Colombia vuelve a aparecer en el mapa del cine internacional como escenario de grandes producciones. Esta vez, los paisajes de la Amazonía y Cundinamarca sirvieron de locación para Beware Boiúna (Terror en el Amazonas), una película de terror y supervivencia que combina escenarios naturales, acción y efectos digitales para construir una historia marcada por el peligro en medio de la selva.

El rodaje se llevó a cabo entre el 7 de octubre y el 6 de diciembre de 2024, con locaciones en Leticia, Amazonas, y Girardot, Cundinamarca. La película tuvo su presentación en Fantastic Fest el 17 de septiembre de 2026 y llegó a las salas de cine estadounidenses el 2 de octubre, con distribución de Lionsgate Films.
Además de los paisajes colombianos, la producción contó con el trabajo de profesionales del país en el desarrollo de sus efectos visuales. Entre ellos se encuentra FOLKS, compañía internacional especializada en VFX que tiene una sede en Bogotá y participó en la construcción digital de una de las principales amenazas de la película: una serpiente gigante de más de 30 metros.
La empresa colombo-canadiense desarrolló cerca de 400 planos de efectos visuales, un trabajo que implicó combinar imágenes generadas por computador con elementos reales capturados durante el rodaje. El resultado debía integrar a la criatura con el agua, el barro, las embarcaciones y la vegetación, sin perder la apariencia natural de los escenarios.
Uno de los mayores desafíos de Terror en el Amazonas fue lograr que la serpiente tuviera movimientos creíbles y una presencia amenazante dentro de los entornos naturales. Para conseguirlo, el equipo de efectos visuales trabajó desde la preproducción en el diseño y desarrollo del personaje digital, un proceso que continuó durante la filmación y se extendió a lo largo de la posproducción.
Nick Seal, supervisor de efectos visuales de la película, explicó que el trabajo exigió recrear aspectos como el peso, la musculatura y el comportamiento de la criatura, además de integrar sus movimientos con las acciones de los actores y los elementos físicos utilizados en el set.


Entre las secuencias más complejas se encuentra una escena de arenas movedizas en la que la serpiente se aproxima a la protagonista mientras arrastra un cuerpo por el barro. Para construirla, se combinaron las acciones de un especialista que fue arrastrado físicamente por el lodo con la animación digital del animal. La iluminación, las sombras y la interacción con el entorno fueron determinantes para conseguir una imagen convincente.
Otro de los momentos destacados ocurre en un campamento maderero, donde la criatura ataca una embarcación y provoca que vuelque. La secuencia requirió combinar una réplica física de una sección del barco con una versión digital, además de integrar los movimientos de la serpiente con el agua y los demás elementos de la escena.
La batalla final, desarrollada en un campamento minero, también representó un reto para los artistas. En esta parte, la serpiente ataca una máquina cosechadora y pone en peligro a la protagonista.
El trabajo de FOLKS no se limitó a la criatura principal. El equipo también desarrolló caimanes digitales, mejoras de heridas y efectos de sangre, reemplazos faciales y modificaciones de los paisajes para aumentar la densidad de la vegetación y crear una atmósfera más oscura.
Más de 200 artistas participaron en la posproducción
El desarrollo de los efectos visuales se extendió durante poco más de un año. Después de una primera etapa enfocada en el diseño de la serpiente, la posproducción comenzó con cerca de 50 artistas y creció progresivamente hasta superar los 200 profesionales especializados en distintas áreas.


Animadores, modeladores, iluminadores, compositores digitales y expertos en simulación de agua y barro participaron en la construcción de las secuencias. También se trabajó en el movimiento de la musculatura de la criatura, sus escamas y su interacción con los diferentes elementos del entorno.
FOLKS acompañó el rodaje en las locaciones colombianas para recopilar información de las cámaras, referencias fotográficas, datos de iluminación y escaneos digitales de los escenarios. Estos materiales permitieron integrar posteriormente los elementos digitales con las imágenes filmadas.
Andrea Espinal, responsable de FOLKS Bogotá, destacó los desafíos técnicos y artísticos que implicó desarrollar la criatura y la importancia de la participación del equipo colombiano en una producción internacional.
Por su parte, David Cañas, supervisor CG, resaltó la capacidad de los artistas nacionales para trabajar en proyectos de gran escala y señaló que la sede de Bogotá cuenta con más de 100 profesionales especializados en diferentes áreas de efectos visuales.
Colombia, escenario de producciones internacionales
La participación en Terror en el Amazonas se suma a la trayectoria de FOLKS en el sector audiovisual. La compañía, que cuenta con más de 13 años de experiencia y una red internacional de más de 900 artistas, ha trabajado en producciones como Cien años de soledad, Pedro Páramo y Wednesday.
Su operación en Bogotá conecta a profesionales colombianos con equipos creativos de otras ciudades, en una industria que requiere conocimientos de animación, diseño, modelado, composición y tecnología digital.
En ese contexto, Beware Boiúna reúne dos aspectos de la producción cinematográfica internacional en Colombia: el uso de sus paisajes como escenarios para contar historias y la participación de talento nacional en la creación de los elementos digitales que llegan a la pantalla.
La película lleva a las salas estadounidenses una historia rodada en territorio colombiano y evidencia el trabajo de los equipos que, desde Bogotá, contribuyen a construir mundos cinematográficos que combinan escenarios reales y efectos visuales.

