Estados Unidos conmemora este viernes el 25.º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, una jornada marcada por homenajes a las víctimas y por el recuerdo de las profundas transformaciones que el ataque dejó en el país.
Casi 3.000 personas murieron aquella mañana, cuando extremistas de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales y los estrellaron contra el World Trade Center de Nueva York, el Pentágono, cerca de Washington, y un campo en Pensilvania.
Las ceremonias previstas incluyen ofrendas florales, izado de banderas, momentos de silencio, vigilias y la lectura de los nombres de quienes murieron. También habrá actividades de voluntariado en distintas partes del país.
Una nueva encuesta citada con motivo del aniversario señala que aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses considera el 11-S el acontecimiento más histórico de sus vidas. Para muchos, la fecha continúa ligada tanto a la pérdida personal como a los cambios que siguieron durante décadas. Lea: Trump prevé el fin de la guerra con Irán tras las elecciones legislativas en EE.UU.
¿Cómo se conmemoran los 25 años del 11-S en Estados Unidos?
Los actos no estarán limitados a Nueva York, Washington y Pensilvania. Habrá homenajes desde New Hampshire, donde se proyectarán haces de luz desde el monte Washington, hasta Mississippi, con una subida de escaleras en el estadio de la Universidad Estatal de Mississippi, además de una ceremonia en el monumento del 11-S de Honolulu.

El vicepresidente JD Vance tiene previsto participar en la ceremonia del Monumento Nacional del 11 de Septiembre en Nueva York. Otros integrantes de la administración acudirán al Monumento Nacional del Vuelo 93, en Pensilvania, mientras el presidente Donald Trump planea asistir al acto conmemorativo del Pentágono.
Trump recordó esta semana el significado de la fecha durante un acto en Washington. “En el transcurso de la historia, hay algunos momentos que realmente dividen el tiempo en lo que fue antes y después”, afirmó el mandatario, quien se encontraba en Nueva York el día de los ataques y ha hablado en distintas ocasiones sobre sus recuerdos de aquella jornada.
El impacto de los atentados también se mantiene presente en familias de las víctimas. Casey Kloepfer, que tenía cuatro años cuando su padre, el agente de policía Ronald Kloepfer, murió tras acudir al World Trade Center, pasará el aniversario en la comisaría de Brooklyn donde su padre comenzó su jornada aquel 11 de septiembre. Le puede interesar: Donald Trump le ofreció petróleo a Cuba a cambio de la salida de Miguel Díaz-Canel
Kloepfer siguió la vocación de su padre y se convirtió en policía en junio pasado. A sus 29 años lleva el número de placa que perteneció a Ronald y también forma parte del equipo de lacrosse del Departamento de Policía de Nueva York, creado por su padre. “Quiero seguir honrándolo y ser el mejor policía que pueda”, declaró.
¿Qué consecuencias tuvo el 11-S en Estados Unidos?
Los ataques derribaron las Torres Gemelas, símbolos del poder económico estadounidense, y dañaron gravemente el Pentágono. El cuarto avión tenía como destino Washington, según las conclusiones de las autoridades, pero terminó estrellándose en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la aeronave.
La respuesta estadounidense se extendió mucho más allá de aquel día. La llamada guerra global contra el terrorismo incluyó las invasiones de Afganistán e Irak, además de detenciones e interrogatorios de sospechosos de terrorismo en una red internacional de prisiones secretas de la CIA.
En 2011, las fuerzas estadounidenses localizaron y mataron en Pakistán a Osama bin Laden, líder de Al Qaeda. Sin embargo, Khalid Sheikh Mohammed, señalado como presunto cerebro de los atentados, continúa a la espera de juicio 23 años después de su captura. Lea también: China desafía a EE. UU.: “América Latina no es el patio trasero de nadie”
Dentro de Estados Unidos, el 11-S modificó los controles de seguridad en los viajes aéreos, amplió las facultades federales de vigilancia y recopilación de inteligencia y derivó en nuevas regulaciones bancarias. También dio lugar al Departamento de Seguridad Nacional, a leyes antiterroristas estatales y a miles de millones de dólares destinados a combatir el terrorismo.
La reacción social tuvo además dos caras. El ataque provocó una fuerte ola de patriotismo y llevó a algunos ciudadanos a incorporarse a las fuerzas armadas, los cuerpos de bomberos, la policía y otros servicios públicos. Al mismo tiempo, aumentaron la desconfianza, los prejuicios y los delitos de odio contra musulmanes.
Un cuarto de siglo después, la presencia de los musulmanes estadounidenses en la vida pública es mayor, desde las legislaturas estatales hasta el Congreso y el Ayuntamiento de Nueva York. La asistencia prevista del alcalde Zohran Mamdani a la ceremonia de la Zona Cero ha generado críticas de George Pataki, familiares de víctimas y Rudy Giuliani, entre otros, por comentarios previos relacionados con los atentados.
El 11 de septiembre no constituye un feriado federal, pero el Congreso lo estableció como Día del Patriota y Día Nacional de Servicio y Recuerdo. Para Jay Winuk, cuyo hermano Glenn murió en los ataques y quien posteriormente cofundó 9/11 Day junto con David Paine, el servicio a los demás forma parte de la manera de mantener viva la memoria.
Este año, la organización impulsó oportunidades de voluntariado y consiguió que decenas de vallas publicitarias de Times Square interrumpan su publicidad a las 9:11 de la mañana del viernes para mostrar únicamente la hora.

