El pasado 1 de abril se estrenó en Disney + la serie ‘Dear Killer Nannies’ que narra la vida de Sebastián Marroquín, hijo del exjefe del cartel de Medellín, quien en distintas producciones documentales ha relatado episodios de su infancia marcados por el poder y las decisiones de su padre. Uno de ellos involucra al llamado “Rey del Pop” y un plan que, aunque nunca se ejecutó, revela la lógica con la que operaba Escobar en la década de los 80.
Pablo Escobar y el intento de secuestro a Michael Jackson
De acuerdo con el testimonio, todo comenzó con un deseo aparentemente inocente. Cuando era niño, Marroquín quería que Michael Jackson cantara en su fiesta de cumpleaños. En ese momento, el artista estadounidense se encontraba en la cima de su carrera, con giras internacionales y una influencia global sin precedentes.
Ante la petición, Pablo Escobar habría contemplado la posibilidad de cumplir ese deseo. Según el relato, el narcotraficante estaba dispuesto a pagar hasta tres millones de dólares para llevar al cantante a Colombia y realizar una presentación privada. Lea también: Así suena la serie sobre Pablo Escobar que busca contar su historia sin glorificarlo
En principio, el acercamiento se planteaba como una contratación artística convencional. Sin embargo, la intención detrás del plan iba mucho más allá.
El plan que nunca se concretó
Según Marroquín, la idea no era únicamente pagar por el espectáculo. La estrategia contemplaba recuperar el dinero una vez el artista estuviera en el país, lo que implicaba secuestrar a Michael Jackson tras su llegada.
El testimonio, retomado en la serie documental Dear Killer Nannies, expone cómo decisiones de este tipo formaban parte de una dinámica en la que el poder económico y el control se imponían sobre cualquier límite.
Aunque no existen registros de que el equipo del cantante haya tenido conocimiento de este supuesto plan, la versión coincide con otras narrativas sobre la manera en que operaba Escobar durante esos años, donde el uso de la intimidación y la coerción eran herramientas recurrentes. Lea también: Las expropiedades de Pablo Escobar que facturan millones ¿Te atreverías a visitarlas?
La decisión que cambió el rumbo de la historia
El episodio no pasó de ser una intención. De acuerdo con Marroquín, fue su propia reacción la que terminó frenando la idea.
Al comprender lo que implicaba la propuesta, el entonces niño decidió dejar de admirar a Michael Jackson, como una forma de evitar que el plan avanzara. Según su versión, ese cambio de actitud fue suficiente para que su padre descartara la operación.

La historia, que ya había sido mencionada en otras ocasiones, volvió a circular tras nuevas producciones audiovisuales en 2026, donde Marroquín reconstruye momentos de su infancia y las decisiones que se tomaban dentro de su entorno familiar.
Más allá de su verificación histórica, el relato expone el contraste entre la cultura popular y el poder criminal en una época marcada por el auge del narcotráfico, dejando en evidencia hasta qué punto figuras del entretenimiento pudieron haber estado, sin saberlo, en el radar de uno de los hombres más poderosos y temidos de Colombia.

