Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intervenido de forma abierta en el debate político latinoamericano al manifestar su respaldo a candidatos de derecha y ultraderecha en distintos procesos electorales.
Paralelamente, ha dirigido duros cuestionamientos contra sus rivales ideológicos. Hasta ahora, cuatro mandatarios de la región mantienen una clara cercanía política con el líder republicano.
El aliado más reciente en la Latinoamérica es el concretado tras las elecciones en segunda vuelta en Colombia, donde Donald Trump extendió su “respaldo total” al presidente electo Abelardo de la Espriella, a quién calificó como un líder “inteligente, fuerte y duro”, luego de confirmarse su vitoria por parte de las autoridades electorales del país.
El republicano ayudó a impulsar la campaña de Abelardo de la Espriella a través de publicaciones en Truth Social, afirmando que la victoria de ‘El Tigre’ favorecería en la relación “poderosa” entre EE. UU. y Colombia.
En ese momento, esas declaraciones fueron rechazadas por la izquierda, encabezada por el presidente saliente Gustavo Petro, quien denunció estas opiniones como una injerencia extranjera en las elecciones y solicitó la nulidad de los resultados.
El punto de partida de los apoyos en Latinoamérica
La primera gran muestra de apoyo explícito del presidente Donald Trump a un candidato latinoamericano se dio en Honduras, donde respaldó públicamente al conservador Nasry Asfura en las elecciones presidenciales de 2025.
El republicano intervino en la campaña con mensajes de apoyo y advertencias sobre las consecuencias de una victoria de la izquierda, en una elección marcada por acusaciones de injerencia.
Asfura se impuso por un margen estrecho y se convirtió en uno de los primeros aliados regionales de Trump surgidos de las urnas desde su retorno a la Casa Blanca.
Donald Trump no solo mostró simpatía por Asfura y De la Espriella, sino que en ocasiones pidió explícitamente respaldar sus candidaturas y vinculó el resultado de los comicios al futuro de las relaciones bilaterales.
Otros respaldos no tan directos de Donald Trump
También han dado recientes giros a la derecha Bolivia y Chile, hechos celebrados por la Administración Trump, aunque sin respaldos electorales explícitos. Le podría interesar: Donald Trump dice que no le gusta Gustavo Petro y reitera su apoyo a Abelardo de la Espriella
El triunfo de Rodrigo Paz en Bolivia en octubre del año pasado abrió una etapa de acercamiento entre La Paz y Washington tras casi dos décadas de relaciones casi rotas con los Gobiernos de Evo Morales y Luis Arce.
En Chile, la victoria en diciembre pasado del ultraderechista José Antonio Kast, sucesor del izquierdista Gabriel Boric, fue celebrada en Washington. Donald Trump señaló después que lo había respaldado, si bien no existen registros de un apoyo directo.
Asimismo, la reelección en abril de Daniel Noboa en Ecuador, la victoria en febrero de Laura Fernández en Costa Rica y el triunfo esta semana de Keiko Fujimori en Perú, contribuyen a reforzar la sintonía entre varios Gobiernos latinoamericanos y la Casa Blanca.
Brasil, la próxima batalla
Si el caso de Colombia es el ejemplo más reciente de apoyo explícito de Donald Trump a un candidato, Brasil aparece como la próxima prueba clave de esa estrategia.
A pocos meses de las elecciones presidenciales de octubre, el presidente norteamericano ha mostrado señales de cercanía con el candidato Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por un intento de golpe de Estado, mientras su relación con el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva se ha vuelto cada vez más tensa.
La disputa ha trascendido lo discursivo: Washington impuso nuevos aranceles a productos brasileños, sostuvo reuniones con figuras de ambos bandos y catalogó a ciertos grupos criminales brasileños como organizaciones terroristas, convirtiendo la relación bilateral en un tema central para la campaña electoral.
Para los analistas, una victoria de Bolsonaro sería la confirmación de hasta dónde puede llegar la influencia política de Donald Trump en la región. En ese escenario, México, con la presidenta Claudia Sheinbaum, quedaría como el único gran bastión de la izquierda en América Latina.
Ampliación del Escudo de las Américas
En su estrategia de seguridad nacional, Donald Trump planteó consolidar el liderazgo de Washington en América Latina y ha promovido la construcción de una red de Gobiernos afines bajo la denominación “Escudo de las Américas”, con el objetivo de combatir el crimen organizado y contener la influencia de China en la región.
El proyecto, que reúne a una decena de países, tiene como socios principales al argentino Javier Milei, al salvadoreño Nayib Bukele y al ecuatoriano Daniel Noboa, y se espera que se incorporen Colombia y un eventual Brasil gobernado por Bolsonaro.
A cambio, Estados Unidos ha reforzado la cooperación política, económica y de seguridad con esos gobiernos, convirtiéndolos en piezas clave de su estrategia continental contra las drogas y como pontenciales plataformas para sus intereses económicos.

