Tres presuntos miembros de la organización separatista vasca ETA comparecerán desde el martes y hasta el 26 abril ante un tribunal de París por el asesinato en diciembre de 2007 de dos guardias civiles españoles en Capbreton, en el suroeste de Francia.
Raúl Centeno Bayón, de 24 años, y Fernando Trapero Blázquez, de 23 años, dos guardias civiles españoles que estaban en una misión en Francia, fueron asesinados de un tiro en la cabeza.
Otros cuatro etarras también deberán responder de hechos vinculados con el asesinato, aunque no se les considera responsables directos.
Saoia Sánchez Iturregui, de 31 años, Asier Bengoa López de Armentia, de 37 años, y Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, de 40 años, considerados entonces como jefes militares de ETA, están acusado de haber ejecutado a los dos guardias civiles en el aparcamiento de una cafetería antes de darse a la fuga.
Los dos primeros fueron arrestados cuatro días después de los hechos y Carrera Sarobe, alias “Ata”, a finales de mayo 2010.
“Ata”, que entonces era miembro de la dirección de ETA según documentos incautados por la justicia, también es sospechoso de haber participado en un tiroteo que provocó la muerte de un policía francés en 2010 en la región de París.
En un comunicado publicado a mediados de diciembre de 2007, ETA reivindicó la muerte de los dos guardias civiles, refiriéndose a un “enfrentamiento armado” con las fuerzas del orden, que tenían “la intención de matar a activistas de ETA “.
Una descripción que refuta la fiscalía, según la cual “es evidente que los guardias civiles no estaban armados en el momentos de los hechos”.
Durante su fuga, los tres miembros del comando habrían secuestrado a un automovilista, que después fue liberado, por lo que también están acusados de secuestro.
El automovilista identificó formalmente a Saoia Sánchez Iturregui pero no a sus presuntos cómplices. Ningún testigo del doble asesinato pudo reconocer formalmente a los acusados.
Sin embargo, el olor corporal de los tres acusados fue detectado en la cafetería. Asimismo, sus huellas genéticas fueron encontradas en un vehículo del mismo modelo del que fue utilizado durante la fuga de los asesinos.
Los tres principales acusados podrían ser condenados a cadena perpetua.
Por su parte, la abogada de seis de los siete acusados, Xantiana Cachenaut, denunció los retrasos en la instrucción del caso y la duración de la detención provisional.
“Dos de los acusados comparecerán ante el tribual después de haber permanecido casi cinco años y medio en detención provisional”, recordó la abogada.
Entre los otros cuatro acusados, que no habrían participado directamente en el asesinato de los dos guardias civiles, está Mikel Garikoitz Aspiazu Rubina, alias “Txeroki”, exjefe del aparato militar de ETA. “Txeroki” ya ha sido condenado en varias ocasiones en España y Francia.
Todos los acusados están detenidos, excepto Iratxe Sorzabal Díaz, que se dio a la fuga. Según el ministerio del Interior español, Sorzabal Díaz forma parte del comité ejecutivo de ETA.
El 20 de octubre de 2011, ETA, considerada por la Unión Europea como una organización “terrorista”, anunció que renunciaba a la violencia tras 40 años de lucha armada. Se la considera responsable de la muerte de 829 personas en ese periodo.
Este juicio se abre unos días después de la muerte del exjefe de ETA, Francisco Javier López Peña, alias “Thierry”, detenido en Francia en 2008 y considerado por Madrid como un veterano de la organización separatista vasca.