Felipe ‘Pipe’ Peláez conserva la misma magia de sus inicios. Tiene la voz nasal y ese canto conversado que terminó convirtiéndose en su sello más personal, una forma de interpretar que lo hizo inconfundible desde que canciones como Borracha, Loco, Caminaré y Tu hombre soy yo comenzaron a sonar con fuerza en la radio. Dos décadas después, ese vallenato romántico que siempre coqueteó con el pop y la balada encontró un nuevo lenguaje, el de la música sinfónica.
En mayo de 2024, el cantautor lanzó ‘Un sueño llamado sinfónico’, álbum que reúne nueve de sus éxitos reinterpretados junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela para conmemorar sus 20 años de carrera artística. El resultado es una experiencia sonora distinta, en la que violines y chelos acompañan al acordeón, la caja y la guacharaca sin alterar la esencia de las canciones. Temas como ‘Tu hombre soy yo’ conservan la alegría y el ritmo que los hicieron populares, aunque ahora sostenidos por una arquitectura musical mucho más amplia y emotiva.
Sin embargo, detrás del disco hubo un desafío mucho mayor que grabar con una orquesta, era encontrar a alguien capaz de unir dos mundos musicales sin que ninguno perdiera su identidad.
En mayo de 2024 lanzó ‘Un sueño llamado sinfónico’, álbum que reúne nueve de sus éxitos reinterpretados junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela.
Durante una reciente rueda de prensa y en conversación con Viernes, Peláez reveló que el proyecto estuvo a punto de estancarse porque en Miami no encontraba ingenieros con experiencia suficiente para mezclar una producción de estas características. La mayoría dominaba la música urbana o el regional mexicano, pero pocos habían trabajado con grandes formaciones sinfónicas. La solución llegó de la mano del español Rafa Sardina, uno de los ingenieros de mezcla más prestigiosos de la industria musical. Ganador de 34 premios Grammy y miembro fundador de la Academia Latina de la Grabación, Sardina ha trabajado con artistas como Michael Jackson, Stevie Wonder y Luis Miguel.
“Le pareció supremamente exótica”, recordó Peláez al explicar que el productor encontró en el vallenato sinfónico una idea distinta a todo lo que había escuchado hasta entonces.
Llevar el vallenato a la música sinfónica
El proceso de mezcla exigía una precisión casi artesanal. No se trataba únicamente de hacer sonar bien una orquesta de 75 músicos, sino de lograr que conviviera con la banda tradicional de vallenato sin que el acordeón desapareciera. Parte de ese trabajo se realizó utilizando la consola original de los estudios Abbey Road, la misma con la que grabaron The Beatles y que hoy hace parte del estudio de Sardina en Los Ángeles. Para Peláez, contar con esa pieza histórica de la música mundial fue determinante para alcanzar el equilibrio que buscaban entre ambos formatos.
Otro de los protagonistas del proyecto fue el maestro venezolano José Luis García, responsable de los arreglos orquestales. Antes de escribir una sola nota, decidió asistir a varias presentaciones de Pipe Peláez para comprender el comportamiento de la banda en vivo y estudiar lo que el cantante define como el ADN de su vallenato pues el objetivo nunca fue convertir sus canciones en piezas de música clásica, sino permitir que la orquesta se integrara a la identidad sonora que el público ya conocía.
Ese proceso también exigió ajustes. La banda tuvo que modificar dinámicas e intensidades para abrir espacio a los instrumentos sinfónicos, mientras García afinaba unos arreglos que al principio le parecían demasiado densos al cantante. “Le dije que imaginara las películas de Disney”, contó entre risas.
Con esa imagen buscaba transmitir la emoción que quería despertar: una orquesta capaz de conmover sin imponerse, de acompañar las canciones sin robarles protagonismo. Esa idea terminó convirtiéndose en el concepto del álbum.
Ahora ese sueño llegará, por fin, al Caribe colombiano. El artista presentará este formato el próximo 29 de agosto en el Centro de Convenciones de Cartagena, antes de continuar con un espectáculo similar en Barranquilla. Sobre el escenario estarán más de 60 músicos interpretando un repertorio que alternará el formato sinfónico con el vallenato tradicional.
Para Peláez, no se trata únicamente de un concierto, lo define como el encuentro de dos mundos: el popular y el clásico, dos universos que durante años parecían distantes y que hoy dialogan a través de las canciones que marcaron su carrera. El cantante también reveló que piensa la posibilidad de invitar artistas cartageneros al espectáculo e incluso confesó que le despierta curiosidad imaginar cómo sonarían los ritmos de Bazurto All Stars acompañados por una orquesta sinfónica.
“Es un concierto para toda la familia. Estoy demasiado emocionado por hacerlo en Cartagena, una ciudad demasiado importante para mi carrera y en la que me he presentado infinidad de veces. Ahora sí, que comience la solladera sinfónica”, dijo entre risas.

