comscore
Columna

Colombia, dos encrucijadas

Compartir

En un ventajoso contexto de buenas cifras macroeconómicas y un creciente flujo de inversiones, Colombia enfrenta ahora dos encrucijadas, una de carácter internacional y la otra interna.
Estas encrucijadas se derivan de la sentencia proferida el pasado 19 de noviembre por la Corte Internacional de Justicia en el caso de la controversia territorial y marítima entre Nicaragua y nuestro país. El modo como Colombia resuelva esta doble encrucijada debe constituir un tema prioritario de la agenda nacional.
Recordemos algunas normas constitucionales,  como el artículo segundo de la Constitución, conforme al cual mantener la integridad territorial es uno de los fines esenciales del Estado, obligación primordial del Poder Público integrado por las tres ramas, la ejecutiva, la legislativa y la judicial. Por tanto, frente a la encrucijada internacional en que nos puso la desacertada estrategia del Presidente Andrés Pastrana y de su Ministro de Relaciones, Fernández de Soto, el Presidente Santos debe consultar a las ramas del Poder Público antes de adoptar una decisión sobre la mencionada sentencia de la CIJ.
La Constitución, en su artículo 101, lo hemos repetido públicamente, impide la ejecución de una sentencia que modifica los límites territoriales y marítimos del país y los del Caribe occidental afectando a otros países, límites que en nuestro caso sólo pueden ser variados por tratados internacionales.
La ciudadanía confía en que el Poder Público buscará soluciones pacíficas que el derecho internacional contempla para una encrucijada como lo antes indicada. Los colombianos encuentran inaceptable la posibilidad de que dicha encrucijada tenga el desenlace de un convenio pesquero con Nicaragua, con el fin de permitir la ejecución de una sentencia que tiene inconsistencias y nos despoja de un mar que histórica y jurídicamente nos pertenece.
La otra encrucijada de carácter nacional se deriva en parte de la misma sentencia, ya que ésta ha actualizado un debate acerca de las omisiones de un centralismo andino que históricamente le ha dado las espaldas al mar. Recordemos que dos presidentes colombianos murieron sin conocer nuestro mar, y que los temas marítimos han sido materias de segundo orden en la agenda del Estado y en particular de la  Cancillería de San Carlos. Recientemente el Presidente Santos ha impulsado con sus colegas de México, Chile y Perú la Alianza del Pacífico, iniciativa que debe ser acompañada de una política nacional de inversiones en la Costa que mira hacia esa cuenca marítima.
Los isleños de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, los costeños del Caribe, los habitantes del Chocó y del Pacífico colombiano, y los de los departamentos surorientales y zonas limítrofes han reclamado una mayor presencia del Estado y una mejor administración en inversiones y servicios por parte del centralismo andino.
Este reclamo configura la segunda encrucijada y actualiza el debate sobre la descentralización, la autonomía de las entidades territoriales y el desarrollo equilibrado del país. 

malonsop@prisa.cl

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News