Un viejo sueño de un grupo de pequeños productores agrícolas del corregimiento de San Pablo (Maríalabaja), en la subregión de los Montes de María, de tener una planta secadora de arroz en su territorio, está en la ruta de hacerse realidad.
La iniciativa de la Asociación de Productores Agrícolas de San Pablo, Asopablo, surgió a raíz de la baja rentabilidad que les está dejando a los productores de arroz vender el producto verde y que en el último año (2025) les significó reducción de los precios de su producto en hasta un 50%, lo que está lejos de los costos de producción. La planta aseguraría que el productor no se quiebre”, aseguró Ricardo Urueta, gerente de Asopablo. (Lea aquí: En Cartagena, Puerto Bahía tramita cambios contractuales a su concesión).
La planta tendría capacidad para secar hasta 50 toneladas del cereal al día y su operación permitiría a los arroceros de esa zona del departamento secar el producto, considerado el cuello de botella para los pequeños productores y mejorar los precios del cereal pagados al productor, comercializando su propio producto seco y ahorrandose en hasta un 10%, aproximadamente, el costo de ese proceso.
La diferencia de precios entre arroces
Hoy, un kilo de arroz verde se lo pagan al productor entre 1.000 y 1.200 pesos, en el mejor de los caos y el arroz seco lo pagan a 1.800 pesos. El solo negocio de secar, ya hace rentable el cultivo, dice Urueta.
Para eso, los productores asociados en Asopablo, decidieron adquirir un lote de 3,5 hectáreas para el montaje de esa planta, a un costado de la Troncal del Caribe, entre San Pablo y Marialabaja, cerca a la sede de Usomarialabaja, el operador del Distrito de Riego de Marialabaja.
En ese lote habría área suficiente para la planta secadora y también para el almacenamiento de arroz, proporcional a la producción que se tendrá.
Asopablo tiene 46 asociados, todos productores de arroz, que en promedio cultivan 10 hectáreas cada uno, a excepción de 4 asociados que son medianos que sobrepasan las 50 hectáreas.
Esta planta secadora hay que hacerla, porque al ritmo que vamos no somos competitivos y vamos a desaparecer":
Ricardo Urueta, gerente de Asopablo.
Así va el proyecto
Asopablo, antes de adquirir el lote donde operará la planta, empezó a construir una infraestructura para la planta en un predio del antiguo Incora, pero debieron reversar el proceso por solicitud de la ADR, ya que no tenían autorización.
Dependiendo la tecnología que se adopte para el secado del arroz, una planta con esas características podría costar más de 1.000 millones de pesos, reveló Ricardo Urueta, gerente de Asopablo.
Para financiar el proyecto, Asopablo aspira a aplicar a recursos de Colrise que maneja Fedearroz, mecanismo que surgió con el TLC con EE.UU., y/o un crédito asociativo a través del Banco Agrario. Los recursos del Colrise, de aprobarse el proyecto, financiarían el 50% del costo de la iniciativa. El resto será con la banca privada, con el apoyo de la Gobernación de Bolívar o el Gobierno central. Este un prpoyecto que impacta sobre el productor. “Esto hay que hacerlo, porque al ritmo que vamos no somos competitivos y vamos a desaparecer”, dijo Urueta.
El rol de Fedearroz en el desarrollo de este proyecto es ayudar a Asopablo en la estructuración del proyecto financieramente con el Colrise y en el diseño de la planta.
Antes de esta iniciativa, los productores solo se dedicaban a cultivar el arroz y venderlo de una. La industria es la que se encarga de hacer el secamiento y hacer la trilla en la molinería.
La planta está pensada para absorver la producción de los asociados en Asopablo, esto es cerca del 25% del arroz del Distrito de Riego de Marialabaja.
La importancia de la planta de secamiento
“Tener una planta de secamiento por lo menos aseguraría que el agricultor no se quiebre. La verdad es que tenemos un mercado distorsionado en el sentido de que en muchos países el arroz no se comercializa verde, sino en seco. Cuando tu comercializas un producto que ya está seco, que ya no es perecedero, tu tienen la posibilidad de almacenar, de esperar mejor precio y cuando tienen un producto perecedero o lo vendes o lo vendes. Así como hay buenos compradores en la industria, también hay quienes abusan de esa posición que tienen”, explicó Urueta.
El arroz que viene del campo trae consigo una humedad promedio entre el 26 y el 28% y para hacerlo no perecedero hay que bajarle la humedad a un 13%, explicó la fuente.
Menores áreas de arroz en Marialabaja
Para este dirigente agrario, una de las razones por las que en el Distrito de Riego de Marialabaja cada año descienden las áreas sembradas de arroz, obedece en gran parte a que “al no tener nosotros el dominio sobre el precio de comercialización del cereal nos exponemos a que el mercado lo maneje. El mercado es quien impone el precio y así no somos rentables. Hemos pasado de un promedio que va entre 1.700 y 2.000 hectáreas, a cerca de 200 hectáreas, porque la gente no está dispuesta a perder dinero. Es por eso que algunos de los asociados pasaron a sembrar yuca con riego, otros maíz y otros lotes se quedaron para ganadería extensiva”, sostuvo Urueta. (Lea aquí: Se mueven los proyectos de Obras por Impuestos en Cartagena y Bolívar).