Después de la goleada 3-0 sufrida ante Cortuluá en el inicio de los cuadrangulares semifinales del Torneo Águila, Real Cartagena debe tener bien claro que hay muchas cosas para corregir y eso debe hacerse ya.
La hinchada amaneció desconcertada, con muchas dudas, ya que no imaginó que a su equipo le encajarían tres goles. Hasta ahora relevar a Richard Parra de su cargo no ha dado resultados positivos.
José Fernando Santa, técnico de Real, debe entender que los goles deben llevarse a la cancha y no dejarlos en el banco. Ante Tuluá, Edwin Aguilar (6 goles) y Henry Castillo (5) estuvieron como suplentes. Increíble.
Los dos jugadores, ambos atacantes de área, fueron contratados por su buena frecuencia de gol, algo que han venido ratificando en el torneo. No se les puede tener en el banco.
Santa experimentó, además, con Jackson Palacios como atacante por izquierda, pero el jugador, que no venía siendo titular, una vez más quedó en deuda, así como Yamilson Rivera, quien ofició en la misma posición, pero por derecha, y tampoco hizo mayor cosa.
Jugando ante un equipo fuerte y con muy buenos atacantes, el nuevo técnico puso una línea tres en la mitad con volantes mixtos, pero ahí faltó el de corte exclusivamente defensivo.
Y dejó en el banquillo a Luis Sierra, quien venía oficiando como capitán y es el único jugador con características de marca y lucha, lo que se requería para un partido como ese.
El tiempo es el peor enemigo de Santa, quien apenas lleva una semana en el plantel, por lo que deberá equivocarse lo menos posible. Aún se puede hacer algo para bien, pues hay nómina para ello.
Este jueves (3:15 p.m.), en el Jaime Morón León, Real tiene la misión de corregir y ganarle a Barranquilla para enderezar el camino y continuar con la ilusión intacta.
