El Gobierno colombiano oficializó este jueves la adjudicación de 18.000 hectáreas de tierra a campesinos y víctimas del conflicto armado, en un acto realizado en La Dorada, Caldas. Los terrenos, en su mayoría, pertenecieron a narcotraficantes y testaferros que durante décadas dominaron el Magdalena Medio, una región marcada por la presencia de grupos ilegales.
El presidente Gustavo Petro encabezó la ceremonia y lanzó un mensaje directo a la Fuerza Pública tras recordar el reciente asesinato de Germán Rozo, dirigente campesino asesinado en Puerto Salgar el pasado 10 de septiembre. “Le ordeno a la Policía Nacional cuidar al campesinado o, de lo contrario, que se cambie la Policía, porque no vamos a permitir un asesinato más”, expresó. Lea: Colombia entre los países con más avances en reparación a víctimas del conflicto
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Rozo era representante de la Asociación Renacer Dorada, organización que había recibido un predio meses antes del crimen. Su muerte se convirtió en símbolo de los riesgos que todavía enfrentan líderes comunitarios en zonas rurales.
Tierras que fueron de narcos y paramilitares pasan a campesinos
Los predios entregados abarcan municipios del Magdalena Medio, territorio atravesado por el río Magdalena y que históricamente fue epicentro del narcotráfico y la confrontación armada. Allí operaron capos como Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, cofundador del Cartel de Medellín, quien amasó su fortuna en las décadas de 1970 y 1980 enviando cocaína hacia Centroamérica y Norteamérica.
En el mismo corredor funcionaron fincas bajo control de estructuras vinculadas a exjefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), entre ellos Carlos Mario Jiménez, alias Macaco; Jorge Agudelo Gallego y Carlos Mario Ospina. Estas propiedades fueron utilizadas para el entrenamiento de combatientes ilegales, acopio de armas y como rutas para el tráfico de droga.
La Agencia Nacional de Tierras subrayó el cambio de destino de esos predios: “Durante años estas tierras sirvieron como centros de operaciones y refugio de narcotraficantes y paramilitares. Ahora, en un giro histórico, dejan atrás la guerra para convertirse en territorios de vida, producción y paz”.
Para concretar la recuperación, las autoridades adelantaron operativos policiales que permitieron retomar el control de los lotes, muchos de ellos convertidos en enclaves estratégicos de grupos armados.
Juan Felipe Harman, director de la Agencia Nacional de Tierras, destacó que este proceso se enmarca en la Reforma Agraria impulsada por el Ejecutivo. Según dijo, la redistribución de la tierra puede convertirse en el motor de una economía más equitativa para el Magdalena Medio, con la posibilidad de abrir oportunidades de producción agrícola en una región que ha cargado con el peso de la violencia.