Taylor Swift sumó una curiosa distinción a su extensa lista de reconocimientos luego de que un grupo de científicos decidió rendirle homenaje de una manera poco convencional, al utilizar su nombre y referencias a su música para bautizar un nuevo género de insectos encontrados en Australia.

La particular elección fue realizada por investigadores de la Universidad de California en Riverside (UCR), quienes describieron doce nuevas especies de chinches herbívoras. Cuatro de ellas fueron agrupadas dentro de un género hasta ahora desconocido para la ciencia, denominado Swiftiephylus, un nombre que combina el término utilizado para identificar a los seguidores de la cantante, “Swiftie”, con “phylus”, un sufijo empleado en la clasificación científica de estos insectos.
Cuatro especies llevan referencias a Taylor Swift
Las cuatro especies que integran el nuevo género recibieron nombres inspirados tanto en Taylor Swift como en algunas de sus producciones musicales: Swiftiephylus taylorae, Swiftiephylus amator, Swiftiephylus intrepidus y Swiftiephylus poetorum.
Cada denominación guarda una referencia particular. “Taylorae” alude directamente al apellido de la artista, mientras que los términos restantes fueron construidos a partir de palabras relacionadas con Lover, Fearless y The Tortured Poets Department, tres de los álbumes que forman parte de su trayectoria musical.
La responsable de proponer estos nombres fue Sarah Schroeder, estudiante de doctorado en entomología de la UCR y seguidora de Swift desde hace años. Para la investigadora, la elección no solo representa una forma de reconocer a la cantante, sino también una oportunidad para acercar al público a una disciplina que suele permanecer alejada de los reflectores: la taxonomía.
Aunque las especies fueron descritas científicamente apenas ahora, los ejemplares no son recientes. Parte del material utilizado en la investigación había sido recolectado entre 1995 y 2004, durante un amplio proyecto de biodiversidad desarrollado en Australia.
En aquella expedición se reunieron más de 50.000 especímenes, que posteriormente quedaron almacenados en colecciones científicas. Muchos de ellos todavía esperan ser estudiados y clasificados.
Para analizar el nuevo grupo, Schroeder y la profesora Christiane Weirauch, también de la UCR, examinaron 593 ejemplares procedentes del Museo Americano de Historia Natural y del Museo Australiano. A través de la comparación de sus características físicas y de análisis de ADN, lograron establecer que se trataba de especies pertenecientes a grupos evolutivos diferentes.
Más allá del homenaje a Taylor Swift, los investigadores esperan que la curiosa denominación sirva para llamar la atención sobre la enorme cantidad de especies que todavía permanecen sin identificar. La taxonomía, explican, es fundamental para conocer qué organismos existen y establecer estrategias para su conservación.
Así, mientras el nombre de Taylor Swift continúa asociado a escenarios, premios y millones de seguidores, ahora también forma parte de los registros científicos de la biodiversidad australiana.

