Estados Unidos ha prohibido a su personal gubernamental en China, así como a sus familiares y contratistas con acreditaciones de seguridad, mantener relaciones románticas o sexuales con ciudadanos chinos.
Esta medida, revelada por The Associated Press, fue implementada en enero por el embajador saliente Nicholas Burns antes de su salida del país.
Aunque algunas agencias ya contaban con restricciones similares, no se había registrado una política de “no confraternización” tan amplia desde la Guerra Fría. Hasta ahora, era común que diplomáticos estadounidenses en distintos países mantuvieran relaciones con ciudadanos locales, e incluso contrajeran matrimonio con ellos.
Una versión más limitada de esta prohibición se estableció el año pasado, restringiendo las relaciones románticas y sexuales entre el personal estadounidense y los empleados locales de la embajada y consulados en China. Sin embargo, Burns amplió la normativa en enero, poco antes de que el presidente Donald Trump asumiera el cargo. No se ha determinado con exactitud cómo define la política los términos “relación romántica o sexual”. Lea aquí: Guerra comercial: China sube aranceles del 34% a EE.UU.

Fuentes cercanas al asunto indicaron que la decisión se tomó tras la preocupación de legisladores estadounidenses sobre la necesidad de medidas más estrictas en esta materia. La política aplica a todas las delegaciones diplomáticas en China continental y Hong Kong, aunque excluye al personal estadounidense destinado fuera del país asiático.
La única excepción contempla a aquellos empleados con relaciones preexistentes con ciudadanos chinos, quienes pueden solicitar una exención. En caso de que esta sea denegada, deberán elegir entre terminar la relación o abandonar su puesto. Quienes incumplan la normativa enfrentarán la expulsión inmediata de China.
El Departamento de Estado no ha emitido comentarios al respecto, y la medida tampoco ha sido anunciada públicamente. Burns, por su parte, no respondió a solicitudes de información por parte de la AP.
“Un regreso a la Guerra Fría”
A lo largo de la historia, los servicios de inteligencia han recurrido a la seducción como estrategia para obtener información sensible. En 1987, Estados Unidos impuso restricciones similares en la Unión Soviética y China tras el escándalo de un infante de marina estadounidense en Moscú que fue seducido por una espía soviética. Estas restricciones fueron eliminadas tras la caída de la URSS en 1991.
Hasta enero de este año, el personal estadounidense en China solo estaba obligado a reportar cualquier contacto íntimo con ciudadanos chinos, sin una prohibición explícita de mantener relaciones. Le puede interesar: Bebé se comió las cenizas de su abuelo por error y esto pasó
Sin embargo, diplomáticos y expertos en inteligencia aseguran que Beijing sigue utilizando tácticas de seducción para obtener información clasificada.
Funcionarios estadounidenses destinados a China reciben advertencias sobre intentos de espionaje mediante seducción, e incluso se les informa que podrían ser vigilados por docenas de agentes de seguridad chinos.
Tensiones y mayor control en la relación
El endurecimiento de las relaciones entre Washington y Beijing en temas comerciales, tecnológicos y geopolíticos ha llevado a medidas más estrictas en ambos países. En China, el gobierno también ha reforzado los controles sobre su personal en el extranjero. Más aquí: Dueño de OnlyFans quiere comprar TikTok: esta fue su oferta
Se han implementado regulaciones que prohíben promociones a funcionarios con cónyuges extranjeros y han limitado el tiempo que los diplomáticos pueden permanecer en un país.

Además, el Ministerio de Seguridad del Estado de China ha intensificado sus esfuerzos para obtener información a través de ciudadanos comunes, lo que podría representar un riesgo para cualquier persona china que tenga una relación con un diplomático estadounidense.
China no ha emitido comentarios directos sobre la medida de Estados Unidos, aunque ha señalado que corresponde a Washington explicar su decisión. Mientras tanto, ambos países siguen reforzando sus estrategias de control en un contexto de creciente desconfianza mutua.

