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Farándula

Catalina Duque Abréu: la reina de la corona de fomi

Entre diplomas de la ONU, oficinas corporativas y coronas mundiales, Catalina Duque Abréu demuestra que el liderazgo femenino nace de la autenticidad.

Catalina Duque Abréu: la reina de la   corona de fomi

Catalina Duque Abréu, señorita Colombia 2024-2025. //Foto: tomada de IG: catalinaduquea.

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La historia de Catalina Duque Abréu no es el guion predecible de una niña que creció ensayando saludos y tirando besos frente al espejo. Su relato tiene más de biblioteca que de pasarela y más de estrategia que de vanidad.

Antes de que el mundo la conociera como la mujer que rompió las “maldiciones” de décadas para Antioquia y Colombia, Catalina era una joven ejecutiva en el mundo del cemento, una apasionada de los modelos de Naciones Unidas y una estudiante que se refugiaba en el rigor académico; ella misma lo admite con una sonrisa que desarma cualquier prejuicio: “Yo siento que ‘la reina’ existe 100 % gracias a Catalina, aunque en Catalina, en verdad, hay muy poco de reina”.

Esa es la primera gran revelación de una mujer que ha sabido navegar entre los tacones y la “ñoñería” académica con una naturalidad asombrosa.

Catalina, como muchas niñas colombianas, creció viendo los reinados con su mamá y su hermana, admirando la estética desde la distancia, pero sin proyectarse en ella necesariamente: “Yo nunca me he sentido la mujer más linda del mundo. Siempre me he sentido la más querida, la más bacana, la más inteligente, la más capaz... pero por eso nunca lo vi como una meta ni un sueño, eso no hacía parte de mi vida”. Sin embargo, cuando la oportunidad de representar a su departamento golpeó a su puerta, la sensatez le dictó una orden: “Donde diga que no, me voy a arrepentir por siempre porque siempre va a quedar ese ‘¿qué pudo haber sido?’”, y así, lanzándose al vacío, comenzó la crónica de la reina “rompemaldiciones”, ganando el título de Señorita Colombia para el departamento de Antioquia tras 28 años y el de Miss International para Colombia tras 21. Lea: ¿Quién es Catalina Duque Abreu?, la colombiana que ganó Miss Internacional 2025

Catalina Duque Abréu fue coronada Miss International en noviembre del 2025. //Foto: EFE.
Catalina Duque Abréu fue coronada Miss International en noviembre del 2025. //Foto: EFE.

La dualidad de Catalina

Catalina es una mujer de contrastes que no pelean entre sí, sino que se alimentan. Se define como una “nerda” extrovertida, una profesional corporativa que trabajó en Cementos Argos y que, de repente, se encuentra bajo el foco de la farándula internacional. Pero detrás de la banda de Miss International, habita un espíritu libre que, tras las tarimas y los reflectores, reclama silencio y tierra firme. “Me encanta la naturaleza, soy superhippie... cuando estoy estresada inmediatamente lo que yo hago es: quiero estar en la naturaleza, quiero escuchar los pájaros, me quiero relajar. Estoy muy desconectada del celular”, y esa necesidad de desconexión digital para conectar con lo humano es lo que la hace diferente.

“Me gusta estar con la gente, mirar a los ojos, escuchar sus historias. Amo comer, amo viajar, amo conectar”. Esa esencia es la que le permite desmitificar su propio rol. Para Catalina, ser reina es un canal, no una identidad inamovible: “Es simplemente mostrar a Catalina, sea a quien sea y como llegue físicamente; entaconada, en tenis, arreglada o en pijama que en el segundo en el que yo abro la boca y me acerco a alguien a saludarlo, sé que ahí se desbaratan un montón de percepciones... la gente deja de ver una muñeca y es como: ‘Ah, es un humano más’”.

La corona de fomi

Si hay algo que define el propósito de Catalina, es una pequeña corona de fomi que guarda como su tesoro.

Sucedió en el Hospital Pablo Tobón Uribe, en Medellín, cuando un niño, en medio de la lucha contra una enfermedad terminal, la coronó con sus propias manos. “Esa corona la llevé conmigo todo este tiempo en Cartagena y me la llevé a Japón, la tenía en mi mesa de noche para acordarme: ¿yo por qué estoy acá? Por esto. Esto es una reina de verdad, una reina es de la gente, del servicio social”. Ese encuentro transformó su visión del impacto que puede tener su voz. No se trata solo de tomar la foto perfecta; se trata de entender las realidades que duelen, como las de Tierrabomba, donde la carencia de algo tan básico como un acueducto marca la vida de los niños que ansiosos la reciben en la Fundación Dones de Misericordia.

El empoderamiento femenino, en palabras de Catalina, no es un eslogan de redes sociales, es una práctica de campo. Su filosofía es clara: el éxito no vale nada si se logra pasando por encima de otros. “Cuando gano, me aseguro de que estoy ganando junto a las mejores, de que todas estemos en el pico. ¿Qué necesitas? ¿Con qué te ayudo? Porque nada más tranquilo y más bueno que una mujer que en verdad apoya a la otra y la ve como una mujer espectacular en vez de su competencia”. Es un liderazgo que invita a la acción mínima pero poderosa. Catalina cree que un elogio sincero a una mujer desconocida en un baño puede cambiarle el día. “Son bobaditas en el día a día de nuestras acciones y cómo nos comportamos con el entorno que nos rodea las que hacen la diferencia”.

Y en ese camino, también hay espacio para la vulnerabilidad. Catalina no teme decir que ha tenido momentos duros, semanas grises y miedos profundos. Su mensaje para quienes la ven como un ideal imposible es profundamente compasivo: “No siempre vamos a estar perfectas ni felices... cuando estamos en unos momentos difíciles, hay que abrazarnos, sentirlo y darse cuenta de que cuando esto pase, vamos a agradecer que aprendimos de eso”.

Un sueño dorado

¿Qué viene después de la corona? Catalina no tiene todas las respuestas, pero sí la certeza de su capacidad para manifestar el futuro, así como lo hizo con su corona nacional e internacional. Actualmente se prepara para viajar a Nigeria, Indonesia y Perú, empacando maletas con la curiosidad de “empaparse” de otras culturas. Pero en su horizonte hay un sueño que ella llama “loco”, pero que ya tiene nombre propio: “En unos años me verán recibiendo mi Óscar. Yo sé, lo tengo decretado, lo tengo claro que eso va a pasar. La cosa es que no tengo ni idea cómo porque claramente no actúo ni he actuado, pero yo siento que desde chiquita he tenido ese llamado”.

Ese Óscar, de llegar, sería sólo otra plataforma para su misión de vida, haga lo que sea que haga: ayudar a Colombia. Catalina espera que, al final del día, su paso por el mundo sea recordado por la huella emocional que deja en los demás: “Espero que sea lo que sea que haga, que siempre tenga propósito e impacte a la gente positivamente y que lo último que la gente recuerde de Catalina no sea cómo se vio por fuera, sino más bien cómo los hizo sentir”. Lea: Colombia triunfa: Catalina Duque es Miss International 2025

Al entregar su banda en noviembre en Miss International, se cerrará un ciclo que ella nunca buscó, pero que habitó con una integridad luminosa. Catalina Duque Abréu se despedirá entonces de su faceta como reina para abrazar de lleno su esencia de comunicadora, esa que ya palpita en su pódcast “The Golden Club” y en las páginas de su libro “La reina dorada”. Seguirá siendo esa mujer que, con los pies en la tierra y la mirada en los sueños, entiende que la verdadera corona no es la que brilla sobre la cabeza, sino la que se entrega en cada acto de bondad cotidiana. Y mientras continúa trazando su propósito social, mantendrá la vista fija en ese decreto que ya lanzó al universo: el escenario de los Óscar. Para alcanzarlo, seguramente volverá a lanzarse al vacío con la misma valentía con la que un día aceptó ser reina, confiando en que, cuando se actúa desde el alma, el destino siempre sabe a dónde llevarte.

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