A sus 53 años, Patricia Castañeda habla de su carrera como quien revisa un álbum de momentos decisivos. Revela que nada fue planeado del todo, pero cada paso la llevó al siguiente. La actriz, escritora y ahora directora colombiana recuerda que su entrada al mundo audiovisual ocurrió casi por azar, cuando siendo una joven de 18 años recibió la invitación a audicionar para un programa infantil.

“Cuando eres tan joven no tienes nada que perder”, cuenta entre risas. Ese salto, tomado sin expectativas pero con valentía, definió el rumbo de una vida entregada a contar historias.
Con más de tres décadas en la industria, Castañeda asegura que cada papel ha sido importante. “Todos han sido igual de significativos. Elegir uno de mis papeles sobre otro sería como decir que uno quiere a un solo hijo”. Para ella, la transformación no ocurre únicamente desde el personaje, sino también desde los vínculos que se crean con los compañeros de escena, los directores que la retan y los momentos vitales que atraviesa mientras interpreta.
Esa visión es la que la ha llevado a ser selectiva con los proyectos. “Es mucho tiempo, mental y emocional. Quiero que lo que hago me encante por todos los lados”, sentencia.
Ese rigor se potenció cuando decidió asumir un nuevo rol al dirigir su primera película, Estimados Señores, un proyecto que surgió de una motivación íntima, casi urgente. Más que una reivindicación personal, fue un descubrimiento. “¿Sabías de las mujeres del sufragio femenino?”, pregunta casi incrédula. Ella tampoco lo sabía hasta que decidió investigar qué mujeres habían cambiado la historia del país. No quería irse tan atrás, prefería voces cercanas, contemporáneas, y ahí encontró a Esmeralda Arboleda y Josefina Valencia. “Fue por curiosidad, por la ignorancia de no conocer nuestra propia historia”.
Patricia Castañeda en su rol de directora
Dirigir implicó un desafío mayor, no por lo técnico, sino por lo difícil que fue tomar la decisión. “Lo más difícil fue el segundo antes de decir ‘lo voy a hacer’”. Una vez dentro, todo se volvió un ejercicio permanente de resolver como la falta de recursos, cambios inesperados, ayudas inesperadas como la llegada de Caracol Televisión para apoyar la posproducción.
La película fue un barco que se tambaleaba, pero siempre avanzaba, según ella misma asegura. Y hoy, tras los aplausos y los reconocimientos, Castañeda tiene claro que quiere seguir dirigiendo.
La escritura, sin embargo, es su hogar primario. “Es mi cueva, mi refugio”. Escribir le permite regresar a sí misma en medio del ruido de los sets y las exigencias del cine. No tiene una rutina rígida, pero siempre lleva consigo una libreta o su computador. Leer es la otra puerta que alimenta ese universo creativo donde puede ir desde historia política hasta ciencia, pasando por novelas, artículos y periódicos. “No tengo una línea específica, leo lo que estoy sintiendo en ese momento”.

Esa sensibilidad se refleja también cuando reflexiona sobre el lugar de la mujer en el mundo. Reconoce avances enormes desde el derecho al voto en 1954, pero subraya que aún queda terreno por conquistar. “El hecho de que en el 2025 sigamos hablando de esto demuestra que todavía no hemos llegado a donde debemos”. Para ella, la desigualdad no solo persiste, sino que retrocede en ciertos contextos, como sucede en Afganistán. Por eso insiste en que el análisis y la conversación deben continuar, especialmente en el ámbito laboral.
Respecto a su película, evita la idea de un “mensaje” único: “El arte no deja mensajes, cada quien lo interpreta”. Sin embargo, espera que quienes la vean sientan la certeza de que el talento puede florecer incluso en quienes no han tenido oportunidades o apoyo.
Lejos de las luces, Patricia Castañeda se describe como una mujer sencilla: madre, lectora, escritora, cocinera, bailarina ocasional y dueña de un perro al que siempre saca a pasear. “Normal”, dice. Pero en esa normalidad hay una vida entera obrando a favor de la memoria. En su curiosidad por las mujeres que abrieron caminos y en su decisión de contarlas está, quizás, la mayor declaración artística de su tiempo que es que recordar también es un acto de libertad.
Patricia Castañeda asegura que vive entre letras e historias, siempre está leyendo o escribiendo y esa es la esencia de su vida. Una lectora empedernida que en cada una de sus facetas ha cautivado a su audiencia.
De acuerdo con la sinopsis, publicada por Proimágenes Colombia, Estimados Señores está ambientada en 1954 y sigue a Esmeralda Arboleda, una líder ferozmente inteligente que impulsa una revolución en una sociedad arraigada en tradiciones patriarcales, lucha que culmina en un encarnizado y decisivo debate.
Un grupo de mujeres emprende entonces una batalla histórica para llevar el derecho al voto femenino a la Asamblea Nacional Constituyente. Con marchas audaces, apariciones en radio y una estrategia mediática que las coloca en primera plana, logran abrirse camino, pero el verdadero desafío surge en el debate final, donde enfrentan una feroz oposición.
Aunque todo parece perdido, su perseverancia conduce a una victoria histórica cuando finalmente se aprueba el voto femenino, marcando un antes y un después en la historia de Colombia.
