¿Has pensado en el impacto que tiene la vivienda que habitas en tus emociones, en tu condición física y mental y cómo podría influir en el caso de que afrontes una enfermedad?
Para Ana Ramírez, arquitecta con 20 años en el sector de la hotelería de lujo, el confort ha sido clave en su carrera, pero una experiencia familiar reveló la verdadera influencia de los espacios que habitamos en nuestro bienestar o deterioro.
“Mi papá fue diagnosticado con Alzheimer hace 7 años y en los dos últimos años, previos a su fallecimiento, vi cómo los espacios influyeron en su deterioro cognitivo y físico”, cuenta Ramírez
Detalla que notó “cómo se alteraba cuando lo movíamos de un lado a otro para cuidarlo y, finalmente, cuando necesitaba cuidados más especializados lo trasladamos a una casa donde le brindaban la atención que necesitaba pero esa falta de iluminación, el no poder salir de ese espacio fue determinante en su enfermedad”.
Ramírez agrega que esta situación fue clave para dedicarse de lleno a la arquitectura para el bienestar, un enfoque que le apuesta al diseño y la construcción de espacios que promueven la salud física y mental a través de variables como la iluminación natural, la acústica, el confort y la integración de la naturaleza, evaluadas bajo marcos como el Well Building Standard.
Vivienda para el bienestar: así es como debe ser
El concepto de bienestar aplicado a la construcción y a la arquitectura no es nuevo, pero tomó gran relevancia tras la pandemia y el confinamiento, que despertaron una mayor consciencia colectiva sobre la importancia de la salud y expusieron el impacto de los espacios de la vivienda en el estado físico y emocional de las familias.

Pero, ¿qué se necesita para que una vivienda aporte al bienestar? Ramírez, quien es especialista en construcción con bambú y estudios en diseño sagrado, explica que aunque muchos proyectos edificadores concentran su potencial en el bienestar relacionado con la naturaleza, lo que se conoce como el elemento biofílico, la realidad es que se necesita mucho más.
“Para que una propiedad esté dedicada al bienestar tiene que captar muchas dimensiones: el nivel espiritual, emocional, físico, medioambiente, socioeconómico y ahora se ha expandido porque también incluye a las comunidades del área de influencia”, detalla la arquitecta. Le puede interesar: 5 propuestas de diseño que priorizan la salud, el bienestar y la sostenibilidad en el hogar.
Sonido y geometría sagrada: claves invisibles del bienestar en los espacios
Dos de los temas investigados por Ana Ramírez, y que incorpora en sus proyectos, son el sonido y la geometría sagrada, entendida como patrones presentes en la naturaleza asociados al orden y la armonía.
“A nivel ancestral, la geometría sagrada tenía un valor muy profundo y se ha comprobado que ese tipo de geometría de fractalidad nos conecta con la naturaleza y tiene un efecto nivel celular”, detalla Ana.
Estos patrones se incluyen en los diseños de los espacios a través de formas como círculos, polígonos y espirales. Además, se incorporan materiales como madera, piedras y bambú.

De igual manera, según comenta la arquitecta, se ha comprobado científicamente cómo favorece el sonido a la salud: “Regula, sintoniza nuestras emociones y los espacios nos permiten amplificar estos beneficios a través de experiencias de sanación”. Lea también: Comprar vivienda sin visitarla: así es el mercado inmobiliario digital.
Arquitectura para el bienestar para todos los hogares
En medio del estrés, el ruido y el ritmo acelerado que marcan nuestra cotidianidad, la arquitectura para el bienestar plantea la pregunta: ¿estamos habitando espacios que realmente nos cuidan? Más allá de tendencias, este enfoque invita a repensar la forma en la que se diseñan y construye, entendiendo que nuestra vivienda no solo se habita, sino que influye en la salud, las emociones y la manera en que vivimos.
El reto es llevar esta visión más allá de proyectos exclusivos y convertirla en una apuesta accesible que transforme la calidad de vida desde el hogar.

