Tras cinco años, el papa León XIV dejó sin efecto los recortes salariales que fueron aplicados en 2021 como medidafrente al impacto económico de la pandemia. La decisión, adoptada inicialmente por el papa Francisco, había reducido los sueldos de los cardenales de la Curia y de otros altos cargos del Vaticano.
Así las cosas, este lunes, 14 de septiembre, León XIV formalizó la medida mediante un ‘motu proprio’, documento papal publicado por el Vaticano, en el que se señala que las medidas de contención salarial implementadas en marzo de 2021, ahora pueden considerarse superadas.
El papa asegura que se tiene “la certeza de que las instituciones de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano continuarán, con diversos instrumentos, en su compromiso de garantizar la sostenibilidad económica”.
Así se habían reducido los salarios en el Vaticano
La medida estableció una reducción del 10 % para los cardenales que trabajan en el Gobierno vaticano, del 8 % para los jefes y secretarios de los dicasterios y del 3 % para clérigos y religiosos.
Además, se suspendieron hasta 2023 los aumentos salariales por antigüedad para los empleados de nivel 4 del escalafón en adelante.
Con la nueva decisión de León XIV, dejan de aplicarse los recortes del 10 % a los cardenales y del 8 % a los superiores de los niveles C y C1, correspondientes a cargos directivos.
La reducción del 3 % para clérigos y religiosos ya había sido eliminada en junio de 2025.
El documento firmado por León XIV también aclara que no se devolverán las cantidades descontadas durante los años en que estuvieron vigentes los recortes. Tampoco se reconocerán pagos atrasados ni se recuperarán los aumentos por antigüedad que fueron suspendidos entre 2021 y 2023.

La situación económica del Vaticano
Cuando Francisco implementó los recortes, explicó que la decisión respondía al déficit que desde hacía varios años afectaba las finanzas de la Santa Sede y que se había agravado con la pandemia.
Según las últimas cuentas publicadas por el Vaticano, correspondientes a 2024, la Santa Sede registró un superávit de 1,6 millones de euros, frente al déficit de 51,2 millones de euros registrado en 2023. El resultado estuvo impulsado principalmente por un aumento de las donaciones y mejores resultados financieros.
El déficit estructural, que no tiene en cuenta los resultados financieros, también disminuyó casi un 50 %, al pasar de 83,5 millones de euros en 2023 a 44,4 millones en 2024.
De acuerdo con la Secretaría de Economía del Vaticano, las cuentas muestran una tendencia positiva. Sin embargo, la institución advierte que alcanzar una plena sostenibilidad financiera sigue siendo un objetivo de largo plazo, debido a que buena parte de la mejora reciente estuvo relacionada con el aumento de las donaciones.

