Este domingo el emblemático monte Olimpo de Grecia y las playas de Normandía en Francia, escenario del desembarco de las fuerzas aliadas en la mayor invasión anfibia de la historia durante el final de la segunda Guerra Mundial, fueron incluidas al Patrimonio Mundial de la Unesco.
Así lo estableció la organización de la ONU para la Educación, Ciencia y Cultura en medio de la más reciente asamblea anual que se está relazando en Busán, Corea del Sur.
La organización resaltó que la montaña más alta de Grecia, en la que los antiguos griegos situaron el hogar de sus dioses olímpicos, se convirtió en un punto de referencia central para su mitología, al tiempo que presenta impresionantes formaciones geológicas.
Francia dentro de la distinción de la Unesco
En cuanto a Francia, la agencia de Naciones Unidas declaró como Patrimonio Mundial a las playas del histórico desembarco, que conservan restos de los acontecimientos de 1944, como baterías de artillería y refugios de la resistencia.
También incluyó a las fortalezas reales de Languedoc, en el sur francés, conformadas por un grupo de ocho castillos medievales. Le podría interesar: Orgullo caribe: el son cubano ya es Patrimonio de la Unesco
Teatros de condominio italianos
Entre otras de las incorporaciones patrimoniales anunciadas hoy por la Unesco figuran los denominados teatros italianos de estilo condominio, un conjunto de propiedad colectiva y financiación público-privada de los siglos XVIII y XIX en el centro del país.
Se trata de construcciones arquitectónicamente representativas del neoclasicismo con influencias del barroco tardío que permitieron a los autoridades locales y residentes colaborar en su construcción.
Este sistema impulsó el crecimiento de una extensa red cultural, proporcionando nuevos espacios para la burguesía emergente y ampliando el acceso público a las artes escénicas.
Situados en el corazón de los centros históricos, se convirtieron en importantes lugares sociales, destacó la organización.
Arquitectura del ‘finés Aalto’ y castillo iraní de ‘Alamut’
La obra del finlandés Alvar Aalto, uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX, también se convirtió en Patrimonio de la Humanidad durante la jornada.
El conjunto arquitectónico de 13 edificios, formado por estructuras cívicas, comunitarias y residenciales repartidas por el país nórdico, ejemplifica el movimiento moderno y su respuesta a las necesidades sociales.
En el continente asiático, se agregó a la lista patrimonial el Castillo de Alamut, entre las montañas de Alborz, en el norte de Irán.
La delegación iraní, que manifestó durante una intervención retransmitida en directo que esta red fortificada es una imagen de la resiliencia y resistencia del país, aprovechó la ocasión para denunciar los daños a monumentos protegidos en el marco de la guerra en curso con Estados Unidos.
Otras de las inclusiones de la jornada han sido el corredor migratorio de animales terrestres de Boma-Badingilo, en Sudán del Sur; las antiguas capitales japonesas de Asuka y Fujiwara, la arquitectura modernista de la capital de Uzbekistán, Taskent; y las plantaciones agrícolas coloniales africanas de Santo Tomé y Príncipe.

