Medicina alternativa ¿efecto placebo o realmente funciona?

Hay situaciones en las que este tipo de tratamientos pueden resultar beneficiosos, pero debe tener muy presente para cuáles son sus usos reales.

Muchos creen que la medicina alternativa solo es terreno de estafadores. Aunque es innegable que hay personas inescrupolosas que afirman vender remedios que sirven para todo, la realidad hoy día es que la llamada medicina alternativa tiene un nicho dentro de las academias de medicina alopática (que es la medicina “estándar” que todos conocemos). Prueba de esto es que los interesados en este campo deben graduarse primero como médicos y luego conseguir el título que los acredite en dichas prácticas antes de tener el derecho a ejercerlas. Hay universidades en Colombia y en el resto del mundo que ofrecen cursos, diplomados e incluso maestrías en medicina alternativa.

La perspectiva de un practicante

“Las medicinas alternativas son un grupo de terapias y un estilo de vida que mira al ser humano como un todo. Se mira a la persona en todas sus relaciones y aspectos con lo que le rodea. Se potencian los mecanismos de defensa propios para que el proceso de curación llegue de manera natural y no se limita a tratar un síntoma, sino que aborda al paciente de manera integral”, afirma Francisco Prins, médico capacitado en terapias no farmacológicas.

Prins explica que el grupo de las medicinas alternativas incluye escuelas como “la homeopatía, la medicina neuralterapéutica o terapia neural, la medicina funcional y distintas terapias coadyuvantes, como las terapias con ozono y la magnetoterapia en la que tenemos los campos magnéticos pulsantes”. Otras incluyen la quiropráctica, el reiki, la terapia de energía y las llamadas “medicina tradicional china” y “medicina ayurveda” (que podría llamarse “medicina tradicional de la India”).

De acuerdo con Prins, estos tratamientos “ofrecen grandes aportes en el manejo del dolor, de procesos degenerativos, enfermedades digestivas, desbalances emocionales, alergias, enfermedades autoinmunes y metabólicas; también son coadyuvantes en el cáncer. Se trata de una medicina holística e integrativa que tiene en cuenta todos los aspectos de la vida del paciente, lo cual incluye la carga tóxica a la cual está expuesto en el medio ambiente, su dieta, su digestión, el estado de su flora y permeabilidad intestinal, su balance neurovegetativo o si está expuesto a glucotoxicidad o resistencia a la insulina, entre otros factores”. Le puede interesar: Medicina alternativa, una opción para cuidar su salud.

Las medicinas alternativas son un grupo de terapias y un estilo de vida que mira al ser humano como un todo”

Francisco Prins

¿Ayuda de verdad o no?

Puesto que es un tema que a veces despierta discusiones fuertes, quede claro que el consenso de la comunidad médica es el siguiente: hay aspectos de la medicina alternativa que son encomiables, como su interés por dar alivio emocional o espiritual al paciente y ofrecerle tiempos de consulta más largos. También es verdad que el efecto placebo puede ayudar y que algunas prácticas sí tienen beneficios que se han evidenciado con estudios.

“Las investigaciones muestran que la acupuntura, por ejemplo, puede ayudar a disminuir la intensidad del dolor y que incluso podría prescribirse como terapia complementaria de males donde esas molestias se vuelven crónicas, como las enfermedades autoinmunitarias. El problema de muchas de las opciones que ofrece la medicina alternativa es que no se han abordado exhaustivamente en la literatura investigativa”, afirma Rita Sierra, internista y reumatóloga. En otras palabras, hay varios procedimientos que no se han sometido al rigor de los estudios médicos, de manera que sus posibles beneficios o males aún no se han determinado.

“Un médico debe ser conciliador. Hay muchas cosas que no matan, pero que sí agobian (como la ansiedad, la falta de sueño o el dolor) y la medicina alternativa tiende a ayudar mucho con ellas, sea por efecto placebo o por su propia eficacia. Si el paciente toma o hace algo que mejora su bienestar psicológico, y que nosotros sabemos que no le hace ningún mal, no podemos decir ‘no haga eso’, no estaríamos ayudándolo”, comenta Edinson García, cardiólogo. Puede leer: Medicina alternativa, una buena opción.

Una advertencia

Con todo, y esto es muy importante, la medicina alternativa es solo complementaria al tratamiento: las pastillas homeopáticas, las clases de yoga, las infusiones herbales y hasta los ritos de sanación podrán darle seguridad y calma, pero no pueden ser la primera opción ni reemplazar a los exámenes de sangre, las dosis de insulina, las vacunas, las cirugías, la quimioterapia y demás. Parafraseando a la Sociedad Estadounidense del Cáncer cuídese mucho de cualquiera que afirme tener curas milagrosas, especialmente para enfermedades crónicas y difíciles de tratar.

En general, algunas observaciones que debería tener en cuenta son las siguientes:

- Asegúrese de que el practicante tenga sus títulos en orden, tanto de medicina general como del tipo de medicina alternativa que practica.

- Desconfíe de cualquiera que le sugiera suspender un tratamiento o medicamento alopático sin antes pedirle que lo consulte con su médico.

- Lo “natural” no siempre es lo más “sano”. No se fíe de tratamientos o productos que no se hayan sometido a estándares internacionales de seguridad. En el 2008, por ejemplo, un estudio reveló que, en promedio, el 20 % de los productos “naturales” de medicina ayurveda exportados desde la India a los Estados Unidos contenían plomo, cianuro o arsénico, sustancias tóxicas para el ser humano.

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