El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar controversia internacional tras asegurar que su país “tomará Cuba casi inmediatamente”, durante un acto realizado en Florida.
Trump también firmó el viernes una nueva orden ejecutiva con la que amplía las sanciones contra el Gobierno de Cuba, sus colaboradores y entidades financieras que hayan facilitado transacciones con personas o instituciones previamente restringidas.
La decisión representa una nueva escalada en la política de presión de Washington hacia La Habana.

¿A quiénes afectan las nuevas sanciones contra Cuba?
De acuerdo con la Casa Blanca, las medidas apuntan contra personas o entidades que:
- Respaldan el aparato de seguridad cubano
- Participan en actos de corrupción
- Están vinculados a violaciones graves de derechos humanos
- Facilitan operaciones financieras con sancionados
Hasta el momento, no se han revelado nombres concretos de los nuevos afectados.
Presión económica y energética sobre la isla
Estas nuevas sanciones se suman a otras acciones adoptadas por la administración Trump en los últimos meses, incluyendo restricciones energéticas y amenazas arancelarias a países que suministren combustible a Cuba.
Analistas consideran que la estrategia busca debilitar económicamente al gobierno cubano y aumentar el aislamiento financiero internacional.
Argumentos de Washington
La Casa Blanca justificó la orden ejecutiva asegurando que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.
Entre los argumentos citados están:
- Supuestos vínculos con Irán
- Relación con Hezbolá
- Presunta cooperación con actores hostiles a EE. UU.
- Restricciones a libertades civiles dentro de la isla
Cuba rechaza las medidas
El canciller cubano Bruno Rodríguez respondió rechazando las sanciones y calificándolas como medidas coercitivas unilaterales e ilegales.
A través de redes sociales, aseguró que Washington intenta intimidar a la isla y castigar colectivamente al pueblo cubano.
La firma de esta orden ejecutiva aumenta la tensión diplomática entre Estados Unidos y Cuba en un momento complejo para la economía cubana, marcada por escasez de combustible, inflación y dificultades energéticas.

