“No fueron días buenos, creo que todo el mundo se acostumbra a ponerse solo la máscara de la felicidad para venir aquí pero entendí que todo es un proceso, no soy la primera y tengo claro que no seré la última. Está bien detenernos a contemplar el camino hacia la felicidad. Se los comparto porque sé que alguno que me lea seguramente estará pasando o ha pasado por momentos iguales y está bien, esos momentos donde el mundo sigue dando vueltas y estamos nosotros de rodillas buscando en Dios y en nuestro corazón, consuelo. Tranquilo, todo pasa, todo se renueva, todo cambia y ahí estarás tú para deleitarte con las vueltas que has dado para convertirte en mariposa”, este fue el mensaje que compartió Kimberly Reyes a través de sus historias en Instagram, donde le contaba a sus fanáticos las razones que la habían llevado a hacer un stop en sus redes sociales. Las palabras fueron acompañadas por un par de fotos de ella misma con lágrimas en sus ojos.
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Al hacerlas públicas, empezaron los rumores de que algo en la vida de Kimberly no andaba muy bien y muchos apelaron a que su relación con su esposo Federico Severini no atravesaba por su mejor momento e incluso muchos llegaron a afirmar que estaban divorciándose, es así como la misma barranquillera decidió ponerle fin a los comentarios en redes sociales.
“Me impresiona la capacidad de la gente de asumir y de tratar de inventar 800 mil bochinches porque uno no tiene derecho a sentirse mal, o tener una época en la que se siente enfermo, porque es que ya es que a uno le metieron la mano, que están tapando un escándalo de un tío”, empezó diciendo ella misma, mientras su esposo decía al fondo: “busquen oficio”.
“Estamos leyendo los comentarios y las especulaciones eternas, es una cosa brava, la lengua es una cosa fuerte. Entonces uno no tiene derecho a sentirse triste por A, B, C o D, eso pasa. No porque uno sea de la farándula debe haber un escándalo atrás, busquen oficio”, finalizó.