La Asociación de Aficionados Europeos (Football Supporters Europe, FSE) lanzó un duro mensaje contra la FIFA tras el anuncio de la creación de una filial para gestionar y comercializar sus eventos. El colectivo aseguró que el Mundial “no está en venta” y pidió la salida del presidente del organismo, Gianni Infantino.
La Copa del Mundo no está en venta. Basta ya de esta farsa. Las asociaciones miembro de FIFA y todos los que se preocupen por el futuro del deporte deben plantarse ante el hombre que quiere vender el fútbol mundial. Gianni Infantino debe irse”.
Comunicado de FSE.
La reacción llega después de que la FIFA confirmara su intención, pendiente de la aprobación de su Consejo y de las federaciones afiliadas, de crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial totalmente controlada por el organismo para consolidar las operaciones comerciales y de organización de eventos. Lea aquí: La UEFA advierte a la FIFA por pretender vender participaciones de la Copa del Mundo
Como parte de esta iniciativa, la FIFA anunció una financiación extraordinaria e inmediata de 20 millones de dólares por asociación para proyectos especiales del nuevo programa FIFA Fast-Forward (FFFP). Además, destinará otros 20 millones de dólares por asociación a través del programa Forward para el periodo 2027-2030, cuyo presupuesto actual es de 8 millones de dólares.
Piden un Mundial pensado para los aficionados en 2030
Tras la conclusión del Mundial el pasado 19 de julio, la Asociación de Aficionados Europeos hizo un llamado a toda la comunidad futbolística para exigir reformas en la estructura de gobierno de la FIFA, con el objetivo de devolver mayor poder de decisión al Consejo y al Congreso del organismo, además de garantizar una consulta real con clubes, ligas, jugadores y aficionados.
Según FSE, desde el inicio del torneo se pidió a los aficionados confiar en la FIFA, pero consideran que el organismo priorizó “el espectáculo y la comercialización” por encima de la experiencia de quienes asistieron a los estadios.
“Durante el último mes hemos visto cómo el fútbol se ha distorsionado al antojo de Gianni Infantino y de la administración Trump”, señaló el colectivo en un comunicado.
La organización también criticó aspectos como las políticas de precios de las entradas, la comercialización de los pases para los partidos, el incremento en los costos de transporte, el incumplimiento de normas y procedimientos, la exclusión de numerosos aficionados de diferentes partes del mundo y la falta de una comunicación transparente. A su juicio, todo ello generó un ambiente de confusión y desconfianza que terminó afectando la imagen de la FIFA, del Mundial y del propio fútbol.
FSE también dirigió un mensaje a los organizadores del Mundial de 2030 —España, Portugal y Marruecos, junto con Uruguay, Argentina y Paraguay, que albergarán los partidos inaugurales del centenario— para que el torneo se planifique desde el primer momento pensando en los aficionados que asistirán a los estadios. Le puede interesar: ¿De la FIFA a la ONU? La Casa Blanca responde a las informaciones sobre el apoyo de Trump a Gianni Infantino
La asociación reconoció además las preocupaciones existentes sobre la seguridad en los partidos disputados en España y Portugal, al mencionar denuncias relacionadas con una presencia policial considerada desproporcionada, episodios de violencia policial, registros corporales invasivos, deficiencias en la comunicación y servicios insuficientes para los seguidores.
“Si España y Portugal quieren ser coanfitriones de un Mundial exitoso, deben resolver estos problemas, además de los que dejó el torneo de este verano. Ambos países están muy por detrás de los estándares europeos actuales en materia de diálogo con los aficionados y necesitan adoptar políticas modernas para cerrar esa brecha”, concluyó FSE, insistiendo en que los aficionados esperan experiencias seguras, accesibles, acogedoras y bien organizadas, condiciones que consideran innegociables.


