Isauris Izquierdo Correa es una joven cartagenera, nacida en el barrio Olaya, a quien que la naturaleza la premió con unas condiciones físicas extraordinarias: velocidad, fuerza y salto.
Ese talento y capacidad atlética comenzaron a desarrollarse desde que comenzó a practicar baloncesto en la Fundación Granitos de Paz desde el año 2020 en plena pandemia. Ahora está en la Escuela Dolphins, en Bocagrande. Lea aquí: ¿Será el octavo de Messi; Haaland y Mbappé tendrán que esperar?
Su aprendizaje, bajo la dirección del profesor Antonio Vergel, fue meteórico ya que asimiló muy bien los fundamentos técnicos y tácticos de esta bonita disciplina.
Su capacidad de correr a gran velocidad, su fuerza a la hora de atrapar rebotes y atacar el aro, más una asombrosa capacidad de saltar, pese a no ser tan alta, fueron sorprendiendo a propios y extraños en su periplo de formación en dicha fundación.
Isausris se fue dando cuenta con el pasar de los meses que el baloncesto podría ser un vehículo formativo no solo como deportista, sino como persona y entendió que la disciplina y la constancia la iban a llevar a navegar hacia puerto seguro en lo referente a conseguir objetivos a mediano y largo plazo en su vida.
Producto de todo esto, las bendiciones vinieron para ella ya que fue invitada para que jugara el Nacional Sub-17 de Baloncesto en Bucaramanga con la Selección Atlántico.
Como Bolívar no sacó equipo para este certamen, Isauris Izquierdo tuvo que reforzar el seleccionado rojiblanco para poder cumplir su primer sueño de jugar un torneo nacional.
“Yo jugué con Atlántico porque necesitaban de un refuerzo. Los mismos padres de familia de las niñas de Atlántico le había hablado de mí al profesor Owen Bertel, quien también me había visto jugar”, expresó la deportista.
Atlántico disputó cinco partidos en el evento, ganó dos juegos y perdió tres.
Pese a esto, Isauris estuvo muy satisfecha con su desempeño con pues su objetivo era vivir esta gran experiencia y conocer de primera mano cómo estaba su nivel con relación a las demás jugadoras a nivel nacional.
“Fue una gran experiencia. Tengo mucho que mejorar. Para poder ser la mejor tengo que trabajar bastante y tener mucha disciplina. El balance es positivo”, indicó.
Dice que su gran objetivo es llegar a la selección Colombia y jugar en la WNBA.
Aseguró que sus puntos fuertes son “la velocidad, la fuerza y el salto. Tengo que mejorar el drible con la mano izquierda y el tiro de media y larga distancia”.
Está jugando con la Escuela Dolphins un torneo femenino abierto, donde juegan jugadoras más experimentadas.
