigente hasta el 31 de diciembre del presente año, atendiendo a la notificación que se surtió en su momento frente a la misma, motivo por el cual a la fecha no es procedente su renovación”. De acuerdo con lo anterior, la Liga de Bogotá debería tener una nueva resolución con fecha 30 de marzo del 2017 o posterior, como le pasó a la Federación.

De otro lado, lo extraño fue la rapidez de la gestión para Bogotá en Coldeportes, pues la Federación acusa “la defensa a la igualdad de derechos de nuestras ligas afiliadas, porque todos los organismos deportivos llámese Federación, Liga, club etc. Deben esperar unos días para el estudio de documentos y la posterior resolución del reconocimiento, pero de manera por demás sorpresiva la Liga de Bogotá lo obtiene antes que del vencimiento del vigente”.

De hecho, Risaralda recibió el reconocimiento por Resolución 2439 del 13 de diciembre del 2016, luego de iniciar trámites el 24 de octubre de 2016 con 49 días de espera, mientras que Boyacá esperó 48 días; a Santander no se lo han otorgado, iniciando trámites en noviembre del 2016, así como a Caldas que inició trámites el 14 de Diciembre del 2016 y, actualmente, cursa una tutela en el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de la ciudad de Manizales. Cundinamarca lleva aproximadamente seis meses de trámite.

Ahora, con todo este proceso, la Federación lleva dos meses sin existir desde la realización de la Asamblea  y “nuestro recurso de reposición no tiene respuesta de Coldeportes, insistimos que, si la Resolución de reconocimiento está pendiente por no haberse resuelto el recurso, la Liga no tiene reconocimiento vigente”.

“La Federación Colombiana de Bowling es modelo en el continente; todos nuestros procedimientos son avalados por la revisoría fiscal y están ajustados a las normas vigentes; la asamblea se realizó de acuerdo a los estatutos y la elección de los dignatarios fue acorde a la ley”, explica el comunicado.

El texto agrega: “Manifestamos que a la fecha la Federación no tiene pendiente ningún proceso adelantado por Coldeportes o cualquier ente de control; se encuentra al día en las obligaciones tributarias y fiscales, todos los dineros recibidos han sido legalizados de acuerdo a los procedimientos establecidos, estamos a la espera de la respuesta de Coldeportes sobre la inscripción de los nuevos miembros del órgano de administración la cual se solicitó hace más de cincuenta (50) días”.

La Federación tiene aprobado un dinero de Coldeportes para cubrir organización y participación en eventos nacionales e internacionales, pago de honorarios del director técnico, gestión administrativa y capacitación técnica, para ello se debe firmar un convenio lo cual no ha sido posible por no contar con la inscripción de miembros ante Coldeportes.

“El Comité Olímpico Colombiano consciente de la importancia de nuestro deporte está apoyando la preparación de nuestra selección y estamos seguros de que el bolo colombiano aportará nuevamente un significativo número de medallas en el ciclo olímpico 2017-2020, el cual empieza con Juegos Bolivarianos”, añadió Fedecobol.

Y concluyó: “Nuestra institución no puede parar, hasta la fecha la Asamblea realizada es válida y el comité electo continúa trabajando y se está cumpliendo con todas las actividades programadas dentro del calendario nacional con excepción del viaje a España porque financieramente comprometería en una forma irresponsable las finanzas de la Fedecobol, una vez normalicemos la parte jurídica se buscará una competencia internacional para que los deportistas del Iberoamericano puedan asistir y se financiará su participación. El tiempo es implacable y en este momento están en peligro otras participaciones internacionales como Centroamericano Élite de Guatemala y Panamericano Juvenil de México”.

Ante esta situación, COLPRENSA intentó dialogar con Coldeportes sobre el tema, pero no fue posible. A través de sus asesores intentamos contactar a la  directora Clara Luz Roldán, quien envió razón de no hablar del tema, pero que la Directora de Inspección, Control y Vigilancia de Coldeportes era la encargada del tema.

Sin embargo, COLPRENSA también intentó hablar con ella, con Claudia Edelmira Guerrero, pero no fue posible. No atendió el teléfono, no respondió  el mensaje dejado en su celular.

Bolos. COLPRENSA
Bolos. COLPRENSA
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