Mientras millones de aficionados vibran con la Copa Mundial 2026 en los estadios de Estados Unidos, la naturaleza volvió a hacerse sentir. A las 4:35 de la madrugada de este lunes, un sismo de magnitud 5.5 sacudió el océano Pacífico frente a la costa de Oregón, convirtiéndose en el segundo terremoto de magnitud superior a 5 registrado durante el Mundial en menos de cinco días.
El movimiento telúrico tuvo su epicentro 135 millas (217 kilómetros) al oeste de Bandon, Oregón, y fue percibido en sectores de Oregón, el norte de California y, de manera muy leve, en algunas zonas de Nevada. A pesar de su magnitud, el evento no dejó daños materiales ni víctimas.
El antecedente más reciente ocurrió el 24 de junio, cuando un terremoto de magnitud 5.6 estremeció el norte de California con epicentro cerca de Redwood Valley, en el condado de Mendocino. Ese sismo activó miles de alertas sísmicas, provocó cortes de energía y ocasionó daños menores, aunque sin consecuencias de gravedad.
¿Cuál fue el epicentro del sismo que se registró en California este lunes?
En esta oportunidad, el panorama fue muy distinto. Aunque un terremoto de magnitud 5.5 puede causar daños considerables si ocurre cerca de zonas urbanas, el epicentro se localizó mar adentro, en aguas profundas del Pacífico, a unos 735 kilómetros de San Francisco y a una profundidad aproximada de 10 kilómetros.
La combinación entre la gran distancia respecto a la costa y la ubicación del epicentro permitió que gran parte de la energía sísmica se disipara antes de llegar a tierra firme. Como resultado, el movimiento fue leve o imperceptible para la mayoría de los habitantes de la costa oeste. Las autoridades confirmaron, además, que no fue necesario emitir una alerta de tsunami y que no se reportaron afectaciones.
De acuerdo con especialistas, el terremoto ocurrió en la Zona de Fractura Blanco (Blanco Fracture Zone), un activo sistema de fallas submarinas ubicado frente a la costa de Oregón, donde interactúan varias placas tectónicas del Pacífico nororiental. Aunque se encuentra dentro del complejo sistema geológico de la costa oeste de Norteamérica, esta zona es diferente a la Falla de San Andrés y a la Zona de Subducción de Cascadia, ambas ampliamente vigiladas por los sismólogos.
Los expertos insisten en que la ocurrencia de estos dos terremotos durante el Mundial no constituye evidencia de que un gran sismo sea inminente. La ciencia aún no dispone de métodos capaces de predecir cuándo ocurrirá un terremoto, por lo que ambos eventos son analizados como parte de la actividad sísmica habitual de una de las regiones tectónicamente más activas del planeta.
Con este nuevo episodio, la Copa Mundial 2026 suma un inusual telón de fondo: dos terremotos superiores a magnitud 5 en menos de una semana. Una coincidencia que vuelve a recordar que, mientras el balón rueda en los estadios, la Tierra también continúa en permanente movimiento bajo la costa occidental de Estados Unidos.

