El incremento del 27,3% en el salario mínimo para el año 2026, decretado este lunes en la noche por el Gobierno nacional fue calificado por el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal Sanclemente como “desproporcionado, demuestra que la decisión fue anticipada, unilateral y abiertamente populista”; mientras que para Bruce Mac Master, presidente de la Andi, con la decisión “se generan grandes riesgos para los hogares y la economía colombiana, especialmente sobre la inflación y los precios de múltiples bienes y servicios, el empleo, y hasta las finanzas públicas”.
Para el presidente de Fenalco, el alza “es contraria a la realidad económica del país, más aún cuando el propio Gobierno ha decretado una Emergencia Económica”. (Lea aquí: La Dian definió el Calendario Tributario 2026: ¿Quiénes declararán renta primero?).
Es un ataque directo al empresariado y las más perjudicadas serán los micro, pequeñas y medianas empresas. La decisión ya estaba tomada con enfoque populista y la Mesa no era un espacio de construcción, sino de validación de procedimiento político”:
Jaime Alberto Cabal Sanclemente, presidente de Fenalco.
¿Quiénes pagan las improvisaciones del Gobierno?
“Las improvisaciones del Gobierno no las paga el Estado, las paga el pueblo con desempleo, informalidad y carestía. Se crea una ilusión de mayor ingreso nominal para los trabajadores, pero se oculta el impacto real, un aumento generalizado del costo de vida con un fuerte impacto inflacionario”, señaló.
Agregó que “con un aumento del 23%, un empleador deberá asumir más de 3.000.000 de pesos mensuales por trabajador en obligaciones salariales, parafiscales y prestacionales. La informalidad seguirá creciendo. El incremento del salario mínimo presionará el gasto público al elevar la nómina estatal y limitará el margen del Banco de la República para reducir las tasas de interés, afectando la inversión, el crédito y el crecimiento económico. Es un ataque directo al empresariado y las más perjudicadas serán los micro, pequeñas y medianas empresas. La decisión ya estaba tomada con enfoque populista y la Mesa no era un espacio de construcción, sino de validación de procedimiento político”, dijo Cabal Sanclemente.
Reiterando lo que anticipó a El Universal el pasado 5 de diciembre, el presidente de Fenalco señaló: “El tiempo nos ha dado la razón; subir el salario desproporcionadamente sin tener en cuenta las variables técnicas y económicas es “pan para hoy y hambre para mañana. Serán los mismos trabajadores y la ciudadanía en general los más perjudicados al perderse muchas plazas de trabajo”.
Recordamos que Fenalco decidió no participar en la Mesa de Concertación Laboral y Salarial.
El Gobierno nacional decidió, en forma inconsulta, alterar la metodología de definición de la remuneración mínima, desconociendo los espacios institucionales y los principios que rigen el diálogo social en Colombia":
Bruce Mac Master, presidente ejecutivo de la Andi.
“El anuncio de un incremento del salario mínimo en 23% demuestra que la decisión fue anticipada, unilateral y abiertamente populista. “La Mesa fue una farsa y una burla institucional para el sector productivo del país”, el máximno vocero de Fenalco.
“Lo que se presentó en Colombia no fue un acuerdo tripartito, sino una puesta en escena, en la cual desde el inicio se sabía que no se tendrían en cuenta las variables técnicas, económicas ni de productividad, y que la decisión ya estaba tomada”, agregó el dirigente gremial.
El incremento, una contradicción insostenible
“En este contexto, Fenalco rechaza de manera categórica una decisión que considera irresponsable, desproporcionada y contraria a la realidad económica del país, más aún cuando el propio Gobierno ha decretado una Emergencia Económica. La contradicción es insostenible. No se puede declarar una crisis excepcional y, al mismo tiempo, imponer un aumento del 23%, que golpea directamente al empleo formal y asfixia al sector productivo”, explicó.
“Este golpe, sumado a los mayores costos derivados de la reforma laboral, pone en jaque la supervivencia de miles de empresas. Muchas no resistirán esta combinación de decisiones y el resultado será inevitable; menos empleo, más informalidad y el cierre de empresas en todo el país”, concluyó Cabal Sanclemente.
Las improvisaciones del Gobierno no las paga el Estado, las paga el pueblo con desempleo, informalidad y carestía. Se crea una ilusión de mayor ingreso nominal para los trabajadores, pero se oculta el impacto real, un aumento generalizado del costo de vida con un fuerte impacto inflacionario”:
Jaime Alberto Cabal Sanclemente, presidente de Fenalco.
Esta es la reacción del presidente de la Andi
“Se generan grandes riesgos para los hogares y la economía colombiana, especialmente sobre la inflación y los precios de múltiples bienes y servicios, el empleo, y hasta las finanzas públicas”, fue la advertencia de Bruce Mac Master, presidente ejecutivo de la Andi, tras conocerse el incremento del salario mínimo para 2026.
El dirigente recordó que la Constitución Política de Colombia y la legislación vigente establecen que las discusiones en materia salarial y laboral deben desarrollarse en el marco del diálogo social tripartito, garantizando la participación equilibrada de los trabajadores, los empleadores y el Gobierno nacional.
No obstante, como consecuencia de una decisión adoptada de manera unilateral por el Gobierno nacional en el día de hoy, se generan riesgos significativos para los hogares colombianos y para la economía del país, particularmente en lo relacionado con el aumento de la inflación y de los precios de múltiples bienes y servicios, el impacto sobre el empleo y las finanzas públicas. La inflación, sin duda, es una de las variables que más afecta a los ciudadanos en condición de mayor vulnerabilidad".
Agregó que la decisión del Gobierno nacional “resulta especialmente preocupante cuando esta se adopta en un contexto en el que el propio Gobierno ha manifestado encontrarse en una situación de “emergencia económica”, cuando estimaciones técnicas indican que cada incremento del 1 % en el salario mínimo implica aproximadamente $400.000 millones adicionales en gasto público".
“Se alteró la metodología de la remuneración mínima”
Cuestionó que “el Gobierno nacional ha decidido modificar de manera unilateral el concepto de remuneración mínima, introduciendo la noción de un “ingreso mínimo vital”, sin que esta transformación sea el resultado de una conversación amplia, abierta, profunda y democrática con la sociedad, como lo exigen los principios del diálogo social y del diálogo tripartito en una democracia.
Una de las principales responsabilidades de la Comisión de Concertación es precisamente definir un salario mínimo buscando un equilibrio entre los distintos objetivos de interés general: proteger el ingreso y el poder adquisitivo de las familias; evitar la inflación y los inmensos costos que implican para los hogares colombianos; mantener las finanzas públicas dentro del cauce de lo que es posible para el Estado evitando afectar a la ciudadanía, promover la generación de empleo formal; y fortalecer la competitividad y la productividad del país. Estas discusiones no se dieron en el seno de la Comisión de Concertación. De manera sorpresiva, una vez concluida la primera etapa de presentación de posturas por parte de los participantes, el Gobierno nacional decidió, en forma inconsulta, alterar la metodología de definición de la remuneración mínima, desconociendo los espacios institucionales y los principios que rigen el diálogo social en Colombia.
Se debe tener un respeto institucional y de la concertación democrática, en beneficio de los trabajadores, los empleadores y de toda la sociedad colombiana.
Las decisiones populistas se caracterizan por generar en algunos grupos de la población la idea de que se están beneficiando sus intereses, cuando en realidad se trata de medidas insostenibles o estructuralmente inconvenientes. Afectar variables como la inflación, el empleo, la informalidad, la competitividad y la tasa de interés con el fin de mostrarse generoso, utilizando recursos que terminarán pagando las pymes, las empresas medianas y las empresas formales, constituye sin duda uno de los mayores actos de populismo en la historia de Colombia”, dijo Mac Master.
2.000.000 de pesos será el salario mínimo que regirá en Colombia a partir del 1 de enero de 2026: 1.746.882 pesos de ingreso base y 255.118 pesos de auxilio de transporte. En el 2025 el salario mínimo se fijó en 1.623.500 (con auxilio de transporte).
Gobierno nacional
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