No voy, no apoyo la marcha del 9 de abril. No marcho. Las razones son varias. Pero tengo que aclarar, especialmente a los jóvenes, que toda mi vida he marchado.
Con mi esposa creamos País Libre en 1991 después de mi secuestro. Este delito crecía año tras año y por eso en diciembre de 1996 organizamos las marchas contra el secuestro en cinco ciudades. Dos años después, tras el secuestro de los feligreses de una iglesia en Cali y del avión de Avianca en Bucaramanga, organizamos el NO MÁS que puso a marchar a todo el país.
Pero no puedo apoyar una marcha a favor de un proceso de paz en el que el saldo hasta ahora son policías, militares y ciudadanos muertos.
No puedo asistir a una marcha ni apoyar un proceso en el que las víctimas de las Farc no van a ser el eje de la negociación. Hoy lo que sabemos es que para las Farc la única víctima son ellos. Es inaceptable como las decenas de miles de secuestrados por este grupo, los miles de desaparecidos, las miles de mujeres violadas, las decenas de miles de niños y niñas reclutadas a la fuerza, las decenas de miles de mutilados y las decenas de miles de muertos no vayan a tener su momento en esta negociación.
No puedo marchar ni apoyar un proceso en el que la impunidad sea el gran saldo pedagógico. ¿Qué le vamos a decir a quienes en un futuro tomen las armas contra el Estado, si se va a premiar con impunidad total a unos asesinos como los integrantes de las Farc? Ellos lo han dicho: no vamos a pagar ni un día de cárcel.
No puedo y no voy a marchar ni voy a apoyar un proceso en el que la verdad no es parte del resultado de las negociaciones. En el proceso con los paramilitares se creó una Comisión de Reparación y Reconciliación que comenzó un trabajo de memoria histórica. ¿Podremos saber cómo fue la combinación de las formas de la lucha y la infiltración de organizaciones sindicales, políticas, económicas y estudiantiles? ¿O el papel del Partido Comunista en la lucha armada? ¿O la historia de la masacre de más de 600 desmovilizados del EPL en el Urabá por parte de las Farc con la complicidad de cuadros políticos y gobernantes de la UP de entonces?
No vamos a tener verdad, justicia o reparación en este proceso. Es lo mínimo que se puede y debe pedir una sociedad moderna martirizada por las Farc. Por eso no voy a la marcha y no apoyo este proceso. Quiero la paz. Pero una paz justa que siembre vientos de concordia y no tempestades futuras como va a ser el resultado de esta.
