comscore
Chances

La ciudad amable

“Pero le falta un ingrediente cultural fundamental: el del buen comportamiento con el turista, para que este quede satisfecho…”.

Compartir

Cartagena es sin duda la joya de América: su historia, sus impresionantes murallas, su exquisita arquitectura colonial y republicana; su gastronomía, su música, sus danzas, sus hoteles, sus congresos, sus festivales y todo lo que significa su entorno caribeño lleno de playas, islas y todo lo que abarca la riqueza marina.

Pero le falta un ingrediente cultural fundamental: el del buen comportamiento con el turista, para que este quede satisfecho y pueda replicar su experiencia para vincular a más turistas, de tal manera que sea posible experimentar, además de amabilidad y buen trato, un modo de actuar serio y justo con los cobros que se derivan de la atención en los diferentes servicios que requiere el visitante.

Las denuncias frecuentes son aterradoras: abusos de los vendedores en las playas, cobros excesivos en los restaurantes, tarifas arbitrarias por parte de los taxistas y operadores de transporte, y toda una distorsión de precios que atropella al turista nacional y en mayor proporción al extranjero (incluye tarifas aéreas).

No es posible, por ejemplo, que los taxistas no tengan instrumentos de medición de distancias y de aplicación de los respectivos cobros. Una carrera de taxi puede tener una tarifa razonable frente a un conductor honesto, pero frente a otros ese mismo trayecto puede duplicar o triplicar su precio.

Por otro lado, ya es habitual oír por parte de los residentes de la ciudad que uno no puede contratar ningún servicio sin preguntar primero cuanto cuesta, pues una vez finalizado el mismo se puede llevar una sorpresa enorme, cuando ya no hay nada que hacer. Ese turista sale a hablar pestes de la ciudad y de sus gentes, y eso no es justo, que unos pocos inescrupulosos y corruptos arrasen con el prestigio de la ciudad y de sus gentes.

Creemos que es urgente fortalecer la confianza ciudadana y para ello es necesario poner en práctica un programa educativo que involucre a todos los sectores, en donde se enseñe la rectitud y el buen comportamiento; cuando los factores negativos no se atacan a tiempo, se expanden, abarcan cada día nuevos espacios y la imagen se ve seriamente comprometida.

Y junto con estas acciones educativas, también tienen que actuar las autoridades de policía y la de los organismos de seguridad de la ciudad, pues cuando el infractor no recibe un castigo oportuno y proporcional a su falta, seguirá por el mal camino, que también contaminará a los demás.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News