Coworking y coliving: vivir juntos, trabajar juntos, producir juntos

31 de marzo de 2020 12:00 AM
Coworking y coliving: vivir juntos, trabajar juntos, producir juntos
Para ahorrar costos y conocer a otros profesionales, muchos trabajadores deciden compartir espacios de trabajo y vivienda.// 123RF.

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Los profesionales dedicados son conscientes de las ventajas del trabajo colaborativo, la convivencia mutua y un ambiente laboral sano. El coliving y el coworking sacan partido de esta realidad y le agregan la posibilidad de ahorrar costos y de estrechar lazos con otros seres humanos. Se trata de dos tendencias que están popularizándose cada vez más en los grandes centros urbanos del mundo debido a esas y otras ventajas.

“El coworking consiste en generar espacios con características especiales, usualmente las propias de una oficina, que luego son rentados para que los trabajadores de cualquier ocupación los puedan utilizar. Cuentan con servicios de internet, charlas, impresoras, teleconferencias, secretarias y demás. Cualquier grupo puede alquilar estos lugares, o parte de ellos, por horas, días o meses, lo que le que evita tener que pagar el cargo mensual por el mantenimiento de una oficina”, explica Héctor Anaya Pérez, arquitecto y docente. (Lea aquí: Cowork, el nuevo espacio para los negocios en el CCCI)

El coliving, entretanto, “es parecido, pero ya implica la cohabitación”, afirma Anaya. En esta modalidad, los interesados se instalan en una misma casa o complejo de apartamentos que está dividido en una parte para trabajar y otra para vivir. De esta manera, “no solo se ahorran los gastos de la oficina, sino también los de transporte”. Un ejemplo de esto es la iniciativa CasaTinta, en Bogotá, la cual está abierta a artistas de todos los niveles y es una construcción que funciona a la vez como hogar, espacio de trabajo, lugar de estudio y galería de exhibición.

Espacios

A pesar de que el concepto básico sea muy parecido, los locales dedicados al coworking se diferencian de los del coliving por el hecho de que implementan más elementos propios de una oficina.

De acuerdo con Flavio Romero Frieri, arquitecto y vicepresidente de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (FPAA) de la Región Andina, una edificación hecha para el coworking tiende a poseer “recepción, salas de espera, oficinas individuales cerradas, oficinas abiertas, sala de juntas, espacios para reuniones, espacios para preparar alimentos, para comer, máquinas de bebidas, zonas para pausas activas, baños, sitios de estacionamientos para automóviles, bicicletas, entre otros.

El coliving, por su parte, tiende a involucrar más bien “zonas privadas (como cuartos y baños) y zonas comunes, como un salón, comedor, cocina, lavandería, balcones, espacios para juegos y bibliotecas”, entre otros.

Ventajas

Intercambiar ideas entre colegas y miembros de disciplinas afines es un ejercicio valioso para el crecimiento profesional, pues nos permite conocer perspectivas diferentes y ampliar nuestros horizontes laborales y de conocimientos. En el mejor de los casos, este tipo de alianzas pueden llevar a la creación de proyectos empresariales o económicos con enfoque integral que beneficien a todos los implicados.

De acuerdo con el arquitecto Romero, el coliving y coworking son de gran utilidad para todos los trabajadores que “no necesitan más que un portátil, un teléfono y una buena conexión a internet para poder realizar su trabajo: programadores, diseñadores, gestores de comunidades online, periodistas, comerciales, inmobiliarios, arquitectos, consultores”, entre otros.

Desde el punto de vista económico, él reitera que representan “menores gastos, optimización en el uso de los espacios y relacionamiento y contacto con otras personas. Es como tener un espacio para vivir y trabajar en cualquier lugar del mundo pagando por el tiempo que lo requieras”.

Panorama
En Colombia, la popularidad del coliving y coworking es más pronunciada en las ciudades con grandes centros empresariales y distancias considerables. Es así que “en Cartagena solo hay tres o cuatro instalaciones dedicadas a estas formas de trabajo grupal, pero en Barranquilla, Bogotá y Medellín hay muchas más. Basta con buscar los lugares específicos dedicados a esta actividad por internet, ir con el equipo de trabajo y pagar el servicio durante dos o tres días. Pienso que en unos dos años esta tendencia será mucho más fuerte en nuestra ciudad, particularmente en el caso de las residencias estudiantiles”, explica el arquitecto Héctor Anaya.

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