Como si una partida de cartas se tratara, el danés Jonas Vingegaard y el esloveno Tadej Pogacar, comenzaron escondiendo sus bazas a dos días del inicio del Tour de Francia que marcará un nuevo capítulo de su ya legendaria rivalidad.
En el vetusto escenario del Palacio Vecchio de Florencia, levantado por Cosimo de Medicis en el siglo XVI, los dos mejores ciclistas del momento comparecieron ante la prensa a dos días del comienzo de la carrera en la ciudad toscana. Lea aquí: El Tour rendirá homenaje a Carapaz, campeón olímpico
En el lugar que sirvió de escenario al poder de una de las familias más influyentes del Renacimiento, los dos ciclistas trataron de ocultar sus auténticas opciones.
Pogacar, que llega al Tour tras haber conseguido el Giro, negó que sea el único favorito para la competición, mientras que Vingegaard, cuya preparación se ha visto muy perturbada por la durísima caída que sufrió en la pasada Vuelta al País Vasco y que le mantuvo una semana en cuidados intensivos, aseguró que “poder tomar la salida es ya un triunfo”.
Pero ambos dejaron claro que, sea como sea, mantienen una rivalidad fuerte en la carretera y no son amigos cuando se bajan de la bici. Lea aquí: Bolívar, sin apoyo, va por una medalla de oro en un Nacional de Boxeo
El danés aseguró que no recibió ninguna mensaje de esloveno tras la caída y Pogacar calificó de “extraordinaria” su relación: “Nos vemos una vez al año y siempre es en julio”.
