Marítimo


La sostenibilidad es prioridad para el sector marítimo

Acuerdos globales como Marpol son necesarios para regular una industria que, hasta ahora, ha sido lenta en la implementación de medidas anticontaminantes.

Los barcos mercantes, los cruceros y el transporte acuático están entre los principales contribuyentes a la contaminación ambiental. De acuerdo con la Organización No Gubernamental (ONG) Oceana, los navíos del mundo, que son alrededor de 90 mil, contribuyen con el 3 % del total de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO2). “Si el transporte naval del mundo fuese un país, sería el sexto emisor de gases con efecto invernadero, superado solo por los Estados Unidos, China, Rusia, India y Japón”, puntualiza Oceana.

En lo que respecta al turismo en particular, el conglomerado de ONG Transport & Environment estima que el principal agente de cruceros del mundo produce 10 veces más óxidos de azufre (SOx) que todos los automóviles de Europa juntos. Esto sin mencionar la contaminación acústica y la polución causada por los derrames de petróleo y, sobre todo, los vertimientos de aguas servidas en el mar.

¿Qué se ha hecho?

Desde los años 70, los ambientalistas y los gobiernos se dieron cuenta de que los barcos de gran calado tenían un alto impacto ambiental. Fue entonces que, a través de la Organización Marítima Internacional (OMI), se creó el Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques, Marpol. El documento contempla una serie de regulaciones ecológicas que se han venido modificando a través de seis anexos entre 1973 y el 2005.

El documento establece un plan y cronograma para la reducción de las emisiones de hidrocarburos, regular la contaminación causada por el transporte de líquidos peligrosos a granel, es decir, no envasados y en bultos, imponer condiciones a las descargas de aguas servidas, prohibir la disposición de cualquier tipo de material plástico en el mar, disminuir la contaminación por SOx y óxidos de nitrógeno (NOx), mejorar la eficiencia energética de las embarcaciones y delimitar las áreas protegidas de los océanos del mundo (Puede leer: Descontaminar cuerpos de agua es un trabajo arduo).

Violar estas regulaciones acarrea sanciones de carácter legal y monetario en los países miembros. Los tratados no responsabilizan únicamente a los capitanes o la tripulación, sino directamente a las compañías que poseen las embarcaciones.

Avances recientes

Este año, la OMI adoptó nuevas medidas para reducir, y eventualmente eliminar, el uso de derivados de carbono en los buques. Las medidas contemplan una clasificación que va de la A a la E, siendo A los buques de mejor categoría y E aquellos que se consideren no aptos para operar. Los buques que obtengan una categoría D durante tres años estarán obligados a presentar un plan correctivo.

Las nuevas medidas le apuntan a una reducción del 11 % de las emisiones para el año 2026, tomando como punto de referencia el 2019. Se harán efectivas a partir del 1 de noviembre de 2022. La primera revisión y reclasificación se hará en el 2024 (Le puede interesar: Descarbonización: la tarea pendiente de la industria naviera).

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Países miembros
Son más de 150 países los suscritos a Marpol. Colombia es uno de ellos desde la promulgación de la Ley 12 de 1981. La mayoría de las excepciones se encuentran en África (por ejemplo, Somalia, Etiopía, Eritrea y República Democrática del Congo) y el Medio Oriente (Arabia Saudita, Kuwait, Yemen e Irak, entre otros).
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